Filogenia
En el siglo XIX Lamarck, Cuvier y Darwin, descubrieron que la vida
tiene un historia, pero fue Darwin (en 1837 y en 1859) el primero en sugerir la imagen del
árbol genealógico para representarla. Haeckel en 1886 creó el concepto de filogenia
para definir esa historia y publicó el primer árbol genealógico con significado
evolutivo. A partir de Haeckel y por casi un siglo hubo numerosos intentos, fallidos o
incompletos, para formular un método de reconstrucción de la filogenia y su
representación gráfica como un árbol genealógico. Recién en 1950 el entomólogo
alemán Willi Hennig, presentó las bases de un método al que denominó sistemática
filogenética o cladismo (véase Ciencia Hoy, "Cladismo y diversidad
biológica", 21: 26-34, 1992), que actualmente se ha convertido en el enfoque más
aceptado para reconstruir la historia de la vida. La palabra cladismo, del griego klados
que significa 'rama', continuó reflejando la idea del árbol genealógico de Haeckel. El
cladismo busca reconstruir las genealogías de los organismos y elaborar clasificaciones
que las reflejen. El axioma fundamental del cladismo es que, como producto de la
evolución, la naturaleza posee un orden jerárquico que puede ser descubierto y
representado mediante un diagrama jerárquico ramificado (árbol o cladograma). Ese
diagrama se construye sobre la base de conjuntos replicados de novedades evolutivas
compartidas (sinapomorfías) expresadas de la manera más económica posible (parsimony o
principio de simplicidad). Los organismos pueden parecerse por compartir caracteres que se
hallaban en un ancestro lejano o por caracteres presentes en la especie que dio origen al
grupo del que forman parte. Por ejemplo, las plantas angiospermas se asemejan entre sí
porque poseen tejido de conducción, un carácter que ya estaba presente en el ancestro
que dio origen a todas las plantas vasculares o traqueofitas, pero también se asemejan
por la presencia de carpelos que forman el ovario floral (futuro fruto), un carácter que
sólo aparece en su ancestro común más reciente. En este caso, se considera que para las
angiospermas el tejido de conducción es un carácter primitivo y la presencia de un
ovario es un carácter evolucionado (Fig. II). Así, las similitudes entre los organismos
se ordenan jerárquicamente debido a que algunos caracteres aparecen antes que otros en el
tiempo. Los caracteres primitivos se denominan "plesiomorfos", y los
evolucionados caracteres "apomorfos". Cuando estos caracteres son compartidos
por varios organismos, se denominan "simplesiomorfías" y
"sinapomorfías", respectivamente. Sólo las sinapomorfías indican relaciones
de parentesco entre las distintas unidades de clasificación taxonómica (taxones), y
todos los organismos que comparten una sinapomorfía forman un grupo
"monofilético". Un grupo monofilético incluye al ancestro común y a todas las
especies derivadas de él. Por ejemplo, la clorofila de las plantas y las glándulas
mamarias de los mamíferos son las sinapomorfías que hacen que tanto las plantas como los
mamíferos sean grupos monofiléticos. Los resultados del análisis cladístico se resumen
en un diagrama ramificado o "cladograma", en cuyos puntos de ramificación se
indica el orden en el que aparecen los distintos caracteres apomorfos.
Se pueden aplicar varios criterios para saber cuándo un carácter es
apomorfo o evolucionado. El criterio más utilizado para determinar los caracteres
apomorfos es la comparación del grupo en estudio con el grupo externo o grupo hermano, es
decir, el más afín al grupo estudiado. Si el carácter que se observa aparece en el
grupo en estudio y en su grupo hermano, se lo considera plesiomorfo, pues se infiere que
se hallaba presente en el ancestro común a ambos grupos. Si el carácter examinado sólo
aparece en el grupo en estudio, se lo considera apomorfo, pues se infiere que es una
novedad evolutiva. En los vertebrados con mandíbulas, el esqueleto puede ser
cartilaginoso (condrictios: el tiburón y la raya) u óseo (peces óseos, anfibios,
reptiles, aves y mamíferos). Si analizamos a los mixines, el grupo más afín a los
vertebrados que tienen mandíbulas, hallamos que su esqueleto es cartilaginoso. Por lo
tanto, en los vertebrados con mandíbulas, ese será el carácter primitivo o plesiomorfo,
en tanto que el esqueleto óseo es evolucionado o apomorfo.
Una vez halladas las sinapomorfías, es posible construir sobre esa
base, numerosos cladogramas (hipótesis) que reflejen las relaciones genealógicas entre
los organismos estudiados. Sin embargo, se elige aquel o aquellos cladogramas que
impliquen la menor cantidad de cambios genéticos, o dicho de otra manera, el árbol o los
árboles más cortos en número de cambios.
Traqueofitas
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Fig. II.
Cladograma simplificado de las plantas vasculares. Todas ellas comparten un carácter
apomorfo (tejido de conducción). En los puntos de ramificación se indican caracteres
apomorfos que definen a cada grupo monofilético.