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Volumen 19 - Nº 113 Octubre-Noviembre 2009 |
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La obra de Charles Darwin en el campo de la biología, en especial su teoría de la evolución de las especies basada en la selección natural, eclipsó por su importancia y trascendencia otros aportes que hizo a la ciencia, también significativos, como los vinculados con las ciencias de la tierra. En esta nota nos referiremos a ellos, en especial a aquellos basados en observaciones efectuadas en el actual territorio argentino.
Formación académica y experiencia geológica
Los fallidos estudios de medicina de Darwin, realizados entre 1825 y 1827 en la Universidad de Edimburgo, entonces considerada la mejor del Reino Unido en ese campo, incluyeron clases de historia natural. Por su profesor Robert Jameson (1774-1854) resultó expuesto a la controversia geológica dominante del momento entre neptunistas (para quienes las rocas se habían formado por la cristalización de minerales en los mares primitivos) y plutonistas (que sostenían el origen ígneo de las rocas). Se llevó una pobre impresión de Jameson, que lo indujo a afirmar que el único efecto de sus clases fue la determinación de nunca en la vida leer un libro de geología o estudiar en cualquier forma esa ciencia.
Cuando se estableció en Cambridge y contempló la posibilidad de terminar como clérigo rural, trabó una estrecha relación con John Stevens Henslow (1796-1861), profesor de botánica y antes de mineralogía. Su lectura de los relatos de viajes por la América hispánica realizados entre 1799 y 1804 por Alexander von Humboldt (1769-1859), traducidos no hacía mucho al inglés, le despertaron ansias de viajar y emular las observaciones del científico alemán.
Guiado por Henslow, compró un clinómetro y aprendió a medir rumbos e inclinaciones de las rocas, con lo que hizo un levantamiento geólogico en los alrededores de su casa familiar. Por recomendación del nombrado, en 1831 acompañó como asistente de campo a Adam Sedgwick (1785-1873), el profesor de geología de Cambridge. Viajó con él al norte de Gales y aprendió a realizar observaciones geológicas, a la vez que continuó familiarizándose con las controversias de la geología de la época. Sin embargo, no asistió a las clases de Sedgwick: Estaba tan fastidiado por las clases en Edimburgo, que ni siquiera concurrí a las interesantes y elocuentes que daba Sedgwick. Si lo hubiese hecho, probablemente me hubiera convertido antes en geólogo, escribió años después.
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