Volumen 19 - Nº 114
Diciembre 2009
Enero 2010

Leishmaniasis

 

Las leishmaniasis se conocen como enfermedades humanas desde hace siglos, pero en las últimas décadas se han transformado en un serio problema de salud pública en los noventa países en que son actualmente endémicas. Se estima que hoy contraen leishmaniasis cutánea 1,5 millones de personas por año, y 500.000 adquieren leishmaniasis visceral. Unas 350 millones de personas están en situación de riesgo de enfermar.

 

Patricio Garrahan
Instituto de Química y Fisicoquímica Bológicas, UBA-Conicet

 

Conceptos básicos

Las leishmaniasis son enfermedades provocadas por parásitos prototozoarios del género Leishmania, es decir, por organismos unicelulares que, a diferencia de las bacterias, poseen núcleos y mitocondrias, como los seres multicelulares.

El parásito se transmite entre los diversos seres vivientes a los que infecta mediante la picadura de la hembra de un insecto volador cuyo tamaño es aproximadamente un tercio del de un mosquito. En la Argentina suele llamárselo torito, carachai o jején; en inglés su nombre coloquial es sand fly, esto es, mosca de la arena. No genera en vuelo el típico zumbido de los mosquitos y su picadura puede ser molesta pero no deja roncha persistente.

Las leishmaniasis se presentan en tres formas: cutánea, mucosa y visceral. La leishmaniasis cutánea provoca úlceras en la piel, que aparecen luego de un tiempo en el lugar donde picó el insecto y suelen tener un borde rojizo elevado y una depresión central. Se cubren por una costra y si no se infectan no son dolorosas; pueden cicatrizar espontáneamente en un proceso muy lento que dura meses o años y deja cicatrices deformantes. En algunos pacientes se produce en la región de las úlceras una inflamación de ganglios linfáticos.

Las lesiones cutáneas se pueden extender a las mucosas nasal y bucal, por lo que también se habla de leishmaniasis mucosa, que puede aparecer mucho después de la curación de la forma cutánea.

 

IndiceInicioSiguiente
Pág. 32-37