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Volumen 10 -
Nº 57 Junio/Julio 2000
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En muchas secciones de divulgación científica de diarios y revistas, al igual que en programas de televisión y hasta en publicaciones de circulación masiva como enciclopedias electrónicas o que se distribuyen en fascículos, se transmiten conocimientos confusos, faltos de rigor y muchas veces basados en información errónea.
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El dibujo no corresponde a un gliptodonte del género Doedicurus, del cual no hay registros en el Eoceno. La era cuaternaria no existe. El Cuaternario es uno de los dos períodos de la era Cenozoica. |
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En lugar de clima debe decir tiempo. |
Según el diccionario, divulgar es publicar, extender o poner una cosa al alcance del público. Por su lado, vulgarizar significa exponer una ciencia o materia técnica en forma fácilmente asequible al vulgo. Como se advierte, se trata de ideas afines. Pero si por vulgar también se entiende aquello que es impropio de personas cultas o educadas, podemos distinguir –como lo queremos hacer con el título de esta nota– entre la divulgación de la ciencia, que sería poner a esta con cuidado y correctamente al alcance del público lego en la materia, y su "vulgarización", cuyas explicaciones se caracterizarían por su falta de rigor, cuando no por errores e inexactitudes o, incluso, por incluir a las llamadas pseudociencias, que muchas veces resultan para el vulgo más atractivas que las ciencias.
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