Volumen 18 - Nº 107
Octubre-Noviembre 2008

 

Memorias de una científica

 

José D Buschini
Universidad Nacional de Quilmes

 

La reseña de la recientemente publicada autobiografía de la investigadora biomédica Christiane Dosne de Pasqualini brinda la oportunidad de señalar las diferencias entre el relato de los acontecimientos pasados que hace quien fue partícipe de ellos y el análisis de un historiador.

 Christiane Dosne de Pasqualini, nacida en Francia en 1920, tuvo destacada actuación entre nosotros en el área de oncología experimental. En el libro que comentamos (Editorial Leviatán, Buenos Aires 2007) ofrece una mirada sobre su vida, desde su nacimiento hasta la actualidad. Construye el relato sobre la base de sus recuerdos, de la correspondencia que mantuvo con su madre durante más de cuarenta y cinco años y de los informes institucionales anuales que realizó como directora de laboratorio. Sigue un orden cronológico y alterna, en forma muy amena, acontecimientos de su vida privada con los de su desempeño profesional. Esta estructura lineal solo se ve interrumpida por la crónica de situaciones acaecidas durante la escritura del libro, entre 2003 y 2005, por retratos de algunos maestros, discípulos y colegas, y por digresiones sobre la actividad científica. Las últimas incluyen reflexiones sobre el mundo del investigador, la manera de dirigir estudiantes de posgrado, la importancia de dedicarse a tiempo completo a la investigación, la mujer en la ciencia y otros asuntos.

Considerando el modo en que la autora presenta los acontecimientos, podemos dividir su trayectoria en cuatro grandes etapas: (1) sus años formativos; (2) su establecimiento en la Argentina y su desempeño laboral durante el primer peronismo; (3) el inicio de su carrera científica profesional y la conformación de su grupo de investigación, y (4) la obtención de reconocimiento e influencia crecientes fuera de su institución y área de estudios.

La primera etapa, la de sus años formativos, se inició en 1935. El relato da cuenta de sus estudios universitarios en la Universidad McGill, en Montreal, donde obtuvo un título de grado (Bachelor of Science in Biochemistry, Honours) y luego el doctorado (Ph.D.). También narra cómo, en ese marco, se convirtió en asistente de laboratorio del investigador Hans Selye (1907-1982), un canadiense nacido en Viena de familia húngara y doctorado en Praga, de quien recibió entrenamiento en las técnicas de investigación en endocrinología. Allí realizó sus primeros experimentos y presentó los resultados obtenidos en congresos y revistas especializadas. Su trabajo se relacionó con las investigaciones de su director acerca del estrés, en particular la reacción de alarma, tema sobre el que, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, Selye hizo contribuciones precursoras de suma actualidad por sus implicancias prácticas.

 

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