Volumen 7 - Nº42 - Set/Oct 1997 |
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Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
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ARTÍCULO |
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Ahipa, La legumbre tuberosa de los Andes |
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Alfredo Grau |
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A los factores ya mencionados se suman algunas dificultades biológico-agronómicas reales que presenta la ahipa. Como se describe más abajo, la producción eficiente de tubérculos de ahipa requiere un manejo cuidadoso del cultivo que incluye la poda sistemática de flores y frutos jóvenes durante buena parte del ciclo de cultivo (ver, "Fuentes, destinos y la minga"). Por otra parte, un nematode (gusano de forma cilíndrica), el Meloidogyne sp ataca los cultivos de ahipa e impide la tuberización normal, lo que provoca una reducción del rendimiento de las cosechas, pues se obtiene un producto que no es vendible ni siquiera en los mercados locales. Además una especie de escarabajo, el Cariedes incamae, está especializado en alimentarse de las semillas de ahipa. Este escarabajo aprovecha las condiciones precarias de almacenamiento que son habituales en los Andes, y puede provocar la pérdida de la cosecha de semillas del año. Si a la acción de estos factores se le agrega la falta de canales fluidos de distribución, el resultado puede ser la desaparición de la ahipa en toda una región. Debe enfatizarse que ninguna de las desventajas nombradas constituyen escollos insuperables, ya que una adecuada rotación de cultivos permitiría mantener la población de nematodes en niveles aceptables, y el almacenamiento en frío o con insecticidas curasemillas controlaría la acción de los escarabajos. Por lo tanto, los inconvenientes superables que se han mencionado no deben hacer perder de vista los reales o potenciales atributos ventajosos de la ahipa. Un 25% de su raíz tuberosa es materia seca, de la cual un 20 a 50% corresponde a almidón, en su mayor parte, amilopectina. Una porción sustancial del peso seco, entre 8 y 14%, está constituida por proteínas, mientras que las grasas constituyen el 1%. La productividad de los cultivos de la ahipa es muy variable; pero cuando las condiciones son adecuadas, se pueden lograr rendimientos de hasta 62 toneladas por hectárea, lo que implicaría una capacidad de producción de 1900 kilogramos de proteína cruda por hectárea. Este valor es notablemente alto aun para una leguminosa. El elevado contenido en proteínas se debe a que, como la mayor parte de las leguminosas, la ahipa posee nódulos que contienen bacterias simbióticas que permiten una eficiente fijación del nitrógeno atmosférico; lo que la hace autosuficiente en este elemento esencial al evitar el uso de abonos que posean nitrógeno (véase "Agua, carbono, luz y vida" en CIENCIA HOY 5: 41-56, 1994).
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Es posible plantear distintos
escenarios para el futuro de la ahipa en estos tiempos de cambios rápidos y profundos.
Uno es la continuación del actual proceso de olvido y abandono. En este caso en algunas
décadas más, los hijos de los campesinos que ahora cultivan ahipa habrán emigrado a los
conurbanos de ciudades tales como Tarija, Salta o Buenos Aires. No sólo estos sino
también los que permanezcan en su región de origen estarán sometidos a las fuertes
influencias culturales de la escuela, o la televisión, la que seguramente ya habrá
llegado hasta los más recónditos valles de los Andes. Los campesinos habrán perdido su
interés de cultivar la ahipa y olvidado los procedimientos necesarios para hacerlo
exitosamente. Si esto sucede, la ahipa solamente existirá en las heladeras de algunos
bancos de germoplasma, o parte de sus genes útiles habrán sido incorporados en la
xícama, su pariente mexicano. |
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Otro escenario cuyo aspecto podría considerarse de ciencia ficción, pero que puede convertirse en realidad, es el que la ahipa sea seleccionada por una multinacional de "agribussiness", la que luego de años de mejoramiento y de grandes inversiones optimizará su potencial al crear una nueva variante capaz de producir raíces tuberosas con un nivel excepcional de materia seca y alto rinde por hectárea, aprovechable para la producción de "chips" similares a los que se fabrican a partir de la papa, pero con mayor contenido de fibra y de proteína. De esta, por ahora hipotética, variedad será también posible extraer por prensado una "leche vegetal" destinada a personas con trastornos inmunológicos que les impiden ingerir leche animal o para preparar concentrados proteicos con niveles regulables de fibra y almidón para el engorde de ganado. La hipotética ahipa mejorada también produciría rotenoides en cantidad tal como para que su follaje sea prácticamente inmune a la mayoría de los insectos. En este escenario, centenares de miles de hectáreas de ahipa competirán con el trigo y la soja por los espacios agrícolas en las llanuras del mundo. Existen también alternativas intermedias en las que la ahipa ocupe un lugar parecido al de las hortalizas, como la zanahoria o la cebolla, que sin ser comparables a los cereales por la superficie cultivada que ocupan, cumplen un papel importante en la dieta humana. La inversión necesaria en investigación, mejoramiento y selección agronómica, y en el análisis y desarrollo de mercados para llegar a este estado, es accesible a los recursos de nuestro país aun sin la participación de los grandes grupos biotecnológicos que manejan la agricultura mundial. Lecturas sugeridas
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