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Volumen 19 - Nº 111 Junio-Julio 2009 |
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Desde los tiempos más remotos, la humanidad ha utilizado las plantas con fines notablemente diversos. Además de los usos más evidentes relacionados con la ornamentación, la alimentación humana, el forraje para animales domésticos, los tejidos, el aprovechamiento artesanal e industrial de la madera y su poder combustible, el reino vegetal constituye un reservorio de compuestos químicos que se destinan a un gran abanico de usos, entre otros, insecticidas, herbicidas, aromáticos y medicinales. Cumplen estas funciones sobre todo por sus metabolitos secundarios, moléculas producto del metabolismo vegetal que no intervienen en los procesos bioquímicos de supervivencia, crecimiento y reproducción de la planta, pero cumplen en ella funciones de defensa, regulación y señalización química.
Las distintas culturas humanas han empleado las plantas de infinidad de maneras, que estudia la etnobotánica, un término acuñado por el botánico estadounidense John William Harshberger (1869-1929) en 1895, que se refiere a los usos de las plantas por las diferentes socie- dades (no solo las sociedades aborígenes) como alimentos, vestimenta, tinturas, cosméticos, medicina, herramientas y hasta moneda. Por ello se habla de los usos etnobotánicos.
Entre estos usos se cuentan los religiosos o rituales, así como los de aquella medicina para la cual la enfermedad es un fenómeno sobrenatural, cuya cura requiere recurrir a especies dotadas de poderes mágicos. Los curanderos o chamanes habitualmente emplean plantas con sustancias psicoactivas, capaces de producir un estado alterado de conciencia que permite entrar en contacto con el mundo sobrenatural. Ejemplo de esto es la utilización actual de la ayahuasca (Banisteriopsis caapi) por varias tribus del Amazonas.
En los tiempos actuales, la mitad de los compuestos de origen vegetal usados por la humanidad se destina a la dieta de las personas, una cuarta parte recibe empleo cosmético, un 20% va a la industria farmacéutica y el 5% restante cumple funciones variadas. Son productos que provienen, principalmente, de países en desarrollo, de las Américas, África y Asia, y en esta sobre todo de la India y de China. Se consumen en su mayoría en los países desarrollados, como los de la Unión Europea, los Estados Unidos y el Japón, pero unas diez mil especies vegetales encuentran utilización en la medicina tradicional, como la china, que utiliza aproximadamente el mismo número de preparados de origen vegetal.
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