Volumen 7 - Nº40 - 1997

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Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTICULO

Las letras y sus estilos

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Luiz C. Cagliari
DEPARTAMENTO DE LINGÜÍSTICA, UNICAMP, SAO PAULO

Sí se acepta, siguiendo la tradición, una tipología de los alfabetos, se advertirá que cada uno de ellos tiene una historia propia, con sus formas gráficas particulares que tradicionalmente llamamos estilas de letras. Así, la escritura arábiga presenta innumerables estilos de letras, de las que los caracteres cúficos son los más conocidos, junto con los arabescos. En cada uno de esos estilos podemos encontrar variantes. Así, la escritura cirílica, usada en Rusia, es una variante del alfabeto griego. Ello no impide que la escritura cirílica tenga, a su vez, formas o estilos particulares. También existen muchas formas o estilos particulares en la escritura gótica, que no es más que una variante de la latina.

Un factor que influenció considerablemente la transformación gráfica de los caracteres fue el material con que se escribía y la forma de hacerlo. En la Antigüedad, ello puede ilustrarse con la escritura cuneiforme de los sumerios y con la egipcia. Los primeros cambiaron su forma de escribir cuando reemplazaron la incisión en la arcilla por un proceso de presión para dibujar signos en las tablillas. Esto transformó el aspecto gráfico de las letras. El cambio fue tan radical que, con el paso del tiempo, la forma pictográfica de escritura dio lugar a la cuneiforme, cuya iconicidad es difícil de advertir de un simple vistazo. Los caracteres terminaron perdiendo, en el dibujo, la forma de los objetos que representaban originalmente. Desde los tiempos más antiguos, los egipcios tenían dos formas gráficas: la escritura jeroglífica y la hierática. La primera era monumental y de mayor prestigio; podía ser esculpida o pintada y se realizaba sobre piedra, objetos o papiros. La segunda era una forma simplificada de la jeroglífica, para uso individual y aplicación a las actividades cotidianas; nunca era grabada en piedra, sino sólo pintada en papiros o en madera. Curiosamente, muchas versiones del Libro de los muertos, el texto sagrado de la cultura egipcia, se escribieron con jeroglíficos, pero las obras técnicas, como las de medicina y matemática, se compusieron con letras hieráticas. La escritura demótica constituye una simplificación de la hierática; apareció cuando la civilización egipcia se extinguía. Las tres formas de escritura egipcia constituyeron tres estilos diferentes de grabar caracteres, pero la función de estos permaneció inalterada.

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UNCIAL Y SEMIUNCIAL
ROMANAS, SIGLOS IV, VI

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BASTARDA
SIGLOS XIV-XVI

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HUMANÍSTICA ITÁLICA
SIGLO XVI

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GÓTICA
SILGO XV

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VERSION ACTUAL
DE LA ESCRITURA ALEMANA

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ALGUNOS TIPOS
Y SUS CREADORES


Otro ejemplo de técnica que determinó la creación de un nuevo estilo es la escritura latina monumental, que se realizaba en piedra y exigía una letra fácil de ser tallada. Siglos después, ese modo de escribir con letras separadas en los libros escritos a mano fue conocido como textura. La escritura gótica, por su lado, resultó determinada por la manera más fácil de trazar líneas con plumas de ganso. En el inicio del siglo XIX, el uso de estiletes y plumas de acero facilitó una escritura caligráfica redondeada y de letras unidas unas a otras, o caligrafía de escribiente. Hoy, las estilográficas permiten un uso más libre y suelto de la escritura y resultan excelentes para la letra cursiva individual.

