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Volumen
11- Nº 61
Febrero / Marzo 2001 |
| Los rayos gamma son la forma más energética de la radiación electromagnética. Cuando tienen un origen cósmico, solo pueden ser detectados en forma directa desde el espacio exterior, ya que son absorbidos en las capas superiores de la atmósfera. Uno de los fenómenos más enigmáticos de la astronomía moderna se ha detectado en esta región del espectro electromagnético y es conocido como explosiones de rayos gamma, o, en su nomenclatura inglesa, como gamma ray bursts (GRBs). ¿Qué son estas explosiones que pueden llegar a opacar, durante breves segundos, a toda otra fuente del universo? ¿A qué distancia ocurren? ¿Cómo se producen? ¿Qué experimentos se han diseñado para detectarlas y medirlas? ¿Pueden haber tenido alguna influencia sobre la vida en la Tierra tal como la conocemos? |
El descubrimiento de las Explosiones de Rayos Gamma (ERGs) (Gamma-Ray Bursts o GRBs) a fines de la década de 1960, planteó un enigma para la astrofísica de altas energías que luego de 30 años no está aún completamente resuelto. Estas explosiones liberan cantidades fantásticas de energía en tiempos muy cortos, llegando a alcanzar unos 1053erg/s (véase el recuadro Sobre las unidades de medida de energía y el espectro electromagnético), esto es, en un segundo pueden producir una energía 100 veces mayor que la que liberaría el Sol en sus 10 mil millones de años de vida.
La primera ERG fue detectada el 2 de julio de 1967 por el satélite
Vela 4, enviado al espacio con la misión de identificar posibles
pruebas soviéticas ilegales con armamentos nucleares. Se detectaron
explosiones, efectivamente, pero lo que por algún tiempo no pudo
saberse era si las mismas eran provocadas por detonaciones atómicas
o por fenómenos puramente naturales. La falta de detectores que pudiesen
proveer información confiable acerca de las direcciones desde las
cuales llegaban los rayos gamma, impidió revelar el origen extraterrestre
de los mismos por algunos años. En el año 1973 apareció
la primera publicación científica (por Klebesadel, Strong
y Olson, de la universidad de California, en los Estados Unidos) reportando
la detección de 16 explosiones cortas compuestas de fotones (cuantos
de radiación electromagnética de la cual los rayos gamma son
una fracción) con energías en el rango de los 0,2 a 1,5MeV,
y duraciones de entre 0,1 y 30s. Desde entonces, muchos satélites
han observado ERGs (véase el recuadro Breve
historia de la astronomía gamma). Sin embargo, la respuesta
a la pregunta acerca del origen de estas extrañas explosiones siguió
pendiente por mucho tiempo, durante el cual las interpretaciones más
extrañas proliferaron en el ámbito científico. En el
primer artículo de revisión, aparecido en 1975, se describían
21 modelos teóricos que trataban de explicar el origen del fenómeno.
Hoy, a más de 30 años desde su descubrimiento, unas 2500 publicaciones
aproximadamente han sido escritas sobre este tema, y más de 100 modelos
teóricos han sido esbozados.
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