Volumen 8 - Nº44 - ENERO/FEBRERO 1998 |
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Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
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ARTíCULO |
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Jean
Einsenstaedt Antonio Augusto Passos Videira Universidad del Estado de Río de Janeiro |
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Para conseguir la verificación experimental de su teoría, Einstein precisaba la ayuda especializada de un astrónomo, y la encontró en Erwin Freundlich, del Observatorio de Berlín. Convencido por Einstein, Freundlich buscó soluciones para la medición del desvío de la luz. En el primer intento, usó imágenes fotográficas registradas en antiguos eclipses, provistas por los astrónomos norteamericanos William W. Campbell y Heber D. Curtis, del Observatorio de Lick, en los Estados Unidos. Pero las imágenes no habían sido obtenidas con el propósito que Freundlich tenía en mente, sino para la observación de la corona solar, lo que hacia poco visibles las estrellas próximas al Sol. El proyecto avanzó cuando Freundlich conoció en Berlín, en 1911, al astrónomo norteamericano Charles D. Perrine, por entonces director del Observatorio de Córdoba, en la Argentina. Interesado en la medición del efecto previsto en la teoría de la relatividad general, Perrine recibió, de regreso en Córdoba, una carta de Freundlich que lo animaba a participar en el programa de observaciones del eclipse solar que ocurriría en 1912, midiendo por primera vez el desvío de la luz. |
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Fig 3 |
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| El eclipse se produjo el 10 octubre de 1912, y fue total en una estrecha franja que atravesó el estado brasileño de Minas Gerais. Perrine se instaló en la ciudad de Cristina, munido de equipos prestados, a pedido de Freundlich, por el Observatorio de Lick. Otras expediciones (una brasileña, una francesa y una inglesa), con objetivos diferentes, se instalaron en otros municipios. En Passa Quatro se instaló la misión brasileña, comandada por Henrique Morize, director del Observatorio Nacional de Río de Janeiro (Figura 3), y visitada hasta por el presidente de la República, Hermes da Fonseca. La misión inglesa, que también se ubicó en Passa Quatro, estaba al mando de Charles Davidson, del Observatorio de Greenwich, y contaba entre sus integrantes con Arthur Stanley Eddington (Figura 3). Por desgracia, la lluvia impidió cualquier observación del eclipse, frustrando los planes de Perrine (Figura 4). | ||
El fracaso de la expedición no desanimó a Perrine. En cambio le escribió a Morize, pensando ya en el eclipse total de 1919, que también seria observable en el Brasil y tendría una duración excepcional, y le aconsejó al brasileño que realizara un minucioso estudio para determinar el mejor lugar para las observaciones. Morize realizó y publicó ese estudio, en el que Sobral aparece como un excelente lugar de observación (Figura 5). Las nubes y la lluvia son los mayores enemigos de los astrónomos, todavía más en el caso de un eclipse, que dura pocos minutos. Por eso, la meteorología tiene un papel preponderante en la elección del lugar de observación, aunque no sea el único factor considerado. La altura del Sol es importante, ya que si se encuentra muy alto, cerca del horizonte, el fenómeno de refracción en la atmósfera terrestre puede inutilizar las fotografías. También cuenta la facilidad de acceso al lugar elegido, y contaba más aún a principios de siglo. Por último, el campo de estrellas sobre el que se produce el eclipse influye bastante en el resultado: si el Sol está atravesando una constelación rica en estrellas muy brillantes y si esas estrellas están bien repartidas alrededor del Sol, las fotografías serán indudablemente más interesantes. Morize señaló que las condiciones serían favorables en el eclipse del 29 de mayo de 1919. |
Fig 4 |
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Trayectoria del eclipse de 1919 en el territorio brasileño, según el estudio elaborado por Henrique Morize. Las tres lineas paralelas que cruzan el país de izquierda a derecha indican el centro del trayecto y los límites del área donde el eclipse fue total. La observación se produjo en Sobral, Ceará (a la derecha, en el final de la trayectoria) |
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Freundlich, por su parte, intentaba aprovechar todas las oportunidades ofrecidas por el Sol. Le pidió al entonces director del Observatorio de Berlín, Karl H. Struve, una partida para organizar una expedición a Crimea, en Rusia, donde se produciría un eclipse el 21 de agosto de 1914, pero no tuvo éxito. Probablemente alertado por el propio Freundlich, Einstein intervino y, gracias a su creciente prestigio científico, obtuvo de la familia Krupp los recursos necesarios para hacer viable la expedición. La expedición alemana no fue la única que se dirigió a Crimea. Había allí también una expedición inglesa y una americana. La delegación del Observatorio de Lick, comandada por Campbell, tenía entre sus integrantes a Curtis, que desde 1911 se interesaba en las ideas de Einstein respecto de la gravitación, manteniendo contacto con Freundlich y publicando trabajos sobre ese tema. El era el encargado de medir la desviación de la luz. Pero una vez más, la lluvia perturbó las observaciones. En el informe que escribió sobre la misión, Campbell criticó duramente la elección del lugar (Brovary), argumentando incluso que el inglés Davidson, instalado en Minsk, no había tenido problemas con el tiempo (Davidson, sin embargo, no estaba tratando de medir la desviación de la luz). Perrine también fue a Crimea, donde aparentemente se encontraría con Freundlich. Los científicos alemanes enfrentaban, además, otro tipo de problemas y terminaron imposibilitados de observar el eclipse. El 28 de julio de 1914, un mes después del asesinato del archiduque Fernando de Austria, el imperio austro-húngaro invadió Serbia, lo que provocó la movilización general de toda Rusia. La guerra tomó de sorpresa a Freundlich y a sus colegas, que ni siquiera habían instalado su equipamiento en Teodosia. En calidad de reservistas del ejército alemán, todos fueron tomados como prisioneros de guerra. Los norteamericanos sólo tuvieron problemas con las autoridades rusas en el momento del regreso a Lick: para dejar el país, se los obligó a depositar sus instrumentos en el Observatorio de Pulkovo. La retención del equipamiento norteamericano, curiosamente, entorpeció la verificación de las teorías de Einstein en el eclipse siguiente, el 8 de junio de 1918, que podía ser observado desde no muy lejos del Observatorio de Lick, en la ciudad de Goldengale, en el estado de Washington. A causa de la guerra, los instrumentos todavía se encontraban en Rusia, lo que hizo que Curtis tuviera que utilizar los objetivos del Observatorio de Oakland. Pero aun con condiciones meteorológicas desfavorables, el investigador obtuvo, entre dos nubes, algunas placas fotográficas; las primeras especialmente tomadas para la medición del efecto de Einstein. El análisis de esas imágenes, con todo, tuvo que esperar. Con la guerra aún presente, Curtis fue convocado para el servicio militar, y las mediciones sólo pudieron realizarse más de un año después del eclipse, en julio de 1919. Además, las placas no contenían imágenes suficientemente precisas, problema que nunca llegó a ser del todo solucionado, lo que generó ácidas discusiones entre Curtis y Campbell. Cuando Campbell estuvo en Londres, en julio de 1919, las expediciones inglesas de Sobral y de la Isla Príncipe estaban listas para volver, con las fotografías tan ansiosamente esperadas por la comunidad científica del país. Aun así, durante una reunión de la Royal Astronomical Society, Campbell consiguió hacer un informe oral de la expedición de Goldengale. Los anales de la entidad registran sólo que se haya producido la charla -única comunicación oficial sobre la expedición de 1918- sin determinar su contenido. |
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