Volumen 5 - Nº35 - 1996 |
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Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
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ARTICULO Insectos en Bibliotecas y Archivos |
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| Los blatarios -Blattodea- forman
el orden al que pertenecen las cucarachas (familia de los blátidos), tal vez los insectos
más conocidos. Sus características morfológicas y fisiológicas les permitieron
colonizar los más diversos medios y constituirse en uno de los animales que viven en
mayor contacto con el ser humano. Depositan huevos protegidos por estuches duros
(ootecas), lo que les asegura una alta supervivencia. Son comunes en bibliotecas y
archivos las especies Blatta orientalis o cucaracha negra (2Omm), Blatella
germaníca o cucaracha rubia (12mm) y Periplaneta americana o cucarachón
(48mm). El daño que producen a los libros puede ser muy grave, sobre todo en regiones
tropicales, donde algunas cucarachas comen madera húmeda, lo que también las hace
devoradoras de papel, porque este alimento, con frecuencia, las atrae por su humedad. Las
cucarachas que ingieren otras substancias comen generalmente cartón, raspan etiquetas en
los dorsos de los libros o atacan su encuadernación; típico es que destruyan las letras
doradas de los cueros. Además, ensucian el papel con sus deposiciones. Los ortópteros o saltadores -Orthoptera- son las langostas, tucuras y grillos, por todos conocidos. La única especie identificada como destructora de papel es Gryllus damesticus, que consume ese material así como tela, cuero y pegamentos y, a veces, es voraz. Su daño es parecido al producido por las cucarachas. Las llamadas termitas, termes u hormigas blancas, que miden entre 3 y 7mm, pertenecen al orden de los isópteros -Isoptera-. No son hormigas, generalmente son blancas y viven en termiteros, con una perfecta organización social, superior incluso a la de abejas y hormigas. Pueden ser aladas (cuatro alas iguales mucho más largas que el cuerpo) o ápteras, con aparato bucal masticador de mayor o menor desarrollo, según la función del individuo en la comunidad. Los reyes y reinas son los únicos que pueden reproducirse. La reina dedica toda su vida -catorce años- a poner huevos, en un número cercano al millón. El rey sólo protege a su compañera. La sociedad se completa con millares de obreras, que cuidan del aseo y la alimentación, y soldados, de cabeza y mandíbulas fuertes, que participan en la defensa del termitero. Por lo general, las termes viven bajo tierra, pero a veces fabrican todo o parte del termitero sobre el suelo, árboles, troncos, etc. Su alimento principal es la celulosa de plantas vivas o muertas (el papel pertenece a la segunda categoría), por lo que comen hongos que cultivan y madera, y pueden causar estragos en construcciones y muebles. Las especies de este orden están repartidas en todo el mundo (excepto en las latitudes muy altas) y son abundantes en el trópico y subtrópico. Son conocidas como devastadoras de bibliotecas en África y América Central. |
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| Considerando su posible
peligrosidad para archivos y bibliotecas, conviene distinguir tres grupos: (1) las termitas
subterráneas, que nidifican en el suelo y penetran subterráneamente en el
edificio, dañan madera y papel, aun cuando el ambiente sea seco; (2) las termitas de
madera húmeda, que requieren un medio con alta humedad, pero se adaptan bien a
bibliotecas porque el papel ofrece menor resistencia mecánica que la madera y, por ello,
pueden comerlo aun cuando la humedad sea menor, a condición de que el edificio posea
sitios húmedos (incluso pueden vivir dentro de los mismos libros, si están mal
guardados), y (3) las termitas de madera seca, cuyo representante más peligroso, Cryptotermes
brevis, invadió el mundo desde las islas del Caribe. Son insectos que viven en vigas,
muebles, pisos de madera, etc., y destruyen por completo el interior de la pieza que los
alo-ja, con la excepción de una capa exterior de alrededor de medio milímetro de
