Volumen 19 - Nº 112
Agosto-Septiembre 2009

Plantas Andinas y sus usos tradicionales

En el noroeste argentino, allí donde Salta envuelve a Jujuy y limita con Bolivia, en un trayecto de algunas decenas de kilómetros un viajero puede pasar de desplazarse de cerca de 5000m sobre el nivel del mar, en el duro medio altoandino, a las exuberantes selvas húmedas de las yungas, situadas a poco más de 1000m de altitud. Si continúa en dirección al sudeste llegará al seco y espinoso monte chaqueño, a solo unos cientos de metros sobre el nivel del mar. Esa variedad de ambientes naturales está unida a una notable biodiversidad, parte de cuya componente botánica explica este artículo, lo mismo que las razones por las que no ha sufrido violentos cambios a lo largo de los años.

 

Cuando se habla de agricultura argentina, queda evocada en forma casi inmediata la imagen de los cultivos extensivos de la pampa húmeda. Sin embargo, en valles aislados del noroeste del país se practica una agricultura tradicional, en la que especies domesticadas por antiguas culturas andinas conviven con un intenso uso de plantas silvestres para múltiples usos. Uno de los primeros pasos para valorar y preservar esa riqueza biológica y cultural es estudiarla y darla a conocer.

Hace casi un siglo, el botánico y genetista ruso Nicolai Vavilov (1887-1943) identificó diversos centros de origen de plantas cultivadas, es decir, áreas geográficas en las que determinadas plantas adquirieron originalmente sus caracteres distintivos. A partir de esos centros se habrían extendido al resto del mundo. La zona andina, desde Ecuador al norte de la Argentina, es uno de tales centros. De ella proceden no solo la papa, hoy tan difundida, sino también una larga lista de cultivos que son parte de la alimentación habitual de sus habitantes, pero resultan escasamente conocidos fuera de allí.

Una particularidad de la zona andina es que dio origen a una gran diversidad de tubérculos, raíces comestibles y granos. Dos tubérculos han llegado hasta los supermercados de las ciudades argentinas con el nombre genérico de papines andinos. Son ellos la oca (Oxalis tuberosa) y la papa liza o ulluco (Ullucus tuberosus). La ajipa (Pachirhyzus ahipa), el tubérculo con mayor contenido de proteínas conocido, de la familia de las leguminosas, fija nitrógeno y posee semillas que contienen un insecticida. El yacón (Smallanthus sonchifolius) fue propuesto como alimento apto para diabéticos (ver ‘El retorno del yacón’, Ciencia Hoy, 63:24-32).

A la lista se suman la mashua o isaño, conocida en el noroeste argentino como oca cizaño (Tropaeolum tuberosum), una planta escasamente conocida, aun en la zona andina, que además de ser alimenticia tiene propiedades insecticidas, bactericidas y nematicidas, lo que llevó a considerar cultivarla con otras especies tuberosas para proteger a estas de plagas. Por su lado, rizomas de achera (Canna edulis), muy semejante a la achira ornamental (Canna indica), son parte de la cultura culinaria andina.

 

IndiceInicioSiguiente
Pág. 43-49