Volumen 7 - Nº41 - 1997

chtxt41.gif (11120 bytes)

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTÍCULO


Der Einsteinturm
Física, Astronomía, Arquitectura y
la Financiación de la Ciencia en la Alemania de Entreguerras


JOSE X. MARTINI

 

En Potsdam, en las afueras de Berlín, un sorprendente edificio levantado en 1920,
principalmente con dinero privado, evoca alguna de las facetas de la república de Weimar.
La física teórica y la vanguardia artística, unidas en la torre Einstein, construida   para servir
de observatorio solar, constituyen un testimonio de la cultura de la capital alemana en los
años que corrieron entre el fin de la primera guerra y el advenimiento de la barbarie nazi.


Una de las consecuencias más frívolas, pero a la vez más placenteras, de la caída del muro de Berlín y de la disolución del estado socialista alemán es que el visitante extranjero a la Alemania reunificada tiene ahora acceso sencillo a ciudades, monumentos y paisajes a los que antes le resultaba extremadamente difícil llegar. En muchos casos se encuentra con testimonios casi vivos de un pasado que, en el oeste del país, ha desaparecido definitivamente debajo del progreso y la modernización, pero en el este aún forma parte de la atmósfera vagamente atemporal que se percibe -seguramente por no mucho tiempo- en ciudades como Dresden, Leipzig, Dessau o Rostock, y cuyas notas distintivas, si bien posiblemente no se remonten a la época de Goethe, en muchos aspectos lo hacen a los turbulentos tiempos de entre las dos guerras.

No muy lejos del centro de Berlín, en dirección sudoeste, y fácilmente accesible por el S-Bahn o ferrocarril urbano rápido, está la pequeña localidad de Potsdam, en el Land o estado federal de Brandenburg, que en alguna medida participa de las características anteriores. La ciudad es, sobre todo, conocida por sus monumentos y obras de arte barrocos y rococó, de los siglos XVII y XVIII, en especial los ubicados en el parque de Sanssouci, producto de las aspiraciones culturales de los monarcas de Prusia. En Potsdam, también, tuvo lugar a mediados de 1945 la conferencia entre Stalin, Truman y Churchill (reemplazado en el transcurso de ella por Attlee, debido al resultado de las elecciones británicas) en la que se acordaron las condiciones de la rendición alemana que puso fin a la guerra en Europa. Y a corta distancia del centro, en una colina llamada el Telegraphenberg, o monte del Telégrafo, en un predio de 16 hectáreas, tienen su sede el Astrophysikalisches lnstitut (Instituto Astrofísico), que data de los años setenta del siglo pasado, así como un observatorio meteorológico y un instituto geodésico, creados hacia fines de dicho siglo por el estado imperial alemán.

Podría consignarse, a modo de digresión, que fue precisamente en uno de los edificios del Instituto Astrofísico donde, en 1881, un joven norteamericano de 29 años, llamado Albert Michelson, que se desempeñaba entonces como agregado naval de la embajada de su país ante el gobierno alemán, realizó por primera vez un experimento -que repetiría seis años más tarde en los Estados Unidos en

dere01.jpg (9867 bytes)

Fig. 1
Dispositivo de telégrafo óptico que funcionó entre 1832 y 1848 en la cina del Telegraphenberg, en Potsdam.

colaboración con Edward Morley, de modo que ha pasado a la historia de la física con el nombre de ambos- cuyo 'fracaso' constituyó uno de los puntos de partida de la teoría especial de la relatividad.
También cabe señalar, de paso, que el nombre de colina del Telégrafo proviene de que, en 1832, se instaló en su cima una de las estaciones del telégrafo óptico (Fig. 1) que transmitía mensajes entre Berlín y Coblenza, utilizado hasta 1848, en que lo substituyó el telégrafo eléctrico de Werner von Siemens.
dere02.jpg (4515 bytes)

Fig. 2
Croquis de fachada del edificio principal del Astrophysikalisches Institut de Potsdam, 1890.

En el predio en cuestión, con sus pesados edificios finiseculares (Fig. 2), se levantó en 1920 una construcción cuyo propósito principal era constatar determinados fenómenos astronómicos que supuestamente permitirían confirmar predicciones de la teoría general de la relatividad, de la que Einstein había dado a conocer una primera versión en 1911, junto con un llamado a los astrónomos para que procurasen medir los efectos que ella explicaba (en esos años, sólo las mediciones astrofísicas ofrecían la posibilidad de comprobar los extremadamente pequeños efectos relativísticos: véase el recuadro 'La teoría de la relatividad y la comprobación experimental de sus predicciones'). Dicha construcción terminó llamándose der Einsteinturm, en castellano latorre Einstein.
dere03.jpg (9791 bytes)

Fig. 3A Der Einsteinturm, Potsdam, 1920.

Dejando de lado el cometido que le tocó desempeñar en la historia de la física experimental de este siglo, la estructura llamó la atención por sus características edilicias inusuales para la época y alcanzó las primeras planas de los medios de entonces (Fig. 3).

Tres personas fueron responsables de que se construyera la torre y de que tuviese dichas características. El primero fue el propio Albert Einstein, a quien Max Planck, entre otros, había convencido de que se instalase en Berlín y que, por esos años, era miembro de la Preub ische Akademie der Wissenschaften (Academia Prusiana de Ciencias), director desde 1917 del Kaiser-Wilhelm-lnstitut de investigaciones en física y, sobre todo, una figura influyente en la capital alemana, como lo indica la nota de un semanario berlinés (Fig. 4), que lo calificaba en términos de altísima alabanza.

dere04.jpg (10940 bytes)

Fig. 3A : Página de la edición del 4 de septiembre de 1921 del semanario Berliner Illustrite Zeitung, cuya tirada rondaba los 1,6 millones de ejemplares. Leyenda al pie de la foto : Der neue Einstein-Turm auf dem Telegraphenberg bei Potsdam. (La nueva torre Einstein en el monte del Telégrafo, en, Potsdam.)

dere05.jpg (8267 bytes)

Fig. 4 : Página de la edición del 14 de diciembre de 1919 del mismo semanario. Leyenda al pie de la foto.
Una nueva cumbre de la historia universal: Albert Einstein, cuyas investigaciones significan una completa alteración de nuestro modo de cncebir la naturaleza y equivalen a los conocimientos de un Cópernico, Kepler y Newton.