Volumen 7 - Nº41 - 1997 |
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Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
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ARTÍCULO |
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Alfredo
Tiomno Tolmasquim |
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Un importante documento escrito por Albert
Einstein en 1925, en Brasil, y no incluido en las bibliografías existentes del gran
científico, fue recientemente localizado en Río de Janeiro. Se trata del texto original
de una comunicación realizada por Einstein a la Academia Brasileña de Ciencia (ABC),
durante su visita al país. Con fecha 7 de mayo de 1925 y firmado por Einstein el
manuscrito en alemán, redescubierto después de siete décadas, lleva por titulo
"Bemerkungen zu der gegenwärtigen Lage der Theorie des Lichtes" (Observaciones
sobre la situación actual de la teoría de la luz). Einstein según Portinari |
El viaje a Sudamérica La llegada de Einstein a Sudamérica forma parte de una serie de viajes que este realizó en la década del veinte a varios lugares, como Japón, Palestina y Estados Unidos. Es el período que sigue a la súbita fama que el científico adquirió tras el anuncio, en 1919, de los resultados de la expedición científica a Sobral, en Ceará, que confirmaron sus previsiones sobre la deflexión de la luz de las estrellas al pasar por las proximidades del Sol. Gracias al prestigio conquistado, su figura ganó las páginas de los diarios de todo el mundo y sus opiniones científicas, filosóficas, éticas y políticas pasaron a tener gran repercusión en el público. Una de las motivaciones de Einstein para emprender tales viajes fue su curiosidad por conocer diferentes países y culturas. Y, además de buscar difundir sus teorías tenía un fin político en algunas de esas visitas, como las realizadas a Francia e Inglaterra: intentar aproximar a las comunidades científicas de los distintos países que habían estado en conflicto en la Primera Guerra Mundial, y mostrar que la ciencia, como el arte, podía contribuir a la superación de los nacionalismos. Einstein también estaba comprometido en la causa judía, especialmente en sus objetivos culturales. El viaje a Sudamérica incluye varios de esos aspectos motivacionales. Einstein dio conferencias científicas en Argentina, Uruguay y Brasil. Visitó instituciones científicas, participó de recepciones organizadas por la comunidad judía y por la comunidad alemana, defendió la paz y la conciliación mundial y habló sobre la necesidad de los judíos de todo el mundo de unirse para apoyar el movimiento de creación de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La idea de invitar a Einstein para que viniera a Sudamérica surgió en Argentina, en 1922. Superados los obstáculos y tras varios contactos con Einstein, se creó un pool de instituciones, formado por la Universidad de Buenos Aires, la Asociación Hebraica y la Institución Argentino-Alemana, que organizó y financió el viaje. En Brasil, el rabino lsaiah Raffalovich, al tomar conocimiento de que Einstein viajaría a la Argentina, se contactó con la dirección de la Universidad de Río de Janeiro, que aprobó la sugerencia de hacer una invitación oficial para que el científico visite la ciudad. |
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En la Argentina, adonde llegó el 24 de marzo, Einstein permaneció un mes. Dio 12 conferencias, la mayoría sobre la teoría de la relatividad, y participó de muchas recepciones, incluso una organizada por los estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aíres. Visitó también las ciudades de La Plata y Córdoba. Discutió con algunos físicos y químicos argentinos aspectos actualizados de la física de la época (sobre los quanta y sobre la relatividad general). El diario La Prensa publicó un artículo especial de Einstein, titulado "Pan-Europa", donde el científico crítica el nacionalismo y defiende el renacimiento de la comunidad europea y su unificación, por lo menos, en los aspectos culturales. El 24 de abril de 1925, Einstein dejó Buenos Aíres y llegó a Montevideo. Allí dio tres conferencias en la Facultad de Ingeniería y, como en Argentina, participó de varías recepciones y visitó al presidente de la República. Permaneció una semana en Uruguay, de donde partió el 1 de mayo, rumbo a Río de Janeiro, en el Valdivia. Einstein desembarcó nuevamente en Río de Janeiro al anochecer del 4 de mayo. Se hospedó en el Hotel Gloria, habitación 400. En los días siguientes recorrió varios puntos turísticos de la ciudad, como el Pan de Azúcar, el Corcovado y el bosque de