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Volumen 9 - Nº
53 - Julio/Agosto 1999
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Revista de Divulgación
Científica y Tecnológica de la |
Hasta hace
poco, los científicos creían que las células solo morían
cuando eran agredidas por factores externos, debido a un proceso llamado
necrosis. Ideas como muerte y autodestrucción son siempre
siniestras y trágicas. ¿Siempre? Desde otro punto de vista veremos
que no, pues en la naturaleza tales conceptos pueden significar muchas veces
la vida. Por más cruel que parezca, el exterminio de los individuos
más débiles de una especie por acción de depredadores,
o la muerte espontánea de aquellos que tienen defectos letales -o
sea, la supervivencia de los más aptos- ayuda a esa especie a perpetuarse
fuerte y sana. Este mecanismo de selección también ocurre
en niveles menos visibles, como es el de las células. Muchas células de un organismo mueren para que el
conjunto sobreviva. Así como es preciso generar nuevas células
para mantener procesos vitales, es imprescindible eliminar las superfluas
o defectuosas. Si la multiplicación de células no es compensada
por las pérdidas, los tejidos y órganos crecerían sin
control, lo que puede originar, por ejemplo, un proceso neoplásico.
Estudios recientes revelaron que muchas células poseen instrucciones
internas para "suicidarse" en el momento en que no son ya útiles
al organismo. Tales instrucciones son ejecutadas, al igual que en un programa
informático, cuando se accionan ciertos comandos. La muerte de las células se conoce desde hace mucho
tiempo, pero se consideraba que este proceso era siempre perjudicial para
el organismo. Hoy, por el contrario, se sabe que los seres pluricelulares
solo llegan a su forma final porque eliminan de modo selectivo cierto número
de células. Por ejemplo, la rana inicia su vida como renacuajo, que
es una forma adaptada al ambiente acuático, pero luego desarrolla
otras estructuras para poder vivir sobre la tierra, al mismo tiempo que
pierde las aletas, las branquias y la cola (figura 1). En los insectos,
el cambio de la larva por el animal adulto -de larva a mariposa, por ejemplo-
exige la muerte de millones de células.
Ahora se sabe que existe otra for de muerte celular que permite eliminar
las células superfluas o defectuosas el suicidio celular programado,
o apoptosis. Este fenómeno biológico tiene un papel importante
en diversos procesos vitales y en innumerables enfermedades su investigación
puede ayudar.
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