Volumen 12 - Nº 67 Febrero/Marzo 2002

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy

 

A modo de Editorial: Evaluación externa de una disciplina científica

La matemática en la Argentina

Luis Caffarelli (University of Texas at Austin), Hans Foellmer (Humboldt-Universitaet zu Berlin),
Phillip Griffiths (Institute of Advanced Study, Princeton), William Pulleyblank (IBM Research Division, Nueva York)

Aplicando nuevamente el criterio usado en el número 57 de Ciencia Hoy, en el que se publicó en la página editorial el informe ‘La biología molecular en la Argentina’, escrito por Robert Perry (The Fox Chase Cancer Center, Philadelphia), David Sabatini (New York University) y Torsten Wiesel (ex presidente, Rockefeller University), en este número dicha página va cedida a otro importante informe sobre el estado de una disciplina académica en la Argentina, la matemática. Como se advirtió en el otro caso, no debe sacarse la conclusión de que el documento se publica porque el comité editorial adhiere a lo expresado por sus autores, sobre lo cual posiblemente los integrantes de este difieran. Se lo saca por su interés para la comunidad académica del país, ya que contiene agudas apreciaciones de calificados observadores externos.

Igual que el anterior, el texto que se reproduce ahora fue solicitado a sus autores por la Fundación Antorchas y sale con expresa autorización de aquellos y de esta. Las tareas de campo que precedieron a la discusión y redacción del documento, y que incluyeron visitas a centros e institutos en varias localidades y numerosas entrevistas a matemáticos y otros científicos de distintas edades y regiones del país, tuvieron lugar en agosto de 2001. Griffiths actuó de coordinador del comité y realizó una visita preparatoria a la Argentina en 2000; Caffarelli, como argentino nativo radicado desde 1973 en los Estados Unidos, era el único integrante del grupo que tenía amplio conocimiento del medio académico local; Foellmer y Pulleyblank carecían de contacto previo con dicho medio. Los cuatro firmantes son figuras de alto reconocimiento en el mundo internacional de la matemática.


Gabriela Fernández, sin título, 1995 (Serie Brasil, Patagonia).

En los últimos cien años, la ciencia ha sido un instrumento fundamental para elevar el nivel y mejorar la calidad de vida de la población. En los albores del siglo XXI, hay amplio acuerdo en que la ciencia provee los conocimientos y las innovaciones necesarias para mejorar el estándar de vida, impulsar el desarrollo económico y atender urgentes necesidades en materia de salud pública, agricultura, energía y otras áreas aplicadas. Es cierto que las economías pequeñas no pueden alcanzar niveles mundiales de destreza en todos los campos de la ciencia y la tecnología. Es igualmente cierto, sin embargo, que pueden alcanzarlos en algunos campos escogidos, en tiempos en que los científicos de todos los países se comunican por Internet, viajan a lugares lejanos y se pueden beneficiar de colaboraciones a distancia y de compartir instantáneamente conocimientos con colegas de cualquier lugar del mundo.

La promoción de la ciencia y la tecnología de una nación requiere que se cumplan varias condiciones, sobre todo, tener apoyo del gobierno, fortalecer los departamentos de ciencia e ingeniería de las universidades y disponer de instalaciones y equipos modernos. Más específicamente, los protagonistas de la labor científica –tanto en universidades, agencias gubernamentales, laboratorios y empresas– deben trabajar para crear redes que permitan compartir el conocimiento, con el fin de que se pueda generar el máximo de ideas creativas y de innovaciones.

¿Por qué apoyar la ciencia básica?

Muchos de los esfuerzos emprendidos con el propósito de fortalecer la ciencia en los países en desarrollo se han concentrado únicamente en las aplicaciones prácticas de aquella, por ejemplo, en innovaciones de origen científico aplicables a la salud pública, la agricultura y la industria. Esos esfuerzos prácticos son esenciales, pero dependen de un soporte de ciencia básica, especialmente de matemática, física, química y biología. Ese soporte debe proporcionar las intuiciones fundamentales que conducen a las aplicaciones prácticas1.

