Volumen 19 - Nº 111
Junio-Julio 2009

La pobreza entre los argentinos

 

 

¿Una Argentina rica?

Una figura común en la literatura académica durante buena parte del siglo pasado –y en los medios de comunicación del mismo período– presenta a la Argentina como una nación otrora rica, que antes de 1950 competía por los primeros lugares entre los países de mayor desarrollo económico del mundo. En alguna medida, los grandes números de la transformación nacional operada en las últimas décadas del XIX y primeras del XX la justificaban.

Buena parte de la producción académica actual, y aun el imaginario popular del presente, persiste en esa imagen del rico país del pasado. Tal imagen sería parcialmente correcta, sin embargo, si se identificara a la Argentina solo con la Pampa Húmeda, porque fue especialmente allí donde los cambios económicos, políticos y territoriales dieron pie para elaborar esa visión global, que sumerge en la generalización a los matices y las diferencias. Fuera de ese ámbito geográfico también hubo innovaciones a fines del siglo XIX y comienzos del XX, pero no lograron la transformación y la riqueza que caracterizaron a la llanura pampeana.

La colonización española dejó su formidable impronta en casi toda la superficie de la actual República Argentina. En el último tercio del siglo XIX y el primero del XX, la consolidación de un capitalismo de antiguo y creciente tinte liberal trastocó gran parte de las viejas estructuras y rediseñó una ‘nueva y rica nación’. A partir de la cuarta década del último siglo, luego de los sacudones de la guerra europea de 1914-1918 y de la crisis de 1930, ese capitalismo se tiñó de tonos corporativistas y, en tiempos recientes, los procesos relacionados con el llamado neoliberalismo recorrieron el territorio nacional y generaron alteraciones profundas.

Se tiende a suponer, a menudo, que estos procesos habrían cimentado una sociedad y un territorio relativamente homogéneos. En todo caso, si hubiera grandes desniveles, como se reconoce actualmente, se presume que el transcurso del tiempo y una adecuada política asistencial los subsanarían.

Esas imágenes, con todo, en especial el mito del país homogéneo y rico de principios del siglo pasado, no corresponden a la realidad. Ni en los supuestos años de oro, ni en otro momento del siglo XX, fue la Argentina un país culturalmente homogéneo o uniformemente rico. Lo fueron, hasta cierto punto, la Pampa Húmeda y algunos archipiélagos del resto de su extenso territorio.

 

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Pág. 8-17