Volumen 19 - Nº 113
Octubre-Noviembre 2009

El genoma del ornitorringo y la evolución

 

La llamada teoría de la evolución no es una hipótesis a ser comprobada sino un robusto corpus explicativo de la historia de la vida, que no ha sido refutado. Se habla de teoría por razones históricas, pero es un conjunto de conocimientos sustentado por una serie muy grande y variada de observaciones y experimentos realizados por estudiosos de disciplinas tan disímiles como paleontología, biogeografía, taxonomía, ecología, genética de poblaciones, biología molecular y fisiología, así como anatomía y morfología comparadas.

Quizá el desciframiento de la secuencia del genoma del ornitorrinco, que se publicó no hace mucho en Gran Bretaña (WC Warren et al., ‘Genome analysis of the platypus reveals unique signatures of evolution’, Nature,453:175-183, 2008), aporte una de las pruebas recientes más claras y espectaculares de la evolución.

Hay tres grandes grupos de mamíferos: los monotremas (ornitorrincos y equidnas, que solo viven en Australia), los marsupiales (canguros, koalas, comadrejas, que viven en Australia y las Américas) y los placentarios (ratones, murciélagos, elefantes, vacas, tigres, humanos, etcétera). Se piensa que tuvieron un ancestro común hace aproximadamente 165 millones de años.

El ornitorrinco es un mamífero porque tiene pelos y produce leche. Las crías maman lamiendo la leche exudada a través de la piel abdominal de las madres, que no tienen pezones. Extrañamente, mientras los marsupiales y los placentarios nacen vivos, el ornitorrinco pone huevos, igual que otros vertebrados no mamíferos, como las aves y los reptiles. Además, los ornitorrincos machos producen veneno, como los reptiles.

 

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