La práctica de la investigación científica no debe concebirse como una actividad realizada por una elite en una torre de marfil. Es la clave para lograr conocimientos prácticos, crear industrias basadas en el conocimiento (como empresas de informática y de biotecnología) y para comprender los adelantos realizados en otras partes del mundo. Por ejemplo, la tecnología de la información depende de la matemática, los sensores electromagnéticos de la física básica, el uso de pesticidas de la química, la biotecnología de la biología básica y así sucesivamente. Un país debe dar apoyo a la ciencia básica para ser competitivo en el mundo moderno.

¿Cómo puede la ciencia básica ayudar a la Argentina?

Gabriela Fernández, sin título, 1995 (Serie Brasil, Patagonia).

A primera vista, los esfuerzos necesarios para elevar el nivel de la investigación pueden parecer un lujo en momentos en que se experimentan serias y conflictivas necesidades. ¿Por qué no dejar la investigación a los países más grandes y más ricos y limitarse a importar los conocimientos? Desafortunadamente, depender de otros rara vez provee soluciones de largo plazo. Los centros o núcleos de buena investigación, normalmente ubicados en universidades o regidos por consorcios de estas, pueden:

 

La situación general de la ciencia en la Argentina

En opinión de los firmantes de este documento, la Argentina tiene una rica y profunda cultura científica, que no desmerece comparación con la de cualquier país que se elija. La existencia de esa cultura es una parte intangible pero crítica de las observaciones de los firmantes sobre la situación actual y de las recomendaciones que efectúan.

Antes de analizar con algún detalle el área de matemática, el comité consideró el excelente informe sobre investigación en biología molecular preparado en mayo de 2000 por Robert Perry, David Sabatini y Torsten Wiesel. Aunque los nombrados analizaron la situación particular de esa disciplina, sus observaciones son válidas para la ciencia en general, y algunos de sus comentarios resultan particularmente adecuados al estado específico de la matemática. Una conclusión del mencionado grupo fue que en un pequeño número de campos, que incluyen algunas áreas de la matemática, la física y la biología molecular, la Argentina posee un notable talento científico y está (o es capaz de colocarse) a la altura de la mejor investigación mundial. Pero más allá de esa conclusión, sin embargo, sostuvieron que la producción matemática y científica no es la que cabría esperar en un país con tan rica cultura científica. Por ejemplo, manifestaron que, para vigorizar el campo de la biología molecular, es necesario fortalecer el subcampo de la genómica (genomics), comenzando con la biología computacional. Volveremos sobre este ejemplo, pues la investigación en biología computacional se lleva a cabo en la frontera entre la biología y la matemática, y la habilidad para promover programas interdisciplinarios es esencial en la ciencia moderna.

Las siguientes observaciones se pueden aplicar de un modo general a la investigación científica llevada a cabo en la Argentina:

  • Hay una tendencia hacia la endogamia (in-breeding) disciplinaria, la que estrecha el campo de la investigación. Cuando se trata de contratar personal académico, las universidades tienden a elegir investigadores y docentes que trabajan en áreas cercanas a aquellas ya representadas en la respectiva institución. Esa tendencia podría contrarrestarse prestando cuidadosa atención a: (1) crear un marco de referencia que ponga énfasis en abordar áreas o direcciones de la investigación que sean nuevas e importantes, y que conduzca a buscar candidatos en esas áreas, y (2) utilizar comités con representación internacional para evaluar los pedidos de subsidios y los candidatos a ocupar cargos. Es vital diversificar la investigación argentina, sobre todo facilitando el regreso y la adecuada ubicación laboral de científicos radicados en el extranjero. Como observa el informe mencionado: ‘Esos individuos deberían ser la fuente de las muy necesarias ideas creativas y de los enfoques innovadores’.


  • Otro problema es que los jóvenes científicos que regresan al país después de completar su formación en el extranjero tienden a publicar en revistas que están uno o dos escalones por debajo, en calidad y visibilidad, de aquellas en las que publicaban afuera. Esto puede deberse en parte a dificultades de idioma y, en parte, a la urgencia por publicar tantos trabajos como les sea posible para ingresar en el sistema del CONICET. En los últimos años parecen estar tratando de mejorar su repertorio de publicaciones escribiendo artículos en colaboración con sus antiguos mentores extranjeros, aun cuando estén en condiciones de publicar por las suyas.


  • Los investigadores argentinos tienden a establecer fronteras entre las disciplinas, a pesar de la tendencia moderna hacia la investigación interdisciplinaria, como sucede en la biología molecular. Tampoco hay suficiente interacción entre los grupos científicos del país. Como consecuencia, los jóvenes continúan trabajando con los maestros que los entrenaron y no tienen suficiente oportunidad de aprender sobre el trabajo de otros.


