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Volumen
12 - Nº 67
Febrero/Marzo 2002 |
La coincidencia de las grandes pleamares astronómicas
con elevadas ondas de tormenta
ha ocasionado, históricamente, inundaciones catastróficas en muchas
de las áreas costeras.
La primera crecida del Río de la Plata de la cual se tiene registros fehacientes, según lo relatan documentos de la época, ocurrió entre los días 5 y 6 de junio de 1805. En esta oportunidad fuertes vientos del sudeste produjeron el aumento del nivel del río afectando gravemente a los habitantes ribereños, ocasionando importantes daños en los edificios ubicados en las zonas inmediatas al puerto y causando el hundimiento de algunas embarcaciones.
Durante el transcurso del siglo XIX numerosas sudestadas de diferente intensidad continuaron ocasionando cuantiosas pérdidas materiales y hasta en algunas oportunidades cobrando vidas humanas. Lamentablemente en ninguno de estos casos se dispone de observaciones comparables con las realizadas en el siglo XX, pues en esa época no se había encarado una medición sistemática de la altura del río referida a marcas fijas en tierra.
Una sudestada es una condición meteorológica caracterizada por vientos regulares a fuertes con velocidades mayores a 35km/h del sector SE, con precipitaciones persistentes, débiles o moderadas y temperaturas relativamente bajas.
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