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Volumen 18 - Nº 107 Octubre-Noviembre 2008 |
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Igual que la anterior, esta secuencia didáctica sobre algunas cuestiones de astronomía está destinada a docentes de la escuela secundaria, para que la lleven al aula. A diferencia de la anterior, esta nueva propuesta apunta a docentes de los últimos años. Su tema central, a ser presentado en forma progresiva, es el movimiento de precesión de los equinoccios. Entre las actividades que se sugieren, una es que los alumnos construyan un modelo o maqueta simple de un minisistema solar y una banda zodiacal de estrellas que lo rodee. Esa construcción, junto a la discusión entre pares y con el docente, los ayudará a familiarizarse con aspectos astronómicos a veces tratados muy por encima en la escuela, o sencillamente omitidos, por falta de recursos de fácil empleo.
La primera secuencia incluyó una serie de actividades simples orientadas a comprender el ciclo día-noche, el movimiento anual de la Tierra alrededor del Sol, la inclinación del eje de rotación de nuestro planeta y la causa de las estaciones del año. Asimismo, sugirió la construcción de una sencilla maqueta de un sistema solar simplificado, que también será empleada aquí. Las tres actividades delineadas en lo que sigue poseen un grado de complejidad un poco mayor, pero son la continuación natural de las presentadas antes, por lo que no es aconsejable encarar estas sin haber realizado aquellas. Unas y otras, pero sobre todo estas, apuntan a alumnos de la secundaria con alguna predisposición, y quizá también cierto entrenamiento, para el pensamiento abstracto y reflexivo, y para la construcción de modelos.
Tomaremos en cuenta aquí la forma real de la Tierra, cuya rotación la apartó de una esfera perfecta, y consideraremos el sutil bamboleo de su eje de rotación, el cual hace que todas las estrellas del cielo nos parezcan irse desplazando año tras año de sus posiciones. Entre las estrellas se cuentan, por supuesto, las que indican los puntos equinocciales, es decir los lugares del cielo que, vistos desde la Tierra, coinciden con la posición del Sol en el comienzo de la primavera y del otoño, o, como es más frecuente decirlo, los lugares por los que ‘pasa’ el Sol en esos momentos. Este es el origen de la expresión precesión de los equinoccios.
El autor espera que los alumnos –guiados por los docentes– puedan abordar estos temas algo abstractos de astronomía partiendo de sus propios conocimientos y profundizando los adquiridos para contrastarlos con los anteriores. La maqueta a construir en la última actividad permitirá entender cómo los astros –objeto de muchos mitos y tradiciones– dieron origen a los signos del zodíaco, creados contemplando la bóveda estrellada del cielo. Los alumnos podrán también entender cómo las constelaciones que se ven en cada estación del año (o, mejor dicho, las estrellas que las forman) se van desplazando en forma lenta pero continua. Ello fue así a lo largo de la extensa historia pasada de la humanidad, y así será en el futuro.
Como lo expresó en la nota anterior, el autor espera que los docentes curiosos e interesados por la astronomía puedan, por lo menos, aprovechar una parte de sus propuestas, independientemente del año en que enseñen, del nivel socioeconómico de la escuela y de los restantes temas tratados en esta u otras áreas de enseñanza. Mientras se observa, se discute, se reflexiona y se lleva a cabo una construcción simple, la secuencia de actividades sugerida no es más que una excusa para hablar sobre astronomía.
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