Volumen 7 - Nº40 - 1997 |
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Revista de Divulgación Científica y Tecnológica
de la |
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ARTICULO Las letras y sus estilos |
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Luiz
C. Cagliari |
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| Las lenguas occidentales se escriben con un sistema fonográfico alfabético, diferente del fonográfico silábico (que se usa en el japonés) y del ideográfico (propio del chino). Los caracteres alfabéticos son los elementos gráficos elementales de la adoptar diversos estilos de diseño e, incluso, consistir en garabatos manuscritos, pero se pueden reconocer porque se interpretan a la luz de un conjunto más amplio de reglas del buen escribir, u ortografía.
Para comprender el proceso de la lectura, es preciso entender algunos aspectos básicos de los sistemas de escritura y, en particular, del nuestro, el alfabético. Todo sistema de escritura tiene un aspecto funcional y uno gráfico. La unión de ambos es similar a la unión del significado y del significante en el signo lingüístico, en el cual el primero se refiere al sentido de las palabras y el segundo a los sonidos. En la escritura, el lado del significado corresponde a sus aspectos funcionales y el del significante a sus características gráficas, cuya unidad menor es el carácter. Las letras son los caracteres del sistema alfabético de escritura. Carácter es la denominación de la menor unidad gráfica de cualquier sistema de escritura, no sólo del alfabeto. En los sistemas ideográficos, como la escritura china, un carácter representa una Idea, que puede ser expresada por una palabra entera o parte de una palabra compuesta. En sistemas fonográficos como el nuestro, un carácter representa un segmento fonético del tipo consonante o vocal. En los sistemas fonográficos silábicos, como el japonés, un carácter representa una sílaba, o sea, una unidad fonética formada de la suma de consonante y vocal. |
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Los caracteres componen un conjunto cerrado de símbolos gráficos, junto con los acentos, signos de puntuación y demás marcas del sistema de escritura. Ello significa que no se puede inventar un nue- vo carácter o destruir uno existente. Para hacerlo, sería necesario alterar las convenciones de la escritura y que ello fuese aceptado por todos los que la utilizan, no sólo por algunos. Cambiar el aspecto gráfico de un carácter puede ser peligroso paran el sistema al que pertenece: los usuarios corren el peligro de no reconocer su valor y, por lo tanto, tener dificultades de lectura. Como unidades básicas que son, los caracteres suelen escribirse de forma clara, aislada, de modo de facilitar la lectura. Con los griegos y, sobre todo, los romanos, la escritura alfabética pasó a usar también ligaduras. En ellas, dos letras se funden en una y producen la apariencia de un nuevo carácter. Los romanos escribían el diptongo AE con ligadura: AE. Otro modo de escritura consistía en insertar una letra dentro de otra, como Co, recurso muy usado en la escritura manual de la Edad Media y hoy restringido a los monogramas.Con la introducción de la imprenta de tipos móviles en Europa, a partir del fines del siglo XV, los caracteres pasaron a estar impresos y separados unos de otros, como vemos hasta ahora en los libros, diarios y revistas. |
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Hoy quizá se pueda decir que la escritura impresa es mucho más frecuente que la manuscrita. Sin embargo, a lo largo de sus más de cinco mil años de historia, la escritura a mano fue mucho más utilizada para el registro diario de la vida común. Los diferentes modos de escribir terminaron produciendo variaciones en los aspectos gráficos de los caracteres, en todos los sistemas de escritura. La correcta interpretación de los caracteres, a despecho de su enorme diversidad gráfica, está garantizada por una unidad mayor, la palabra, y esta, a su vez, se subordina a la ortografía, la cual, asociada a la noción de palabra, permite que esta constituya una referencia para interpretar los caracteres. Por ejemplo, podemos leer textos manuscritos interpretando los garabatos de alguien porque tenemos la capacidad de asociar esos garabatos con secuencias de letras que forman palabras posibles. Sin un conocimiento ortográfico, sería muy difícil leer la escritura cursiva o manual de la mayoría de las personas. |
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Cuando vemos una palabra escrita en diferentes formas, por ejemplo, con A y luego con a, o con B y en otra parte con b, comprendemos que A y a pertenecen a la categoría de la letra A; y que B y b a la categoría de la letra B, y así sucesivamente. De este modo, las letras se vuelven unidades abstractas, representaciones de las formas gráficas y no un simple diseño gráfico: lo que vale no es sólo el diseño único y exclusivo, sino que pueda ser interpretado como letra; es decir, como una unidad del sistema de escritura .En la historia de la escritura, a medida que esta era usaba más y más por la sociedad, esa cualidad abstracta de los caracteres se hizo cada vez más manifiesta. |
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El aspecto individual -la escritura de cada persona- debía convivir con las convenciones sociales de los sistemas de escritura. La ortografía logró conciliar lo individual y lo colectivo creando el principio de categorizacion gráfica de las letras. |
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| La ortografía dio origen también
a la categorización funcional de las letras, lo que permitió neutralizar la variación
lingüística de las formas de escritura. Por ejemplo: en cada lengua existen muchas
pronunciaciones de las palabras, que resultan de la existencia de dialectos o tonadas,
pero todos escriben respetando una misma forma ortográfica. En la lectura, sin embargo,
reaparecen las diferentes pronunciaciones. Hoy en día hay una gran diversidad en el diseño de las letras y la ortografía muestra mucho más claramente su presencia en todos los sistemas de escritura. Pero durante mucho tiempo tuvo un modesto cometido. Los sistemas antiguos de escritura procuraban alterar lo menos posible la forma gráfica de las letras o sólo permitían algunas variantes. Los escribas tenían que aprender a dibujar las letras sin usar su creatividad para adornar la escritura con la libertad que tenemos hoy. |
![]() EJEMPLO DE PAGINA CON ILUMINACIÓN, CA 1500 |
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Con el sistema alfabético pasó algo semejante. Las letras semíticas se transformaron en griegas y estas, con el tiempo, asumieron la forma de letras etruscas y llegaron al latín (véase 'El origen del alfabeto', Ciencia Hoy, 98). En ese trayecto hubo muchos cambios, necesarios para adaptar el sistema alfabético a la necesidad de escribir lenguas diferentes. Como el principio alfabético se mantuvo, nos referimos a diferentes alfabetos: el semítico, el griego, el latino; los que, en realidad, deberían ser llamados estilos, porque en todos el sistema de escritura es el mismo: sólo varían los aspectos funcionales y gráficos. |
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| Por comodidad y tradición se
acostumbra decir que el alfabeto latino es diferente del griego, del semítico y de los
demás; hasta se les podría trazar un árbol genealógico. Los factores culturales
terminaron siendo parámetros importantes en esta visión de la historia del alfabeto.
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