  • Debido a la carencia de posiciones académicas rentadas y a los bajos salarios, es muy difícil mantener el flujo normal de estudiantes graduados e investigadores jóvenes en los laboratorios. Muchos de los que aspiran a ingresar en el mundo científico también deben conseguir otro empleo para mantener a su familia, lo que limita su capacidad de concentrarse en la labor científica.


  • Las limitaciones presupuestarias a menudo llevan a los entes de promoción a quitar apoyo a campos disciplinarios de vital importancia e intelectualmente desafiantes, pero que no coinciden con los objetivos de las políticas económicas. Por similar razón, otros campos de modesto interés científico reciben buena financiación, pero pueden terminar atrayendo a científicos mediocres.
El ambiente matemático global

Los países que deseen sacar el mejor provecho de sus recursos matemáticos necesitan promover la formulación de sólidas estrategias de investigación, definidas por los propios actores, es decir las asociaciones profesionales de matemáticos, las agencias promotoras de la investigación y la comunidad académica de la matemática. En los EEUU, por ejemplo, la estrategia general de investigación matemática se prepara mediante conversaciones entre la American Mathematical Society, la National Science Foundation y el National Research Council. Los acuerdos que surgen de esas conversaciones permiten planear con una perspectiva de largo plazo, necesaria para que exista investigación productiva.

Matemática y las otras ciencias. La relación de la matemática con las otras ciencias está cambiando. Tradicionalmente, la matemática era una herramienta para formular problemas matemáticos de manera precisa y para solucionarlos. Ahora se está convirtiendo rápidamente en parte integral de muchas otras áreas de la ciencia –incluso de la comprensión de fenómenos físicos y biológicos–, y también está creando nuevos métodos de solución de problemas científicos. La modelización (modelling) frecuentemente requiere la creación de nuevas estructuras matemáticas. Por ejemplo, los métodos de Monte Carlo proporcionan una forma de recrear la realidad mediante una abstracción matemática. La genómica no se podría entender sin considerar el modelo combinatorio del ADN.

Bajas barreras de entrada. Mientras la matemática es cada vez más ubicua en el resto de las ciencias, por lo general tiene débiles barreras de entrada, en contraste con la investigación experimental en física, química y biología, que requiere invertir considerable capital en instrumentos y equipos.

Matemática experimental. La matemática experimental se está convirtiendo en una actividad importante, especialmente en teoría de números, geometría diferencial, mecánica de fluidos y dinámica de partículas, incluyendo la teoría de reticulados (lattice gauge theory) y los sistemas dinámicos. La simulación por computadora de los fenómenos ha pasado a operar como un experimento de laboratorio: sus resultados son luego objeto de estudio y de inferencia matemática. La realización de simulaciones acertadas desemboca a veces en una más profunda comprensión de fenómenos físicos y biológicos fundamentales. Esa comprensión luego se contrasta con datos reales, lo cual crea una interacción dinámica entre la matemática y las otras ciencias.

Plataformas computacionales. La existencia de computadoras poderosas y baratas ha permitido que los matemáticos dispongan de una amplia gama de herramientas, como Matlab, Maple, Mathematica y otras. El acceso a esos instrumentos se está generalizando y resulta esencial en la comunidad internacional de todas las ramas de la matemática.

Nuevas áreas de estudio matemático. Se advierte en estos momentos que están emergiendo nuevas e interesantes áreas matemáticas, de las que podrían derivar técnicas de modelado de aspectos complejos del mundo físico o del comportamiento social. Ejemplos de ello son la matemática financiera (una nueva combinación de ecuaciones en derivadas parciales o PDE, análisis estocástico y estadísticas de procesos estocásticos), la estructura y funcionamiento de la web, y los modelos fractales de tráfico en redes.

