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Volumen
12 - Nº 68 Abril/Mayo 2002
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![]() Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy |
La nota sobre las vicuñas de Cieneguillas y Vilama, que se publicó en el número 65 de Ciencia Hoy, tuvo mucha difusión en esos lugares. Los curtidos habitantes de la Puna, que leían con dificultad el artículo, se pasaban la revista de mano en mano y, como consecuencia, se animaron a presentar por escrito sus inquietudes a las autoridades provinciales de fauna. Por otro lado, estoy participando de un proyecto sobre la utilización económica sustentable de camélidos silvestres sudamericanos, que recibió un subsidio de la Unión Europea. Busca maneras de mejorar la productividad rural de comunidades pastoriles y constituye un intento de que la ciencia no quede encerrada en el estrecho círculo de quienes hablan el idioma científico, sino que se abra a la comunidad y amplíe su grupo de referentes. El proyecto incluye a un grupo multidisciplinario de investigadores (biólogos, ingenieros agrónomos, educadores, veterinarios, antropólogos, economistas) y procura establecer una base de conocimiento en la que se apoye un sistema sustentable de manejo de los camélidos silvestres. Entre sus temas se cuentan el estudio de las formas de manejo de los animales, el de las consecuencias ambientales, socioeconómicas y culturales de esas actividades, la conservación de la biodiversidad, la educación ambiental y la diseminación de la información. El grupo de investigación es amplio y cuenta entre los responsables de las tareas a Ian Gordon, del Macaulay Land Use Research Institute de Escocia; Desmond McNeill y Kristi Anne Stolen, del Centro de Desarrollo y Ambiente, de Noruega; Javier García Gómez, de la Universidad de Valencia; Gerhard Schuler, de la Universidad de Giessen; Cristián Bonacic, de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Jane Wheeler, de Conopa, en el Perú, además de la firmante, de la Universidad Nacional de Luján. Trabajarán también Yanina Arzamendia, Gabriela Lichtenstein y Marcelo Cassini, en la Argentina; Leonardo Blanco y Larissa Rakela en Bolivia; Jessica Gimpel en Chile y Eugenio Artaza-Llona así como Rolando Reategui en el Perú. Como resultado de los estudios se espera:
• Establecer criterios y políticas para el uso sustentable de camélidos silvestres.Becarios del CONICET
Un grupo de becarios hizo llegar a la redacción, pidiendo que se publique el texto de una carta dirigida al presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Su texto es:
Cuando en febrero de este año la prensa informó sobre la designación de un científico al frente del CONICET, gran parte de la comunidad académica renovó sus esperanzas en el futuro del organismo. Tanto más cuanto sus primeras declaraciones sintetizaron las preocupaciones de los investigadores argentinos al tiempo que definieron algunas estrategias para comenzar a solucionar problemas de larga data. Para quienes estamos formándonos en el exterior como becarios de esa casa, las expectativas eran y siguen siendo altas. No solo nuestro futuro profesional sino el sentido mismo de lo que estamos haciendo depende de la política científica que adopte el país y, muy particularmente, de las oportunidades que abra el organismo para sus miembros más jóvenes.
Para nosotros, su nombramiento parecía culminar con una experiencia traumática: hacia fines de 2001, el CONICET se retrasó más de dos meses en el giro de nuestros estipendios, mientras las sucesivas autoridades del organismo se negaban a contestar o a hacerse responsables. A las dificultades habituales que tiene cualquier investigador para comunicarse con la institución se sumó entonces la distancia que nos separa de Buenos Aires, el aislamiento del resto de la comunidad científica nacional y la profunda confusión reinante. Decenas de becarios distribuidos por el mundo nos vimos forzados a adeudar nuestros alquileres, a ajustar nuestros gastos al mínimo indispensable, a incumplir con los compromisos que asumimos frente a las universidades que nos acogen. Al retraso se agregó, además, la reducción del 13% no sólo en el estipendio, sino también en los gastos de instalación y los servicios de salud. Ante nuestras llamadas y correos desesperados, las respuestas eran contradictorias y no señalaban más que la responsabilidad del Ministerio de Hacienda en la liberación de los fondos. No hubo comunicación oficial del organismo para tenernos al tanto del curso de las negociaciones o de las posibles fechas de cobro.
Muy a pesar de nuestras expectativas, la situación vuelve a repetirse. Deberíamos haber cobrado nuestras becas el 15 de febrero pero promediamos el mes de marzo y muchos no lo hemos hecho. Una vez más el retraso, una vez más las llamadas y los correos sin respuesta, una vez más la incertidumbre y la penuria. Ante esa realidad cotidiana, las declaraciones de febrero en las que se promete incrementar el número de becarios, aumentar las remuneraciones de los científicos y no perder un solo científico no alcanzan. Creemos que las nuevas convocatorias a becas, a subsidios o a carrera serán creíbles solo si antes el organismo asegura a quienes ya han ganado que se honrarán los compromisos asumidos.
En suma, le solicitamos que no solo interceda por nosotros para regularizar esta situación sino que instaure una nueva relación entre las autoridades del organismo y sus miembros. Para dar un ejemplo entre muchos posibles, podría emplear la página web del organismo para mantenernos informados. Estamos a su disposición para defender juntos la actividad científica pero para ello necesitamos un interlocutor y un representante.
Firmado: Omar Acha, historia, Francia; Ricardo Albarino, zoología, Nueva Zelandia; María Victoria Alonso, astronomía, Francia; Rodrigo Bibiloni, microbiología, Nueva Zelandia; Andrea Bragas, física, EEUU; Eduardo Chufan, química, EEUU; Oscar Castellani, agronomía, Francia; Mariano Castro, química, Reino Unido; Eugenia Costamagna, ciencias médicas, España; Felix Cruz, biología, EEUU; Gabriela Dujovny, ciencias agrarias, EEUU; Hugo Fernández, biología, EEUU; Raquel Gleiser, biología, EEUU; Gabriel Gómez, ciencias de la Tierra, EEUU; Matías Grana, matemática, EEUU; Mariana Heredia, sociología, Francia; Raúl Marín, producción animal, EEUU; María Laura Miserendino, ecología, EEUU; Romina Miorelli, sociología, Reino Unido; David Peralta, informática, España; Gabriela Perotti, biología, EEUU; Julián Petrulevicius, paleontología, Francia; Martín Ramírez, biología, EEUU; Estela Reynoso, astronomía, Australia; Marisa Romano, veterinaria, Reino Unido; Mara Rosenzvit, ciencias médicas, Australia; Martín Rumbo, ciencias de la salud, Suiza; Martín Saraceno, ciencias de la Tierra, Francia; Galo Soler Illia, química, Francia; Guillermo Silva, física, Reino Unido; Gustavo Torchia, física de materiales, España; Leopoldo Sebastián Touza, comunicación, Canadá; Jorge Antonio del Valle Rodríguez, metalurgia, España; Gonzalo Veiga, ciencias de la Tierra, Reino Unido, y siguen las firmas.