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Volumen
11- Nº 61
Febrero / Marzo 2001 |
Traducción de Miguel de Asúa
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Figura 1. James Prescott Joule (1818-1889). Joule fue hijo de un cervecero acomodado y, después de haber estudiado con John Dalton en Manchester cuando este tenía 70 años, estando libre de preocupaciones financieras dedicó su vida a ser un científico amateur. Al igual que Faraday, Joule careció de educación matemática y fue básicamente un hábil experimentalista. Sus primeros trabajos fueron sobre electricidad, pues estaba interesado en averiguar si el motor eléctrico podría ser una fuerza de potencia más conveniente que la máquina de vapor. |
Dos ideas entran generalmente en nuestra concepción de [lo que es]
la materia: la de impenetrabilidad y la de extensión. Por extensión
de la materia significamos el espacio que ocupa; por impenetrabilidad queremos
decir que dos cuerpos no pueden existir al mismo tiempo en el mismo lugar.
Impenetrabilidad y extensión no pueden propiamente ser consideradas
entre las propiedades de la materia, sino que deben más bien ser
consideradas como definiciones de la misma, pues nada que no posea ambas
cualidades puede recibir el nombre de materia. Si pensamos en impenetrabilidad
y extensión tenemos la idea de materia y solo de materia.
La materia está dotada de una tremenda variedad de maravillosas
propiedades, algunas de las cuales son comunes a toda la materia, mientras
que otras están diversamente presentes, de modo que constituyen las
diferencias entre un cuerpo y otro. Entre las [propiedades] de la primera
clase, la atracción de la gravitación es una de las más
importantes. Observamos fácilmente su presencia en los cuerpos sólidos,
cuyas partes componentes están, en la opinión de Majocci,
mantenidas juntas por esta fuerza. Si rompemos el cuerpo en pedazos y alejamos
los fragmentos entre sí una cierta distancia, [estos] continuarán
atrayéndose entre sí, aunque en un grado muy bajo, debido
a que la fuerza [de atracción] es tal que disminuye muy rápidamente
según los cuerpos son alejados más y más entre sí.
Cuanto más grandes son los cuerpos, mayor es la fuerza de atracción
subsistente entre ellos. Por lo tanto, a pesar de que la fuerza de atracción
entre cuerpos pequeños puede ser apreciada solo por medio de los
aparatos más delicados (a no ser en caso de contacto), la [fuerza]
ocasionada por un cuerpo de inmensa magnitud, como la Tierra, es muy grande.
Esta atracción de los cuerpos hacia la Tierra constituye el peso
o gravedad y es siempre exactamente proporcional a la cantidad de materia.
Así, si un cuerpo pesa dos libras, mientras que otro pesa una libra,
el primero contendrá exactamente el doble de materia que el segundo;
y esto es siempre así, independientemente de cuál sea el tamaño
de los cuerpos: [un volumen de] aire de dos libras de peso contiene exactamente
el doble de cantidad de materia que una libra de plomo.
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