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Volumen
12 - Nº 68
Abril / Mayo 2002 |
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| Los meteoritos son las rocas más antiguas del sistema solar, las más primitivas. La mayoría de los que encontramos han sido formados en la nebulosa solar simultáneamente con los planetas y el Sol hace aproximadamente 4560 millones de años. Por lo tanto, nuestra visión del sistema solar primitivo será tanto más clara cuanto mayor sea la variedad de meteoritos que testimonien sobre su historia. La Tierra estuvo inicialmente formada por un material similar, es decir de composición química solar, pero las sucesivas transformaciones provocaron la pérdida de ese rasgo primitivo. El proceso de diferenciación se origina en la fuente de calor interna de un planeta como la Tierra y es suficiente para comenzar una fusión; los metales y los minerales más pesados migrarán hacia el centro para formar un núcleo y los materiales que funden a menor temperatura migrarán hacia la superficie, separándose en capas o fases de composición química diferente. | |||||||||||||||||||||||
Los meteoritos son piezas únicas, capaces de guardar en su memoria la sucesión de eventos producidos en el sistema solar hace 4560 millones de años. (Ver Ciencia Hoy, 59:18-23, 2000).
La composición química de los meteoritos permite clasificarlos en tres grupos
principales, a saber: meteoritos pétreos, constituidos principalmente por
silicatos, los meteoritos metálicos, constituidos por una aleación de hierro
(Fe) y níquel (Ni) y los meteoritos mixtos formados por una mezcla de los
dos componentes anteriores. A su vez, los meteoritos pétreos pueden
subdividirse en meteoritos condríticos y no-condríticos o también
denominados acondríticos. Los meteoritos condríticos se encuentran
formados por objetos de estructura esférica, totalmente ausentes en las rocas
terrestres, denominados condros o cóndrulas (ver ‘Glosario’).
Desde el punto de vista químico las condritas presentan una composición química
global (excluyendo los elementos volátiles) similar a la de la atmósfera solar.
Es decir que las condritas tienen una composición similar a la del sistema
solar en su conjunto. Por otro lado, los meteoritos acondríticos se diferencian
de las condritas por su ausencia de cóndrulas y por su composición química,
que difiere de la composición solar. Si bien se considera que todos los meteoritos
provienen del cinturón principal de asteroides, situado entre 2 y 4 unidades
astronómicas del Sol, los acondríticos se encuentran químicamente fraccionados,
particularmente empobrecidos en elementos como níquel, cobalto, iridio, etc.
Esta característica indica que han pasado por procesos de diferenciación,
lo que puede ocurrir cuando fueron sometidos, por ejemplo, a elevadas temperaturas,
y cuya consecuencia es la pérdida de determinados elementos químicos. Los
meteoritos que han sufrido estos procesos se denominan también diferenciados
y su composición química es diferente a la del Sol y a la de la nebulosa solar.
En la figura 1 se observa la diferencia en la textura entre un meteorito condrítico
y uno acondrítico.
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