Volumen 8 - Nº47 - Julio/Agosto 1998

chtxt45.gif (5974 bytes)

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTÍCULO

El Oficio de los Huesos

Walter Alves Neves
Instituto de Biociencias, Universidad de San Pablo, Brasil
María Antonieta Costa
Instituto de Investigaciones Arqueológicas, Universidad Católica del Norte, San Pedro de Atacama, Chile


Así como la actividad cotidiana deja marcas en el esqueleto de una persona viva, es posible reconstruir la historia de un hombre prehistorico por el camino inverso: yendo de los huesos al comportamiento. Caries, desgastes y otros problemas dentales, marcas de fracturas, golpes y dolencias óseas permiten plantear hipótesis sobre el estilo de vida y la organización social de los pueblos del pasado. Investigadores del Brasil y de Chile utilizan esta metodológia para estudiar los restos óseos de las sociedades de pastores y agricultores que vivieron desde el 500 a. C. Hasta la llegada del estado Inca en el 1480 d. C., en la región donde hoy se emplaza la actual población chilena de San Pedro de Atacama.

El hallazgo de huesos humanos en una excavación arqueológica es, para cualquier equipo de investigación, un acontecimiento notable. Pues este tipo de descubrimiento no es muy frecuente y porque, cuando ocurre, puede aportar una renovada y rica fuente de información. Hasta hace unos veinte años, los restos esqueléticos prehistóricos servían, casi exclusivamente, para abordar temas de demografía antigua, o bien para despejar interrogantes sobre la afinidad biológica entre poblaciones humanas en escala regional, continental y hasta extracontinental. En este tipo de investigaciones, la craneometría tenía un destacado papel y, para la mayoría de las personas, incluyendo desgraciadamente a muchos arqueólogos, se trataba casi exclusivamente de la medición de cráneos y del cálculo de distancias biológicas, es decir, del grado de parentesco biológico entre grupos humanos.

Vasija de cerámica pintada, con motivos tiwanacotas halladas en una tumba de San Pedro.

Keros (vasos) de oro, típicos objetos usados por la sociedad Tiwanaku, hallados en tumbas de San Pedro. 

Tomados de Tesoros de San Pedro de Atacama - Museo Chileno de Arte Precolombino.


Este cuadro se modificó, notablemente, en la década de los ochenta. El esqueleto, que hasta entonces era explorado como un "sistema cerrado", poseedor de informaciones eminentemente genéticas y biológicas, empezó a ser pensado por los bioantropólogos como algo que, también, era afectado por el estrés y por las necesidades cotidianas, y que respondía, plásticamente, a esas exigencias. Muchas veces, las respuestas eran apenas fisiológicas y no rebasaban la frontera de la normalidad. Otras, sin embargo, excedían esos límites y se constituían en una patología.

Localización geográfica de la región de San Pedro de Atacama, Norte de Chile (A y B), y vista general del desierto de Atacama con alguno de sus países (C).


Los especialistas comenzaron, entonces, a explorar esa nueva vertiente de posibilidades. Así, obtuvieron información sobre el estilo y tipo de vida, y la organización social de los pueblos antiguos ya desaparecidos. En ese panorama fue de fundamental importancia el concepto de osteobiografía, acuñado en 1976 por el bioantropólogo estadounidense Frank Saul, al estudiar los esqueletos procedentes del sitio arqueológico maya Altar de Sacrificios, en México. Saul demostró que, así como lo cotidiano imprime marcas indelebles en el esqueleto de un individuo vivo, también es posible reconstruir la historia de un hombre prehistórico por el camino inverso: yendo de los huesos al comportamiento. Este recorrido constituye lo que se denominó osteobiografía.

Es obvio que luego de la reconstrucción osteobiográfica de cada individuo, se puede llegar tanto al estilo y la calidad de vida del grupo en su conjunto, como a los elementos de su organización social. Es cierto que se trata de una reconstrucción limitada, porque aún conocemos poco sobre la relación entre las actividades específicas y las marcas que aquellas dejan en el cuerpo. Dudamos, además, de que algún día pueda determinarse con certeza la especialidad laboral de cada individuo en una sociedad prehistórica. De este modo, los marcadores osteobiográficos no resultan tan específicos y actividades distintas pueden conducir a un mismo patrón de marcas. Con todo, estamos absolutamente convencidos de que los marcadores que hoy tenemos son suficientes para generar una valiosa información sobre la vida prehistórica. Con esa finalidad, desde 1987 un proyecto binacional entre el Brasil y Chile ha concentrado el esfuerzo de científicos que estudian, de manera sistemática, los restos óseos exhumados. Es posible afirmar que los primeros resultados son bastante alentadores. 

Tabla 1: Marcadores óseos más comúnmente utilizados por el bioantropólogo
MARCADOR LOCALIZACIÓN COMPORTAMIENTO O SITUACIÓN INDICADOS

Caries

Boca

Tipo genérico de alimentación: importancia relativa de comida vegetal y animal. La alimentación con muchos carbohidratos produce caries. La alimentación basada en carne, casi, no produce caries.

Desgaste Dental

Boca

Grado de fibrosidad de los alimentos los más fibrosos causan mas desgaste. Utilización de la boca como instrumento. uso de los dientes para agarrar fibras, cuerdas, preparar cueros, etc.

Hipoplasiaporótica

Techo de la órbita

Período de estrés nutricional por ausencia de hierro

Estatura

Huesos largos

Indicador comparativo interpoblacional o interindividual (estatus, clases sociales) de calidad de vida nutricional. Cuando mejor es la alimentación durante la infancia y la adolescencia, mejor resulta el desarrollo corporal

Fracturas depresivas

Cráneo y rostro

Marcas de golpes: grado de violencia en una sociedad.

Fracturas comunes

Huesos postcraneanos

Grado de severidad de la vida cotidiana: cuanto más es exigida una parte del cuerpo para el desempeño de las actividades diarias, mayor es la posibilidad de tener osteoartritis funcionales en las articulaciones involucradas.

Osteoartritis

Articulaciones

Grado de severidad de la vida cotidiana: cuanto más es exigida una parte del cuerpo para el desempeño de las actividades diarias, mayor es la posibilidad de tener osteoartritis funcionales en las articulaciones involucradas

Osteofitosis de columna
(pico de papagayo)

Vértebras

Grado de severidad de la vida cotidiana: regiones específicas de la columna responden a actividades estresantes, que crean tensión en la espalda, por lo que forman osteofitos en los márgenes de las vértebras

Periostitis y osteomielitis

Huesos largos

Condiciones nutricionales y sanitarias cuanto peor es la alimentación, mayor es la posibilidad de contraer una infección. Cuanto más alta es la demografía y la producción de desperdicios, se acrecienta la probabilidad de infecciones endémicas.