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Volumen
11 - Nº 64 Agosto/septiembre 2001
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ALIMENTOS TRANSGÉNICOS
Es muy importante que Ciencia Hoy haya abordado, en el número 62, el tema de
los alimentos transgénicos, uno de los que más atrae la atención de las organizaciones
sociales preocupadas por el ambiente y por la relación entre la naturaleza y
la sociedad. La revista comenzó publicando, a manera de prólogo, la versión
castellana de una declaración pública de siete academias nacionales de ciencias
que advierten acerca de la existencia de un amplio debate sobre los riesgos
y beneficios de las plantas transgénicas. Pero después de ese buen comienzo
sacó dos artículos de científicos comprometidos con el avance de la investigación
sobre plantas transgénicas. Ambos, a diferencia de las academias, no solo no
parecen preocupados por los riesgos de la nueva tecnología sino que tienden
a subestimarlos. Tal vez no correspondía a esos investigadores informar sobre
enfoques, tanto en el marco de ciencias naturales como de las sociales, que
otros han expuesto a modo de luces rojas a tanta algarabía argentina por avances
que están despertando controversias internacionales. A nuestro entender, esa
tarea hubiese correspondido a los editores, si es que deseaban ofrecer un panorama
amplio sobre temas acerca de los cuales no hay unanimidad. Hubiese sido oportuno
dar a quienes no concuerdan con el discurso oficial argentino la posibilidad
de exponer sus argumentos.
En nuestro país, los discursos críticos de las organizaciones sociales suelen estar más en sintonía con debates propios del siglo XXI que los provenientes del ámbito estatal o de gran parte de los científicos que cultivan la biología o la agronomía. Nos pasa lo mismo con algunos que trabajan en las ciencias sociales, que logran entablar diálogos fructíferos sobre estos temas con centros de estudios agrarios interdisciplinarios extranjeros pero no han logrado promover el debate en nuestro país, en momentos, por otro lado, en que un proyecto de ley sobre transgénicos espera su tratamiento en el Congreso. Esperamos que con el número en cuestión no se cierre el tema en Ciencia Hoy, y que la revista permita la difusión de los puntos de vista críticos.
Como revista de divulgación científica, Ciencia Hoy acoge en sus páginas resultados de investigación que pasen la prueba de una evaluación favorable realizada por árbitros calificados, según las prácticas aceptadas del juicio de los pares (peer review). En esos términos, los editores no se preguntan por la orientación política de los autores sino por la calidad de su ciencia, y están no solo dispuestos sino, también, vivamente interesados en que se contrasten diferentes y hasta opuestas visiones científicas del mundo y sus problemas, ya que la revista, como tal, no toma partido y solo publica lo que la comunidad académica local produce, juzga meritorio y tiene a bien hacerle llegar. Por otro lado, como a veces es difícil distinguir entre los campos de la conclusión científica y de la opinión normativa o política, Ciencia Hoy puede resolver, si cree que ello enriquece el debate académico o se refiere a cuestiones importantes para este, publicar en la sección Opinión ciertas colaboraciones que exploran el complejo territorio situado entre esos dos campos. Si la confrontación que los lectores tienen en mente se situara en el ámbito político, posiblemente nuestra revista no sea el órgano adecuado para albergarla. Si, en cambio, perteneciera al ámbito de la reflexión académica, la revista la consideraría, aceptaría o rechazaría aplicando los mismos procedimientos editoriales que usó con las colaboraciones a que se refieren los lectores, empezando por el mencionado arbitraje. Quede constancia, por último, que la declaración de las academias transcripta en el número 62 no solo fue suscripta por instituciones nacionales sino, también, por la internacional Academia de Ciencias del Tercer Mundo.
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