Matemática y biología. A medida que la biología se convierta, según algunos, en la ciencia dominante, se requerirán nuevos métodos para estudiarla. Muchos de esos métodos provendrán de la ciencia de la computación, la química y la matemática. Una colaboración que crece rápidamente, por ejemplo, es la establecida para investigar las infecciones humanas. Las bases de ese trabajo se pusieron en los años veinte, cuando el matemático italiano Vito Volterra produjo los primeros modelos de la relación predador-presa. Encontró que el flujo y reflujo de las poblaciones de peces predadores y peces presas podía describirse matemáticamente. Después de la segunda guerra mundial, los modelos aplicables a la dinámica de poblaciones se extendieron a la epidemiología, rama que se asemeja a la biología de poblaciones en algunos aspectos pues estudia la propagación de enfermedades en grandes conjuntos de personas.

Más recientemente, las percepciones de la genética molecular inspiraron a los científicos a adaptar los mismos métodos al estudio de las enfermedades infecciosas, en las que el objeto de estudio no es una población de organismos o personas sino de células. En un sistema celular, el predador es, por ejemplo, una población de virus y la presa es un conjunto de células humanas. Los biólogos matemáticos han podido realizar predicciones cuantitativas sobre la expectativa de vida de las células luego infectadas por los virus. Algunos de los resultados más sorprendentes se obtuvieron en el estudio de la epidemia del sida e invirtieron la comprensión del comportamiento del virus que causa dicha enfermedad (el VIH): otrora se creía que se mantenía latente durante aproximadamente diez años antes de infectar las células y desencadenar la enfermedad. El modelo matemático hizo ver que no está latente: crece constantemente y con rapidez, y tiene una vida media de alrededor de dos días.

La revolución informática. Este amplio campo podría ocasionar tantos cambios en la sociedad como la revolución industrial. Quienes entren temprano tendrán una ventaja competitiva de largo plazo. Los que tarden mucho en incorporarse encontrarán dificultades para ponerse al día. Las barreras a la participación son pocas pero se requiere tener visión, asumir un compromiso científico y realizar alguna inversión monetaria, aunque modesta. El rápido avance de la Internet está creando una comunidad global que obtiene un rápido acceso a los resultados de la investigación, recursos computacionales, información y datos. La colaboración científica tiene lugar de manera instantánea y continua.

La competitividad global tiene importantes consecuencias. La sociedad espera que la matemática –igual que cualquier otra ciencia– no solo haga su trabajo sino, también, que contribuya al bienestar colectivo. Los que financian la matemática requieren que sea capaz de demostrar el valor de su trabajo, de la misma manera que necesitan recibir evidencia del valor creado por profesiones como las de médicos, ingenieros y contadores.

Matemática en la Argentina: características generales


Tomada en conjunto, algunos aspectos significativos caracterizan a la empresa matemática argentina. En primer lugar, los departamentos de matemática de las universidades, con algunas excepciones, parecen vivir más aislados que en los Estados Unidos, en parte, porque no se ocupan de enseñar esa disciplina a estudiantes ajenos a las facultades de ciencias: su atención se dirige, ante todo, a la propia disciplina matemática y, un poco por añadidura, a las ciencias físicas, en contraste con las principales universidades públicas y privadas de dicho país, donde los departamentos de matemática tiene un cometido mucho más amplio.


Gabriela Fernández, sin título, 1995 (Serie Brasil, Patagonia).

En segundo lugar, la Argentina puede exhibir centros de excelente calidad que cultivan ciertos temas clásicos de la matemática actual. Pero faltan –en opinión de los firmantes– iniciativas que aprovechen el cambio más importante que se está produciendo en la matemática contemporánea: su creciente interacción con otras ciencias. Un ejemplo de esa interacción es un instituto Max Planck creado especialmente en Alemania para trabajar en las aplicaciones matemáticas. Tanto en Europa como en los Estados Unidos, en departamentos universitarios y en institutos de investigación tradicionales, que se dedicaban a la matemática pura –incluyendo el Mathematical Sciences Research Institute de Berkeley y el Institute of Advanced Study de Princeton–, una porción cada vez mayor de la actividad se dedica hoy a zonas fronterizas entre la matemática y otras ciencias.

