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Volumen 18 - Nº 107 Octubre-Noviembre 2008 |
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En diciembre de 1992, a varios metros de profundidad y adheridos a los pilotes del muelle Almirante Storni de Puerto Madryn, se observaron algunos ejemplares de un alga de gran tamaño no registrada entre la flora marina argentina. Se trataba de Undaria pinnatifida, una especie originaria de las costas de Japón, que arribó presumiblemente en forma accidental, trasladada por barcos. Progresivamente esta especie se fue dispersando a lo largo de las costas de la Patagonia argentina, con indeseables efectos ambientales, sociales y económicos.
Características del alga
El alga Undaria pinnatifida (Phaeophyceae) es una especie nativa de Japón, comúnmente llamada Wakame. Estas plantas son de color pardo oliváceo y de gran porte, pudiendo superar 1,60m de largo. Se adhieren al fondo marino mediante una firme estructura de fijación que se denomina grampón (figuras 1a y 1b).
![]() Figura 1a. Uno de los primeros ejemplares de Undaria pinnatifida, hallado por buzos en Golfo Nuevo (Chubut), en diciembre de 1992. La escala ubicada a la izquierda mide 20cm .Foto G Casas.N: nervadura, L: lámina, EP, esporofilo, G: grampón. |
Figura
1b. Detalle de esporofilo y grampón.Foto G Casas |
La lámina de Undaria presenta una nervadura central y, cuando los individuos están reproductivamente maduros, desarrollan una estructura muy ondulada, entre el grampón y la base de la lámina llamada esporofilo que es característica de esta especie. Esta estructura puede alcanzar los 12cm de ancho (ver figura 2). Allí se generan millones de esporas, que luego de ser liberadas se asientan en el fondo del mar dando origen a una fase microscópica llamada gametofito. Es decir, el ciclo de vida de esta especie tiene dos fases, como se ve en el esquema de la figura 3: una macroscópica con ejemplares visibles a simple vista y una fase microscópica constituida por filamentos (gametofito).
Estas algas alcanzan su mayor tamaño al finalizar el invierno y al comienzo de la primavera. En verano se deterioran y decoloran debido a las altas temperaturas del agua de mar en esta época del año, lo que, sumado al fuerte oleaje producido por los vientos y las corrientes marinas, hace que sean arrancadas y arrojadas sobre la playa.
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