Volumen 19 - Nº 113
Octubre-Noviembre 2009

Darwin y las CALANDRIAS de las GALÁPAGOS 

 

Pablo Luis Tubaro
Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia

 

  La genética moderna arrojó una nueva luz sobre las conclusiones a que arribó Darwin acerca de la diversificación de las calandrias de las islas Galápagos. Las confirmó, pero…

  

Cuando Darwin visitó las islas Galápagos, observó y colectó especímenes de las calandrias endémicas en el archipiélago. Estableció que allí vivían tres especies distintas, las que posteriormente fueron clasificadas en los géneros Orpheus y Mimus  (actualmente Nesomimus), de modo que hoy se llaman respectivamente N. trifasciatus, N. parvulus y N. melanotis. Luego de su muerte se describió una cuarta especie, denominada N.macdonaldi. Darwin concluyó que estas aves debían ser el resultado de un proceso evolutivo ocurrido en el archipiélago luego de que fuera colonizado por un ancestro de ellas proveniente del continente americano. Apuntó:

Establecí (y traje de regreso los especímenes) que una especie (O. trifasciatus) solo se encuentra en la isla Charles; una segunda (O. parvulus), en la isla Abermarle; y una tercera (O. melanotis) es común a las islas James y Chatham. Las dos últimas especies son muy cercanas, pero la primera sería considerada muy distinta por cualquier naturalista. Examiné muchos especímenes en las diferentes islas, y en cada una solo la clase respectiva estaba presente. Estas aves coinciden en plumaje general, estructura y hábitos, de modo que las distintas especies se reemplazan en la economía de diferentes islas. (Journal of Researches, pp. 474-475.)

Un estudio reciente de la secuencia de genes mitocondriales de esas calandrias (Arbogast BS et al., 2006, ‘The origin and diversification of Galapagos mockingbirds’, Evolution, 60:370-382) permitió evaluar las hipótesis darwinianas. En primer lugar, el trabajo encontró que existen cuatro linajes mitocondriales entre las calandrias de las Galápagos, aunque estos no coinciden con los límites de las especies tradicionalmente descriptas sobre la base de sus caracteres morfológicos.

En segundo lugar, confirmó que las calandrias de las Galápagos forman un grupo de especies cercanamente emparentadas entre ellas, como se esperaría si todas derivaran de un ancestro común que colonizó el archipiélago en el pasado. Pero, contrariamente a lo esperado, estableció que las calandrias de las Galápagos parecen estar más cercanamente emparentadas con las de Centro y Norteamérica que con las sudamericanas.

 

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