Volumen 19 - Nº 113
Octubre-Noviembre 2009

Ciencia en el aula

 

La enseñanza de la evolución
siglo y medio después de
El origen de las especies

 

Joseph D McInerney
The National Coalition for Health Professional Education in Genetics

 

Herencia con variación y selección natural son los dos conceptos clave que explican la diversidad de la vida en la Tierra. La moderna genética molecular constituye el instrumento que permite comprender los mecanismos de la evolución. Estas son las ideas que debemos enseñar en los colegios para que los estudiantes comiencen a entender la biología.

 

Introducción

Charles Darwin extrajo información crítica y conclusiones de los fósiles patagónicos, la geología de los Andes y la fauna de las Galápagos; lo hizo de Sudamérica en general y del actual territorio argentino en particular. Su libro revolucionario, El origen de las especies, cuyo 150° aniversario se celebra este año, comienza de la siguiente forma:

A bordo del Beagle como naturalista me asombraron ciertos hechos relacionados con la distribución de los habitantes de Sudamérica y las relaciones geológicas del presente con los pasados habitantes de ese continente. En mi opinión, estos hechos parecen aportar información sobre el origen de las especies –ese misterio de misterios, como ha sido llamado por uno de nuestros más grandes filósofos–.

 

A pesar de la premonitoria observación de Thomas Henry Huxley (1825-1895) de que las presunciones y conclusiones de El origen de las especies resultarían problemáticas para pequeñas señoras mayores de ambos sexos, la opus magnum de Darwin perdura como uno de los libros más influyentes jamás escritos. Una vez que el manuscrito de lo que llamó un resumen dejó la casa de Darwin en la campiña inglesa y se encaminó a manos del editor londinense John Murray, los seres humanos pensantes no pudieron verse a sí mismos –ni al resto de los habitantes del planeta– de la misma manera que antes. El impacto incisivo del libro sobre múltiples y diversas áreas de la empresa intelectual, y su condición de monumento al intelecto humano, hacen de la evolución una pieza central de conocimiento para cualquier persona que se considere educada.

Un continente –y un país– que tuvieron tanta influencia en las ideas de Darwin están en óptimas condiciones para abrazar esas ideas y hacerlas accesibles al público. Mi propósito en esta nota es resaltar la importancia de enseñar la evolución en la escuela secundaria, que en la Argentina y en muchos otros países constituye la última instancia formal en que el público general está expuesto al contenido y la estructura de las ciencias de la vida.

 

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Pág. 76-83