Notemos, entre muchos, tres de los más interesantes ejemplos de esa interacción. Un área de mucha actividad en los Estados Unidos y Europa es la frontera entre varias ramas tradicionales de la matemática y la teoría cuántica de campos. Aunque hay alguna producción en esta área en la Argentina, no refleja su importancia ni su influencia sobre campos más tradicionales como topología, análisis global y geometría algebraica. Un segundo ejemplo es la biología matemática o el uso de la matemática en las ciencias de la vida, campo que se está expandiendo rápidamente. El comité tuvo noticias de una interesante colaboración entre un matemático norteamericano y un biólogo argentino que están trabajando en la modelización de ciertos aspectos del contagio del mal de Chagas. En la misma área, el mencionado informe sobre el estado de la biología molecular advirtió la ausencia de actividad en genómica moderna y en biología computacional. No parece que los matemáticos argentinos estén aprovechando estas nuevas oportunidades de abordar interesantes cuestiones en colaboración con biólogos. El tercer ejemplo a mencionar pertenece a la ciencia de la computación y emplea instrumentos como algoritmos (regulares y probabilísticos), matemática discreta, matemática combinatoria, álgebra computacional y geometría computacional, así como la interacción de esas ramas con lo que ahora se denomina tecnología de la información, la cual incluye campos tan dispares como la teoría de códigos (coding theory) y el reconocimiento de patrones o estructuras (pattern recognition).

Según la Mathematical Sciences Initiative de la National Science Foundation de los EEUU, una comunidad matemática fuerte combina fortalezas básicas en la disciplina, aplicaciones de la matemática, educación y extensión. A la luz de esa definición, se pueden apuntar los siguientes rasgos de la matemática argentina:

  • Los matemáticos se han desempeñado bien, considerando el difícil contexto en que actúan, los temas que eligieron y el escaso apoyo que reciben. Algunos individuos y determinados grupos, generalmente pequeños, trabajan en el más alto nivel internacional. El comité encontró admirables ejemplos de iniciativa en cada institución que visitó.


  • Al mismo tiempo, la producción total es más reducida de lo que podría ser, tanto en cantidad como en calidad. La escala de producción matemática del país es más o menos similar a la de un departamento universitario grande en los Estados Unidos, por ejemplo el de la University of Illinois. Pero los contactos de los grupos argentinos entre ellos son mucho más reducidos que los que tienen lugar entre los matemáticos de una universidad norteamericana grande.


  • La fuga de cerebros o diáspora de matemáticos es peor en la Argentina que en muchos países. Un número considerable de los mejores matemáticos ha emigrado debido a situaciones políticas y económicas difíciles y a ofertas atractivas recibidas desde el extranjero. El talento nuevo que ingresa en el sistema es preocupantemente pequeño y puede reflejar la percepción de los estudiantes de que una carrera en matemática tiene escaso atractivo. La tasa de abandonos es también alarmante. En el Brasil, la calidad de ciertas instituciones (como el IMPA, el Instituto de Matemática Pura y Aplicada que está en Río de Janeiro) permitió que el país retenga a la mayoría de sus buenos matemáticos y, además, que atraiga a destacados investigadores extranjeros.


  • La tendencia histórica de que arriben a las aulas universitarias estudiantes muy destacados no parece haber decaído, pero el número de los que se orientan a la matemática es pequeño. Casi toda la actividad docente de los integrantes de departamentos de matemática se concentra en ellos. La deserción de estudiantes de primer año es inquietante.


  • A medida que la financiación tradicional de la ciencia, incluida la matemática, fue encontrando crecientes dificultades en el país, algunas iniciativas gubernamentales –especialmente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y del programa FOMEC del Ministerio de Educación– permitieron la continuidad de actividades importantes, como traer académicos visitantes, mejorar instalaciones y bibliotecas y realizar investigación en colaboración con colegas extranjeros. El fin de esas actividades y la persistencia de problemas económicos pueden revertir los progresos que la comunidad matemática ha realizado en los últimos años. El hecho de que buena parte de los fondos que financiaron dichas iniciativas provenía del Banco Mundial puede empeorar la situación.


  • El comité advirtió la presencia de obstáculos burocráticos significativos, especialmente la poca permeabilidad de las fronteras que separan las ramas disciplinarias y la rigidez del sistema. Por otro lado, muchos grupos de investigación son pequeños y se encuentran aislados. Ambas cosas crean una mentalidad de compartimentos estancos, uno de cuyos efectos es que muchos grupos suelen interactuar más con pares extranjeros que con locales. Los firmantes ignoran si la Unión Matemática Argentina es todo lo activa que pudiera ser, pero señalan que para establecer una estrategia nacional de investigación matemática es crítico lograr una importante participación de la comunidad matemática del país. Con algunas excepciones, los matemáticos entrevistados en el curso de las visitas que realizó el comité no se sentían partícipes de una empresa científica más amplia, ya fuese global o local.

