Volumen 19 - Nº 111
Junio-Julio 2009

Ciencia en el aula

Lavoisier y la
transmutación del agua

 

Gabriel Gellon
Expedición Ciencia

 

La transmutación y la balanza

En un período relativamente breve a fines del siglo XVIII, las artes alquímicas, características de la Edad Media, se convirtieron en la joven y pujante ciencia química, que sería parte de la revolución científica de los siglos XIX y XX. Toda una serie de fenómenos curiosos y fascinantes comenzaron a cobrar sentido a través de la introducción de nuevas formas de pensar y analizar la realidad. La figura central en esa transformación fue Antoine-Laurent Lavoisier (1743-1794), un revolucionario en su forma cuantitativa y analítica de atacar los problemas de las transformaciones de la materia. Para poder apreciar la simpleza y profundidad del pensamiento de Lavoisier en el contexto de su época, es ilustrativo estudiar unos de sus experimentos más tempranos sobre la posible transformación de agua en tierra.

En la época de Lavoisier aún existían controversias sobre la constitución de la materia y sobre las leyes (prácticamente desconocidas) que gobernaban sus cambios. Desde tiempos inmemoriales era evidente que ciertos materiales se transforman en otros al ser sometidos a diferentes tratamientos. Por ejemplo, algunas rocas, al ser calentadas con carbón, se convierten en metales. Y es legendaria en esta línea de indagaciones la búsqueda de una fórmula para hacer oro. Frente a todos esos cambios, había cierto consenso de que algunas formas de materia debían ser más fundamentales que otras y que estas formas básicas podían ser mezcladas para formar todas las demás. Esta idea de elementos databa de la Grecia antigua; el problema es que no existían formas de decidir qué materiales eran los fundamentales. También existían diferencias de opinión en cuanto a si esas formas fundamentales podían ser convertidas unas en otras. A esto último se lo conocía como la transmutación de los elementos. Por ejemplo, ¿sería posible transformar cada uno de los cuatro elementos aristotélicos unos en otros, convertir agua en tierra o aire en fuego?

Había en esa época cierta evidencia empírica a favor de la transmutación. Por ejemplo, si se hierve agua pura en recipientes cerrados de vidrio por prolongados períodos (varios días), aparece en el fondo del recipiente un residuo sólido parecido a arena. Esto se tomaba como evidencia de la transmutación de agua (un elemento) en tierra (otra forma elemental de materia, de acuerdo con la opinión de la época). Se sabía que no se trataba de sales disueltas porque el agua usada era agua destilada. El residuo seguía apareciendo sin importar cuántas veces destilaran el agua.

Si bien la idea de la transmutación parece una cuestión de la más abstracta filosofía, para Lavoisier representaba problemas muy prácticos. Resulta que la pureza del agua (esencial para determinar su potabilidad) se evaluaba justamente evaporando agua de una muestra y observando el residuo sólido que quedaba en el fondo. Se sabía que un agua sucia deja un residuo sólido importante y lo mismo sucede con las sales del agua de mar. Pero si el agua pura (destilada) también deja un residuo por transmutación en tierra, entonces esto puede llegar a introducir ciertas dudas sobre la credibilidad del test de pureza del agua.

 

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Pág. 45-47