Volumen 10 - Nº 55 -Febrero/Marzo 2000

El euro, la unión monetaria y el Mercosur

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Santiago Gastaldi

Universidad Nacional de Río Cuarto
 

María Marta Coria

Universidad Nacional de Rosario



 ¿Qué significa para un país dejar de tener moneda propia? ¿Por qué aceptaron Alemania y Francia abandonar monedas con tanta tradición como el marco y el franco para regirse, dentro de muy poco tiempo, exclusivamente por el recién inventado euro? ¿Tiene esa experiencia alguna relevancia para el Mercosur?

¿Qué es el euro?

El euro es la nueva moneda de Europa. Nació el 1º de enero de 1999 por un acto de fiat político de los países de la Unión Europea. Para comienzos del año 2002, al cabo de una transición de tres años en la que su existencia se irá consolidando, sustituirá efectivamente a todas las monedas nacionales de esos países. Será el primer caso en la historia en el que un conjunto de naciones soberanas decide renunciar a tener moneda propia y, en su reemplazo, acepta como de curso legal a una totalmente nueva, creada para ser utilizada en común por varios países independientes. Cuando se haya concluido la mencionada transición, monedas tan importantes y con tanto arraigo social como el marco alemán, la peseta española o el franco francés habrán dejado de circular, desaparecido de la vida diaria y comercial y quedado relegadas a los relatos históricos.

Desde la fecha citada, por otro lado, el euro reemplazó al ECU (European Currency Unit), su antecesor inmediato, que había nacido con un propósito menos ambicioso y no tenía todos los atributos de una moneda, pues solo constituía una unidad de cuenta. El valor del ECU se definía tomando, en determinadas proporciones, los de las monedas de doce naciones de la Unión Europea.

El primer grupo de países participantes en el euro tuvo once integrantes: Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda y Portugal. Para poder ser aceptado como uno de los socios del novedoso club monetario se requiere satisfacer ciertos requisitos -llamados criterios de convergencia- que versan sobre los límites del déficit fiscal, la tasa de inflación y la deuda pública. Grecia y Suecia no los cumplieron y por ello quedaron momentáneamente fuera, a pesar de haber deseado entrar. El Reino Unido y Dinamarca, en cambio, prefirieron abstenerse de participar, negativa por la que tenían el derecho de optar según las normas de la Unión Europea, que también les permiten adherir al euro en el futuro.

 
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