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Volumen
11- Nº 61
Febrero / Marzo 2001 |

La biología de la conservación tiene como meta mantener la
diversidad biológica del planeta. Ese campo de la biología
abarca otras áreas del conocimiento relacionadas con la vida silvestre,
tales como la administración de áreas naturales protegidas
y el estudio de las relaciones de la fauna y de la flora con las poblaciones
humanas. Por su interés en preservar la mayor diversidad de organismos,
durante el mayor tiempo posible, la biología de la conservación
se contrapone a la crisis ambiental causada por el desarrollo tecnológico,
que llevó al aumento de la población humana y al uso no sustentable
de los recursos naturales.
La explotación inadecuada de la naturaleza viene provocando la extinción
de gran número de especies en los diferentes ecosistemas de la Tierra,
en especial en los países en vías de desarrollo situados en
regiones tropicales, donde por diferentes razones, entre ellas el
clima se encuentra la mayor biodiversidad. La pérdida y la
fragmentación de hábitats son, hoy en día, las causas
más comunes de esas extinciones. La pérdida de hábitats
elimina especies con distribuciones restringidas, en tanto la fragmentación
impide que especies de mayor tamaño, que deben disponer de espacios
mayores o se distribuyen en forma más espaciada, puedan mantener
poblaciones estables en fragmentos pequeños.
Los conocimientos generados por la biología de la conservación pueden ayudar tanto en decisiones sobre la configuración y la localización de las reservas naturales, que contribuyan a reducir las extinciones de especies, como en acciones que promuevan la supervivencia de especies nativas, en un medio ambiente muy alterado por las acciones humanas.
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