Tijuca. La admiración por la maravillosa naturaleza tropical y el interés en las diferentes tradiciones culturales fueron actitudes permanentes en Einstein durante su visita. Las anotaciones de su diario hacen referencia a la flora que "supera los sueños de las mil y una noches", destacan la "deliciosa mezcla étnica de la gente" y comentan la influencia del clima cálido y húmedo en el comportamiento humano. El 6 de mayo, Einstein visitó al presidente de la República, Artur Bernardes, y a algunos ministros de Estado. Su programa turístico-científico incluyó visitas a diversas instituciones: Museo Nacional (el 7 de mayo), Instituto de Manguinhos (actual Fundación Oswaldo Cruz, el 8 de mayo) y Observatorio Nacional (el 9 de mayo). Visitó también, el 11 de mayo, el Hospital de Alienados. A través de las ondas de Radio Sociedad, creada en 1923, dirigió un breve mensaje en alemán al pueblo brasileño, traducido a continuación por el químico Mário Saraiva. En el mensaje, Einstein habló de la importancia de los medios de comunicación radiofónica para la difusión de la cultura y del conocimiento científico, en tanto fueran utilizados por personas calificadas. Como ocurrió en otros países, las conferencias de Einstein en Río tuvieron el objetivo de difundir las nuevas ideas para una audiencia académica diversificada. La primera de ellas, sobre la teoría de la relatividad especial, se produjo en el Club de Ingeniería, el 6 de mayo. El auditorio estaba completamente ocupado por profesores, autoridades, periodistas, alumnos. Para muchos, más importante que entender lo que se decía era ver y oír al científico más famoso del mundo. Sobre esa conferencia, Einstein escribió en su diario: "Las 4:00 PM, primera conferencia en el Club de Ingeniería en un auditorio lleno, con ruido de la calle. Las ventanas estaban abiertas. La acústica no permitía oír. Poco científico". La segunda conferencia, esta vez sobre la teoría de la relatividad general, se dio en la Escuela Politécnica, el 8 de mayo, y los organizadores limitaron el número de asistentes para evitar los inconvenientes de la primera conferencia. En esa época no había en el Brasil instituciones destinadas a la investigación en física y matemática. Pocos científicos, en general provenientes de las escuelas de ingeniería, se interesaban por las nuevas ideas de la física, y en particular por la teoría de la relatividad. Entre ellos se destacaban Manoel Amoroso Costa y Roberto Marinho de Azevedo, ambos profesores de la Escuela Politécnica y miembros de la ABC, Theodoro Ramos, Lélio Gama, Luiz Freire y el periodista Pontes de Miranda. Amoroso Costa publicó muchos artículos en diarios y revistas, a partir de 1919, explicando las teorías de Einstein y fue autor de un excelente libro de introducción a la teoría de la relatividad, publicado ya en 1922, pero estaba en Francia durante la visita de Einstein. Hubo también oponentes a las nuevas ideas: la influencia del positivismo en la cultura brasileña era intensa y de sus huestes provenían las criticas más vigorosas a la relatividad. El principal opositor fue Licínio Cardoso, presidente de la sesión de ciencias físicas y matemáticas de la Academia y catedrático de Mecánica Racional en la Escuela Politécnica. Antes, durante y después de la estadía de Einstein, los diarios publicaron varios artículos sobre la teoría de la relatividad; algunos contrarios a ella. En la ABC, el debate se extendió por varias sesiones. La disputa surgió tras la publicación de un articulo de Licínio Cardoso, "Relatividad imaginaria", en O Jornal del 16 de mayo. Varios académicos defendieron las ideas de Einstein y, algunas semanas más tarde, Roberto Marinho de Azevedo presentó el artículo "Respuesta a algunas objeciones hechas aquí contra la Teoría de la Relatividad". Einstein dejó Río de Janeiro con destino a Europa el 12 de mayo. Su visita, ampliamente reseñada por la prensa, influenció y dio nuevo aliento a la pequeña y emergente elite académica de Río de Janeiro en su lucha por el establecimiento de la investigación" pura", como se llamaba a la investigación básica, y para la difusión de las ideas de la física moderna en Brasil. Desde el barco, el científico envió una carta al Comité Nobel, sugiriendo el nombre de Cândido Rondon para el Premio Nobel de la Paz. Aun cuando no se encontró con Rondon personalmente, Einstein quedó muy impresionado con lo que había escuchado acerca de sus actividades "por la integración de las tribus indígenas con el hombre civilizado, sin el uso de armas ni de ningún tipo de coerción". |
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