espesor. Aparte de celulosa, comen cuero, pergamino, etc. Son enemigos contra los que
ninguna prevención en la construcción es suficiente. No pueden vivir en ambientes muy
secos, pero no es suficiente la climatización para eliminarlos. Los piojos de los libros, del orden de los corrodencios -Corrodentia-, miden hasta 4mm y tienen cuerpo delicado, aparato bucal masticador y antenas largas y delgadas. Las formas habituales en bibliotecas generalmente son ápteras, pero excepcionalmente aparecen especies aladas, que suelen vivir entre líquenes, posiblemente atraídas por los hongos que destruyen el papel. Aunque pueden habitar en lugares secos, prefieren la humedad. Destruyen superficialmente la hoja de papel y hacen desaparecer el texto: las hojas terminan irregularmente perforadas, pero si la tinta no les resulta comestible, dejan intacta la zona entintada. Su daño no se generaliza rápidamente, pero con frecuencia se descubre muy tarde, por ser al principio poco visible y llamativo. Dos especies propias de las bibiotecas son Trogium pulsatorium y Liposcelis divinatorius. Los coleópteros -Coleoptera- incluyen a los escarabajos, juanitas o boticarios, cascarudos, luciérnagas, tucos, bichos cortadores, gorgolos o picudos, catitas, taladros, etc. Es el orden más numeroso, que abarca una cuarta parte de todos los animales conocidos e incluye el grupo más grande de insectos que atacan libros. Una de las familias que lo componen es la de los derméstidos o dermestidae, generalmente de entre 2,5 y 5mm, ovales y más bien convexos, con revestimiento escamoso o piloso que se distribuye sobre el cuerpo formando manchas (Fig. 2). Los adultos de algunas especies comen polen, pero las larvas (densamente pilosas, con cerdas largas que frecuentemente se agrupan en mechones en la parte posterior del cuerpo) son perjudiciales, pues pueden devorar plumas de aves embalsamadas, colecciones entomológicas, alfombras, tapizados, cueros, pieles, alimento almacenado, etc. La especie Dermestes lardarius, probablemente presente en la Argentina, ataca encuadernaciones de cuero y pergamino. La hembra pone entre 40 y 80 huevos, directamente sobre el libro. Otras especies del género Dermestes que se encuentran en la Argentina son D. ater, D. maculatus y D. peruvianus, con características biológicas parecidas a las de D. lardarius, por lo que probablemente causen el mismo daño. Otros géneros de derméstidos perjudiciales en bibliotecas y archivos son Anthrenus y Attagenus. |
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Fig 2 - Dermestes SP. |
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Los anóbidos -Anobiidae- constituyen una familia compleja de coleópteros, a la que pertenece el reloj de la muerte, un insecto de hasta 2,5mm, de cuerpo piloso y tosco y coloración apagada. Al tocarlos, los anóbidos permanecen inmóviles, al igual que si se ven sometidos a la acción del calor o si son arrojados al agua, pero en pocos instantes huyen corriendo. Las larvas forman galerías y necesitan a veces varios años para completar su desarrollo hasta el estado adulto. Es la familia más importante de insectos que atacan bibliotecas y archivos. Pueden digerir parcialmente la celulosa y se sienten atraídos por los hongos que suele haber en el papel. Evitan la luz y viven en maderas de la construcción y en muebles, cuya superficie externa dejan intacta o casi intacta. Su presencia se pone de manifiesto por agujeritos redondos por los que arrojan al exterior finísimo polvillo. Especies importantes de anóbidos son Lasioderma serricorne, Dendrobium pertinax, Anabíum sp. y otras. Tiene enemigos naturales, es decir, organismos que prefieren sus larvas o adultos para alimentarse, entre ellos las avispitas de las familias Braconidae y Bethylidae (como Scleroderma domestico) y, menos frecuentemente, Chalcidoidea. Asimismo las larvas de anóbidos son perseguidas por larvas y adultos de la familia Cleridae, los que también causan daños a los libros, por la vehemencia con que se abren camino. El efecto de estos agentes biológicos sobre la población de anóbidos es, de todos modos, mínimo. |
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