En la etapa disipativa, el movimiento del aire es casi exclusivamente descendente,
provocando un enfriamiento en la nube, en relación con el aire vecino. La lluvia, al
reducir el contenido de la nube, también influye en el enfriamiento. En esa etapa, la
altura del tope, el diámetro de la nube y las lluvias tienden a disminuir, hasta que la
nube se disipa. La temperatura también tiende a retornar al valor anterior a la tormenta.
La altura alcanzada por el tope de las nubes de tormenta en sus
diversas etapas depende principalmente de la latitud geográfica. En regiones de media a
alta latitud (de las zonas templadas de la Tierra hacia los polos) es raro que ese tope
pase los 8 km de altitud. Mientras tanto en regiones de media hacia baja latitud (de las
zonas templadas hacia el Ecuador) pueden llegar a 20km o más. En un cincuenta por ciento
de los casos, la altura del tope supera los 15km, y la mayor incidencia de nubes de
tormenta con topes por encima de 20km parece ocurrir en el sudeste asiático, incluyendo
el norte de Australia, Indonesia y Nueva Guinea.
Las nubes de tormenta son más comunes en regiones tropicales y
templadas durante el verano, aunque también ocurren en regiones próximas a los polos y
en otras estaciones. Ocurren más sobre los continentes que sobre los océanos, pues el
calentamiento solar altera menos la temperatura del aire sobre éstos. Sin embargo, pueden
surgir en cualquier hora del día. El mayor número de casos se produce entre las 16 y
18hs, en función del calentamiento solar. Sobre las montañas, el momento más propicio
es entre las 13 y 14hs.
Las tormentas, además de las producidas por nubes aisladas, también
pueden estar asociadas a conglomerados de nubes denominados sistemas convectivos de
mesoescala, que pueden extenderse entre una y varias centenas de kilómetros. En esos
casos, las tormentas tienden a ser más intensas, pues son formadas por grupos de nubes
Cb. Los dos tipos de sistemas más conocidos en esa escala son las líneas de
inestabilidad y los complejos convectivos.
Las líneas de inestabilidad ocurren generalmente asociadas a sistemas
frontales, como los "frentes fríos", cuando se chocan masas de aire con
diferente temperatura y humedad. En ese choque, las masas de aire frío
"empujan" hacia arriba a las de aire caliente, y producen líneas de tormenta
que alcanzan, a veces, centenas de kilómetros de extensión. Las nubes Cb así generadas
viven en promedio tanto como las que surgen aisladamente, pero pueden desplazarse por
decenas de kilómetros durante su existencia. Las tormentas que provocan llegan a durar
varias horas, ya que, con el desplazamiento del sistema, nuevas nubes son formadas a
medida que las primeras se disipan. Las líneas de inestabilidad son comunes en el sur y
sudeste del país, asociadas a "frentes fríos" provenientes de la Argentina.
Los complejos convectivos son agrupamientos de nubes de tormenta que
toman forma casi circular, con diámetros de 300 a 400km y contienen centenas o hasta
miles de nubes. Surgen generalmente por la noche; duran en promedio de 10 a l2hs; pueden,
en ciertos casos, regenerarse durante días y parecen pasar por etapas semejantes a las de
una nube Cb. En el Brasil, los complejos convectivos son observados con más frecuencia en
la región sur, sin embargo pueden ocurrir en el sudeste y en el centro Oeste. En América
del Sur son más comunes en el norte de la Argentina y en el Paraguay.