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Volumen 10 -
Nº 58 Agosto/Septiembre 2000
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Las demoras aduaneras empujan a los
científicos al contrabando, así titula su artículo
Colin Macilwain en su análisis sobre la ciencia en América
Latina (Nature, 1999). Si bien las dificultades en la importación
de insumos para la investigación no es privativa de la Argentina,
el presente es un pormenorizado recuento de los trámites
a los que deben someterse los científicos locales.
El subsidio otorgado:
sólo el comienzo...
Dos sensaciones acompañan al investigador/a al obtener financiamiento para su proyecto de investigación: en un primer instante alegría y luego profunda desazón al darse cuenta de que aquellos instrumentos o insumos necesarios para la concreción del proyecto deben ser adquiridos en el extranjero por no existir fabricación nacional. Esto último no sería grave, si no tuviera que realizar complejos trámites y abonar cuantiosas sumas en impuestos de importación. Acto seguido, el investigador comienza a recurrir a distintos informantes, de su propia institución o de otras, para conocer e iniciar la importación. Lo más simple sería poder contratar a un experto/a en el tema, encarnado en la figura del despachante de aduana. Se supone que esa persona sabría cómo proceder, tendría acceso a los formularios necesarios para tal fin, sabría dónde presentarlos, cómo concluir el trámite, pudiendo además recibir la mercadería proveniente del exterior sin mayores inconvenientes. Pero, como puede imaginar correctamente el lector, ni el investigador ni su institución patrocinante poseen los fondos necesarios para cubrir los honorarios del despachante y por otro lado los subsidios otorgados por muchas de las agencias nacionales y extranjeras no contemplan erogaciones de ese tipo. Es así como empieza la odisea del investigador, la cual no es trivial y fue objeto de un reciente análisis en la revista Nature (Macilwain, 1999).
¿Donación?
Conveniente pero nada fácil
Muchas veces ocurre que los organismos estatales dedicados a la
investigación como el
CONICET o las universidades, reciben donaciones de otras instituciones
del extranjero. El lector seguramente pensará: ¡qué
afortunados!, y probablemente imaginará que existen mecanismos
que facilitan el ingreso al país de las mismas. Dichos mecanismos
existen y están amparados por los decretos 497/90 y 937/90
del ministerio de Economía, pero cualquier institución
extranjera que intente donar equipamiento a la Argentina, y que
lo logre, probablemente desistirá de realizarlo nuevamente
dado la cantidad de trámites que se deben completar (ver
recuadro En caso de una donación).
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