El arte individual de los escribas también contribuyó a que se produjeran modificaciones en el trazado de las letras, lo que generó nuevos estilos. Los jeroglíficos de los grandes monumentos egipcios tienen trazos notablemente diferentes de los de algunos sarcófagos. En la Edad Medía, los libros manuscritos eran obra de calígrafos (del griego kagsa, bello), que crearon escuelas con estilos propios, como las de Tours, en Francia, y de Canterbury, en Inglaterra. Un factor importante y más reciente que dio lugar a nuevos estilos de letras fue el uso de la escritura en publicidad. La finalidad de un cartel es diferente de la de un libro y requiere recursos expresivos propios. Los letreros de los comercios fueron, tal vez, los carteles más antiguos, pero los diarios y las revistas, que dieron un gran impulso a la publicidad, son el origen de una enorme cantidad de nuevas formas de las letras.

Pueblos diferentes suelen tener modismos propios con relación al trazado de las letras. Los alemanes utilizaron la escritura Fraktur (un tipo de escritura gótica realizada con trazos fracturados, también llamado Bruchschrift) hasta la segunda guerra mundial. Los franceses tienen un modo peculiar de trazar algunas letras -resultado de la enseñanza escolar-, igual que los norteamericanos y otros pueblos. Se puede aprender a reconocer fácilmente esas peculiaridades culturales de la escritura. Los grafólogos desarrollaron una tipología que, en su opinión, permite identificar rasgos de carácter y personalidad en la manera como las personas trazan las letras: inventaron una manera taxonómica de tratar las variaciones y los invariantes de la escritura cursiva. El valor de estas interpretaciones es objeto de controversias que exceden el ámbito de los sistemas de escritura.

El alfabeto romano sólo tenía mayúsculas, llamadas capitales. En los primeros siglos de la era cristiana, esas letras se fueron redondeando y dieron origen a las letras unciales, que se usaron desde el siglo II hasta el IX y fueron vistas por mucho tiempo como un estilo asociado con la religión. El nombre uncial puesto a ese tipo de letra se explica porque los párrafos comenzaban con una letra grande, del tamaño de una uña. El resto del párrafo se presentaba con una forma diferente, que pasó a Ilamarse semiuncial. Ese estilo de letra (del siglo VII al XII) tiene dos ramas: la de Irlanda e Inglaterra, conocida como estilo insular, y la usada en otros países de Europa, el estilo continental. Las cuatro variantes de este último -visigótico, merovingio, lombardo y sajón- se utilizaron en los territorios que hoy pertenecen respectivamente a España, Francia, Italia y Alemania. En el sur de Italia se empleaba una quinta variante, llamada estilo beneventano. En Tours, a comienzos del siglo IX, la influencia cultural de Carlomagno (742-814) y de Alcuino (735-804) alcanzó también a la producción de libros manuscritos. Las letras de algunos de ellos tenían una forma gráfica que pasó a conocerse como estilo carolingio, el que se convirtió en un modelo universal, dejó sin uso a los viejos estilos y dio origen a lo que actualmente llamamos minúsculas.

Los libros con iluminaciones fueron producidos en gran escala del siglo VII al XIII. Aún hoy existen libros manuscritos, que son obras de caligrafía consideradas como objetos raros. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll (1832-1898) es, sin duda, uno de los más famosos.

Las letras góticas no son exclusivas de los godos; datan del siglo XIII y fueron un estilo de gran influencia. En aquella época hubo un gran desarrollo de la letra cursiva, en un estilo conocido como cursiva humanística, del que la caligrafía de Petrarca, con la que escribía sus famosas cartas y poemas, es un ejemplo. En el siglo XV, bajo la influencia de la escritura carolingia, se diferenció una forma de escritura redondeada llamada bastarda. En Italia, tipos similares pasaron a conocerse como rotunda y antigua y una forma inclinada de esa caligrafía, la itálica (hoy también conocida por bastardilla), que apareció por primera vez en 1501, se hizo muy famosa. Del estilo gótico derivó la escritura Schwabach, la que dio origen, a su vez, a la Fraktur alemana. Del siglo XV es otro estilo de letra muy importante, el romano, del que se derivaron los más usados hasta hoy en la imprenta y en las máquinas de escribir, como los Baskerville, Times Roman, Courier y Sans-Serif.