 

Matemática en la Argentina: fortalezas y oportunidades

Fortalezas. A pesar de las difíciles circunstancias de la Argentina de hoy, el país posee un número interesante de matemáticos activos, muchos bien conectados con la comunidad matemática internacional. Lo más destacado del sistema incluye a grupos que trabajan en teoría de la representación (representation theory) y en estadística robusta (robust statistics) en varias de las universidades grandes, así como uno que se ocupa de análisis numérico y ecuaciones no lineales en derivadas parciales (numerical analysis / non-linear PDE). Otra fortaleza es la existencia de algunas universidades privadas, que actúan con más flexibilidad y audacia.


Gabriela Fernández, sin título, 1995 (Serie Brasil, Patagonia).

 

Oportunidades. Los firmantes creen que hay muchas oportunidades para realizar programas específicos que estén bien orientados y que produzcan efectos mensurables en el corto plazo. Además tales programas podrían proporcionar un valor importante en el largo plazo por fortalecer determinadas áreas de la disciplina y por llevar la matemática a ámbitos distintos de los suyos tradicionales. Para discutirlos, es útil mencionar que una pequeña pero exitosa operación matemática, primero, debe ser fuerte en las áreas centrales de la disciplina; segundo, requiere de adecuadas inversiones en instalaciones, bibliotecas y recursos computacionales, y, tercero, debe ser flexible para aprovechar interesantes áreas emergentes.

  • Literatura científica. Una oportunidad que no debe ser desperdiciada es la de acceder electrónicamente ‘en línea’ a literatura científica. Hay varios caminos para hacerlo. Por ejemplo, el programa JSTOR –iniciado por la Mellon Foundation para dar acceso a material reciente y de archivo– solo parece estar disponible en dos universidades privadas cuyo interés especial son las publicaciones relacionadas con las ciencias sociales. Una posibilidad que beneficiaría a la matemática (igual que a las otras ciencias), y solo requeriría una inversión modesta, sería instalar un servidor central con acceso a un número selecto de publicaciones periódicas, el cual, a su vez, permitiese que las consultara un conjunto disperso de instituciones y bibliotecas. Un sistema de este tipo permitiría compartir los recursos bibliográficos disponibles en todo el país y sería una forma eficiente de mejorar los servicios de las bibliotecas.


  • Académicos visitantes. Muchos excelentes matemáticos argentinos radicados en el extranjero estarían dispuestos a participar en programas en el país, favorecidos por el hecho de que el verano septentrional, cuando se encuentran libres de compromisos docentes, coincide con el período lectivo argentino. Podrían dar cursos en la universidad, organizar talleres y conferencias y, de crearse un instituto del estilo del de Oberwolfach (como se sugiere más adelante3), dar clases allí durante una o dos semanas. El costo podría ser relativamente bajo, debido a que la mayoría accedería a participar a cambio de que se le cubrieran los gastos. Podría buscarse también la colaboración de jóvenes doctores que estén fuera del país, lo que quizá los induzca a permanecer por algunos períodos en la Argentina y, tal vez, a aceptar una posición permanente por parte del año, como es común en otros países.


  • Gabriela Fernández, sin título, 1995 (Serie Brasil, Patagonia).

  • Interacción interdisciplinaria. Una posibilidad interesante es apoyar pequeños departamentos –o grupos dentro de departamentos– interesados en explorar vínculos con otras ciencias o con disciplinas tecnológicas, como la química, la biología, la física, la computación y la ingeniería. El comité consideró que sería interesante y viable la formación de una red interdisciplinaria de esas características en estadística, que agrupe a matemáticos de diversos departamentos. La estadística es un área especialmente apropiada para la interacción entre la matemática y otras ciencias que manejan abundantes datos.


