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Volumen
11 - Nº 65
Octubre/Noviembre 2001 |
| En ocasión de la apertura
de la muestra Los grandes dinosaurios argentinos, en el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Ciencia Hoy entrevistó al conocido paleontólogo, figura central en los estudios de dinosaurios en el país, creador de escuela, maestro de paleontólogos y gestor de la mencionada muestra. |
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Los estudios iniciales sobre dinosaurios en nuestro país se remontan a fines del siglo XIX, en los tiempos de la Campaña al Desierto, y a los primeros años del siglo XX. Fueron episodios muy aislados, protagonizados por el capitán Buratovich y por Florentino Ameghino, resultantes de hallazgos imprevistos en la provincia del Neuquén. En esos años, y durante gran parte del siglo XX, los paleontólogos argentinos y extranjeros que trabajaron en nuestro país estaban fascinados con los hallazgos de mamíferos fósiles en rocas del Terciario de nuestra Patagonia. Esos mamíferos fósiles nos hablaban de una historia evolutiva única, solo registrada en América del Sur, por razones de aislamiento geográfico de nuestro continente durante casi 60 millones de años, después de la extinción de los dinosaurios.
Para los paleontólogos del siglo XX que trabajaban en América del Sur, entre los cuales sobresalía nítidamente Florentino Ameghino, la fascinación paleontológica resultaba del estudio de la evolución de los mamíferos, tan variados e inesperados, que se encontraban por centenares en las dilatadas extensiones patagónicas.
Diversas expediciones, osadas por cierto, se realizaron a caballo, en carros o en primitivos automóviles; fueron notables las efectuadas por el hermano de Florentino, don Carlos Ameghino, que proveía de los materiales fósiles para los brillantes estudios de aquel. Otras expediciones fueron protagonizadas por paleontólogos de los museos de Nueva York, Chicago y por la Universidad de Princeton, y por personal de los museos de Buenos Aires y La Plata, todos ellos en busca de los novedosos, increíbles mamíferos terciarios. Nadie se preocupó de los dinosaurios patagónicos, considerados más bien enormes bestias informes, pesadas, imposibles de excavar y transportar. Excepcionalmente el doctor Wichmann, en 1927, encaró la excavación de uno de ellos, el más tarde llamado Antarctosaurus wichmanianus, en Cinco Saltos, provincia de Río Negro, con muy buenos resultados pero sin lograr continuadores hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Las expediciones paleontológicas de la Universidad Nacional de Tucumán organizadas por el doctor Osvaldo A. Reig en 1959-60, iniciaron el estudio de los más primitivos dinosaurios conocidos hasta entonces.
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