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Volumen
11 - Nº 65
Octubre/Noviembre 2001 |

Los dinosaurios argentinos se encuentran entre los
más sorprendentes del mundo. Los hallazgos, que se han multiplicado
en forma exponencial en los últimos cuarenta años, incluyen
especies con adaptaciones inéditas, algunas de ellas de tamaño
gigantesco, las que poseen una historia evolutiva propia, ligada a la distribución
que tuvieron los continentes durante el Mesozoico.
Los dinosaurios evolucionaron a partir de algún pequeño reptil que vivió hace más de 230Ma (millones de años), en una época que los geólogos y paleontólogos denominan Triásico Tardío.
![]() Distribución de los principales yacimientos fosilíferos de la Argentina y del sur de Brasil. |
Una de las especies que guarda mayor relación con los dinosaurios es el Marasuchus lilloensis. Los restos de este pequeño reptil fueron hallados en la provincia de La Rioja en la década de 1960, durante una expedición organizada por el paleontólogo Alfred Romer, de la Universidad de Harvard, con la colaboración del Museo de La Plata. En 1975, José Bonaparte, que entonces se desempeñaba como investigador del CONICET en la fundación Miguel Lillo de Tucumán, publicó una detallada descripción de la casi totalidad del esqueleto de este animal, en la que se destacaban varios caracteres en común con los dinosaurios. Casi veinte años más tarde, el paleontólogo estadounidense Paul Sereno, de la Universidad de Chicago, junto con Andrea Arcucci, de la Universidad de La Rioja, confirmaron que ese animal estaba, desde un punto de vista evolutivo, a un paso de distancia de los dinosaurios.
Otro reptil que guarda relación con los primeros dinosaurios es el Pseudolagosuchus major, descripto por Arcucci en 1987. Bonaparte, sin embargo, piensa que el material sobre el que esa especie fue erigida podría corresponder a un adulto del Marasuchus lilloensis. Tanto este último como el Pseudolagosuchus major se descubrieron en unos estratos geológicos conocidos como Formación Los Chañares, del Triásico Medio de La Rioja, cuya antigüedad se estima en algo menos de 240 millones de años.
Una de las características más llamativas del cráneo de los dinosaurios es la presencia de dos aberturas ubicadas detrás de cada uno de los ojos, una encima de la otra, que permitirían a los músculos de la mandíbula aumentar de volumen cuando se contraían durante la masticación, y de una abertura delante de cada ojo que podría haber contenido una glándula. Esta particularidad del cráneo hace que se los clasifique como arcosaurios –que en griego significa reptiles dominantes– junto con sus parientes los pterosaurios –reptiles voladores–, los cocodrilos, y una gran variedad de formas extinguidas, entre ellas, el Pseudolagosuchus y el Marasuchus.
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