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Volumen 19 - Nº 110 Abril-Mayo 2009 |

Cuántas veces, cuando miramos hacia el cielo, nos preguntamos si estamos solos en el universo? Entre los miles de millones de galaxias, cada una con miles de millones de estrellas, ¿contendrá alguna planetas como nuestra Tierra? ¿Cuáles son las reales posibilidades de que exista vida en otro planeta? Si bien estas preguntas han acompañado gran parte de la historia humana, es en tiempos recientes cuando hemos comenzado a vislumbrar parte de las respuestas.
El descubrimiento de planetas fuera de nuestro sistema solar, también conocidos como planetas extrasolares o exoplanetas, es un hecho reciente. Hasta hace unos quince años no disponíamos de instrumentos suficientemente sensibles para detectar cuerpos tan pequeños, distantes y poco luminosos. Para lograrlo, fue necesario crear instrumental de detección de una precisión asombrosa, así como establecer nuevas técnicas de observación. Además de sugerir la posibilidad de no estar solos en el universo, los planetas extrasolares ofrecen la ocasión de estudiar sistemas astronómicos con dinámicas diferentes de las encontradas en el sistema solar. Esos estudios pueden servir para corroborar las actuales teorías acerca de la formación de sistemas de planetas, o teorías cosmogónicas, desarrolladas sobre la base del conocimiento de un único sistema planetario: el nuestro.
Al dar inicio a la búsqueda de planetas extrasolares, nos preguntamos: ¿Dónde buscar? ¿Qué tipo de planetas se puede esperar encontrar? ¿Serán todos los sistemas planetarios similares al nuestro? Para entender un poco mejor esta cuestión, comencemos discutiendo la formación del sistema solar y las características de nuestros planetas vecinos.
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