  • Una iniciativa más amplia. Algo más ambicioso sería una iniciativa que siguiera los pasos del mencionado instituto Oberwolfach, pero para varias ciencias. Ello crearía la oportunidad de establecer conexiones entre la matemática tradicional que se practica en la Argentina y algunas áreas emergentes en las que se utiliza la matemática. Por ejemplo, además de los ya mencionados, se podrían organizar programas de manejo de ríos o pesquerías, o abordar asuntos de meteorología. Todas estas son cuestiones serias para la Argentina y podrían realizarse con niveles matemáticos modestos, con la participación de ingenieros, así como con la de integrantes de agencias estatales y de empresas, para que tuvieran lugar interacciones productivas. Ello podría lograrse recurriendo a uno o varios de los siguientes instrumentos:

    • Organizar una escuela de verano, que podría realizarse a semejanza de las que realiza el Park City Mathematics Institute, es decir, durante el año académico lleva a cabo programas en distintos puntos del país, seguidos por la escuela intensiva de verano a la que asisten todos los participantes. Podría ser también una iniciativa del Mercosur.


    • Promover visitas recurrentes de profesores extranjeros a lo largo de varios años.


    • Conceder más apoyo a quienes realizan doctorados externos, a cambio del compromiso de regresar por algún tiempo. Ello se ha hecho con éxito en Corea, Taiwan y otros lugares.


  • Un caso. La Argentina tiene una fuerte capacidad en algunas áreas de estadística. Se podría utilizar esa capacidad para abordar una variedad de interesantes aplicaciones. Sin ánimo de especificar las áreas que sería oportuno elegir, el comité señala, a título de ejemplo, las oportunidades de investigación que existen en las zonas limítrofes de la matemática con la economía y las finanzas, en las que se pueden usar métodos matemáticos avanzados, como ecuaciones lineales y no lineales en derivadas parciales, análisis estocástico (cálculo de Ito) y estadísticas de procesos estocásticos. Tales aplicaciones podrían tener una fuerte demanda del sector empresarial y despertar un creciente interés, tanto como tema de docencia como de investigación, en departamentos universitarios de economía y finanzas. Podrían fortalecer y aprovechar algunos recientes programas de maestrías y encarar los problemas de administración de riesgo (risk management) tal vez desde el campo general de control y optimización. Las iniciativas en el área de estadística ofrecerían nuevas oportunidades a matemáticos jóvenes, no solo del país (donde las posibilidades de aplicación inmediata pueden ser limitadas) sino, también, extranjeros.

Mucho de lo anterior puede resumirse afirmando que, incluso con las presentes restricciones de recursos, la comunidad académica argentina continúa operando en un nivel notablemente alto en áreas tradicionales selectas de la matemática. Sin embargo, la compartimentación de los departamentos de matemática –común en casi todas partes hace un cuarto de siglo o más, pero hoy superada– continúa siendo muy fuerte en la Argentina, al punto de que la sugerencia de cambio origina respuestas defensivas por parte de algunos miembros de la comunidad. Continuar por ese camino es riesgoso. Por un lado, se pierden excelentes oportunidades científicas y no se participa en la evolución de la matemática en el mundo. Por otro, si los departamentos de matemática permanecen relativamente aislados dentro de las universidades y de la comunidad científica, lograrán menos apoyo para producir en la Argentina una evolución de la disciplina.

Diciembre de 2001

 


Referencias

  1. Apuntemos que la distinción entre investigación básica, investigación aplicada y desarrollo o tecnología es, sobre todo, producto de la costumbre o la conveniencia. En realidad, las ideas creativas y las innovaciones pueden ser producto tanto de una pregunta práctica que se haga un tecnólogo como de una pregunta teórica que se plantee un científico. Ciencia básica, ciencia aplicada y desarrollo pueden concebirse como partes de un solo sistema fuertemente interactivo y con muchas retroalimentaciones. Al fortalecer las ciencias abstractas y teóricas del sistema, un país crea el reservorio de teoría y comprensión del que emergen las innovaciones prácticas. Además establece el marco necesario para la buena formación de científicos e ingenieros.
  2. Por contraste, el estado de São Paulo, en el Brasil, destina el 1% de los ingresos fiscales a investigación y desarrollo. Tal inversión está dando un significativo retorno en dicho estado y en el resto del país, por ejemplo, por la construcción y retención de una vigorosa comunidad científica.
  3. El Mathematisches Institut Oberwolfach, patrocinado por la Sociedad Matemática Alemana, se fundó en 1944 y se convirtió con el correr de los años en un centro internacional de investigación. Pone énfasis en los contactos personales entre científicos y en actividades de investigación cooperativa, tanto en grandes talleres como en pequeños grupos. En todos los casos concede preferencia a investigadores jóvenes.



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