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Volumen 17 - Nº 100 Agosto - Setiembre 2007 |
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En la búsqueda de generar energía eléctrica el hombre ha explorado varios caminos. Ha quemado combustibles fósiles (generación térmica); ha utilizado las caídas o flujos de agua (generación hidroeléctrica); ha recurrido a la fisión del combustible nuclear (generación nuclear); ha aprovechado la fuerza del viento (generación eólica) y la del sol (generación solar) y ha estudiado y explotado varias más. La generación térmica de electricidad ha sido hasta ahora a la que más recurrió porque: a) el combustible fósil está más disponible que un curso de agua utilizable, b) hasta fines del siglo XX se la consideraba más seguro que el uso de combustibles nucleares, y c) su quemado es más fácilmente manejable que las extensiones requeridas para obtener energía del viento o del sol.
![]() Figura 1. Producción de hidrógeno |
Sin embargo, la utilización de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas ha provocado, y todavía produce, un fuerte impacto negativo en el ambiente. Las emisiones de gases producto de la combustión (quema) de combustibles fósiles, como el dióxido de carbono y los óxidos de nitrógeno han generado interferencias en el sistema climático, alterando e incrementando la función de efecto invernadero que cumple la atmósfera y contribuyendo a un calentamiento global con efectos en la biosfera. Por otro lado, estos recursos quemados no son renovables y dado el crecimiento de su uso para otros fines, su precio ha crecido sustancialmente en las últimas décadas.
La energía nuclear no produce un impacto ambiental significativo; sin embargo, sus críticos argumentan que se trata de una fuente peligrosa en la operación y cuyos residuos son potencialmente contaminantes. Sus adherentes sostienen que estos riesgos son pequeños y que pueden reducirse aún más con nuevas tecnologías en reactores. Esto hace que su uso requiera al menos una continua y laboriosa demostración de inocuidad y seguridad. Comparte con los combustibles fósiles la característica de ser una fuente no renovable por lo que, cuanto mayor sea la demanda, mayores serán los costos.
Lo expresado resume muy brevemente el estado de cosas. Es necesario recurrir, en el corto plazo, a fuentes de energía que posibiliten un desarrollo sustentable en un ambiente menos agredido. De estas, las denominadas renovables y de mínimo impacto ambiental son las que deben priorizarse.
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