Volumen 11 - Nº 65
  Octubre/Noviembre 2001

 

 
Las vicuñas en Cieneguillas y Vilama

Ciertas situaciones logran que volvamos a valorar
el placer y la utilidad que genera investigar ...

La vicuña (Vicugna vicugna) es el camélido silvestre más pequeño que habita las zonas altoandinas y puneña de la Argentina, Bolivia, Chile y Perú, y cuyo pelaje está compuesto por la fibra de origen animal más fina del mundo: 12 micrones de diámetro en promedio. La coloración de las vicuñas es variable: existe una subespecie (Vicugna vicugna mensalis) que habita principalmente el Perú, en la cual el pelaje canela oscuro –clasificado en el comercio internacional de fibra como color vicuña– se distribuye en el lomo y los flancos del animal, mientras que la vicuña que habita en la Argentina pertenece a la subespecie Vicugna vicugna y es mucho más clara, por lo que su fibra tiene menor valor comercial. Son animales territoriales, y su organización social se basa en grupos ‘familiares’ y grupos de animales ‘solteros’, cuya distribución es muy variable (véase ‘Paisaje con vicuña’, Ciencia Hoy, 4; 46-55, 1989).


Vicuñas con cría. Jujuy

La vicuña, endémica de la región andina, formó parte de la cultura y economía local. El ‘manejo’ anterior a la conquista hispánica estaba basado en la técnica del chaku, o sea esquila y suelta posterior de los animales. Desgraciadamente, en este siglo la población de vicuñas disminuyó drásticamente debido a la caza indiscriminada. A partir de la década del 60 se implementó una legislación estricta y la creación de áreas para su protección. Estas medidas permitieron la recuperación de las poblaciones; tuvieron éxito, entre otras razones, porque fueron aceptadas y acatadas por las comunidades rurales locales.

Es dentro de este contexto que un grupo de pobladores de la Puna jujeña –una cooperativa de llameros en Cusi-cusi y la familia Maidana, de Cieneguillas (zona de reserva MAB, El hombre y la Biosfera, UNESCO)– detectaron ciertos problemas: las poblaciones de vicuñas comenzaron a extenderse, y los animales pastoreaban en las zonas de crianza de llamas. Los llameros transmitieron sus inquietudes al ingeniero Hugo Lamas, quien los asesora en el manejo de los animales desde su cargo en el Instituto de Biología de la Altura (INBIAL), dependiente de la universidad nacional de Jujuy; él, a su vez, se comunicó con la autora de este trabajo para solicitar su colaboración.

 

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