![]() |
Volumen 19 - Nº 113 Octubre-Noviembre 2009 |
![]() |
Una disciplina reveladora
La biogeografía es el estudio de la distribución geográfica de los seres vivos (ver recuadro ‘¿Qué es la biogeografía?’). Fue uno de los importantes recursos de los que se valió Darwin para entender la historia de la vida en nuestro planeta.
Cuando el joven naturalista abordó el Beagle en 1831, daba por sentado que la flora y la fauna de todas las regiones del mundo respondían al paradigma dominante de la historia natural de ese momento. Este incluía, por lo menos, dos tesis. Una era el creacionismo, según el cual las especies habían sido creadas, algo que habría tenido lugar en el mismo lugar donde cada una se encontraba. Ello explicaba la adaptación de las especies a su medio circundante, que constituía un simple acomodamiento al ambiente, sin una interrelación activa a lo largo del tiempo entre el ser vivo y su entorno.
La segunda tesis dominante era el llamado fijismo, es decir, la estabilidad o permanencia en el tiempo de las especies, que eran consideradas inmutables: siempre habían sido como se las veía en el presente y así seguirían siendo.
Pero en Sudamérica Darwin hizo hallazgos que desafiaron esas concepciones. Su capacidad de observación le permitió descubrir que las faunas y floras eran producto de procesos históricos naturales. La vida tenía una genealogía y, por lo tanto, las especies no podían haber sido creadas como se las encontraba en un momento dado, ni eran inmutables. Estas observaciones llevaron a Darwin a advertir que la adaptación no era un simple acomodamiento, fruto de la creación en el lugar, sino una consecuencia de la interrelación de los seres vivos con su ambiente. A partir de allí, la evolución biológica se transformó en algo irrefutable.
![]() |
| Pág.
30-35 |