Volumen 18 - Nº 108
Diciembre 2008
Enero 2009

Cuatro siglos explorando el universo por telescopio

1609

En el virreinato del Río de la Plata, los españoles trataban de abrirse camino y establecerse en comunidades que mayormente se dedicaban a luchar contra los ‘indios’; una verdadera y acaso inevitable catástrofe para los pueblos oriundos de estas tierras. Pero lejos, muy lejos, de todo lo que afectaba a quienes vivían en lo que es hoy nuestro país, un profesor de matemática y astronomía en la prestigiosa Universidad de Padua (Italia) se abocaba a tratar de replicar y mejorar un invento holandés que, imaginó, sería perfecto para su trabajo. Galileo Galilei, de él se trata, es reconocido como el primer ser humano en utilizar un telescopio para mirar el cielo y, no menos importante, registrar e interpretar sus observaciones. Galileo logró ver un universo fascinante y desconocido que desafiaba creencias arraigadas desde antiguo: la Luna tenía montañas y el Sol manchas, había lunas en torno a Júpiter e innumerables estrellas en la Vía Láctea. Galileo convirtió al cosmos filosófico en un cosmos mecánico y factible de ser estudiado. La astronomía comenzaba a dar sus primeros pasos como una ‘ciencia’ en el sentido actual de la palabra.

 

2009

Mientras escribo esto, el mundo con acceso a internet sigue en tiempo real el colapso de las grandes bolsas del mundo y los analistas se preguntan si no habrá un antes y un después de esta ‘catástrofe’. Pero lejos, o quizá no tanto, de las turbulencias financieras, astrónomos profesionales y aficionados se aprestan a celebrar el Año Internacional de la Astronomía en conmemoración del profesor y su duradero legado.

La Unión Astronómica Internacional, principal organizadora de este evento del que participan más de cien países, incluida la Argentina, propone, entre otras iniciativas, participar del modo más sencillo y acaso más acorde al momento: observar el cielo nocturno tal como lo hacía Galileo, con un telescopio pequeño o un par de binoculares, y mostrar a otros cómo pueden hacer lo mismo. Vea el recuadro ‘Desde el jardín’ para mayores detalles.

Para los docentes, la Guía del Cielo puede ser un recurso útil para involucrar a los alumnos en los festejos: desafíelos a registrar los eventos listados en estas páginas o a poner en práctica algunas de las ideas presentadas en guías anteriores (más en las páginas que siguen). Y para empezar, invítelos este otoño a observar la estrella central del trío que forman las ‘pinzas’ del Escorpión. Cuando la luz de esa estrella, llamada Delta Scorpii (ver Febrero 17), salió hacia la Tierra hace cuatrocientos años, Galileo estaba cambiando para siempre la historia de la astronomía.

 

1
Comienza el Año Internacional de la Astronomía
2
La Luna pasa a 4º por debajo de Gamma Pisces. Al final del crepúsculo están muy bajos en el oeste.   
4
12:00 Perihelio.
La Tierra alcanza su mínima distancia al Sol.  
5
Debajo de la Luna aparecen las dos estrellas más brillantes de Aries. Hamal, algo rojiza y de 2ª magnitud, está hacia la derecha, y su compañera, Sheratan, a la izquierda, con un brillo levemente menor, yace a la izquierda.
8
Ahora la Luna se ha desplazado a la vecindad de El Nath, la segunda más brillante de Taurus. Están separados por unos 3º. La estrella yace a unos 160 años-luz de la Tierra.
10
La Luna llena se ha internado en Géminis, un campo poblado de estrellas de escaso brillo, con la excepción de los gemelos Cástor y Pollux. La segunda aparece a menos de 5º de la Luna durante la mayor parte de la noche
14
Venus en máxima elongación este. Mejor época para observarlo al atardecer.
15
El cuarto menguante brilla en compañía de Saturno en la madrugada de hoy. El planeta de los anillos es el único objeto brillante debajo de la Luna. 
21
Antares, el rojo corazón de Escorpio, recibe la visita de la Luna menguante sobre el final de la madrugada.

IndiceInicioSiguiente
Pág. 44-51