Volumen 5 - Nº35 - 1996

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTICULO

Experiencias Barrocas con Pigmentos
en el Finisterre Americano

SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA PINTURA CUZQUEÑA


Tres artistas italianos trajeron la pintura a la manera europea al virreinato del Perú: Mateo da Lecce (conocido como Mateo Pérez de Alesio), Angelino Medoro y Bernardo Bitti, todos formados en las grandes escuelas italianas del Renacimiento tardío. Bitti trabajó en el Cuzco durante los primeros años del siglo XVII y dejó allí varios discípulos, como Pedro de Vargas y Gregorio Gamarra. Aunque Pérez de Alesio y Medoro pintaran sobre todo en Lima, el influjo del primero parece haberse extendido a todo el Perú, el Cuzco incluido, por medio de algunos modelos dibujados y copias de grabados producidos en su taller, en tanto que el estilo del segundo se transmitió a la región de la antigua capital incaica gracias a que uno de sus alumnos, Luis de Riaño, se afincó en aquella ciudad. Hasta 1650, la pintura cuzqueña siguió los lineamientos de la maniera tardorrenacentista: figuras monumentales y alargadas, cubiertas de paños voluminosos, que componen un grupo de pocos personales sobre fondos neutros, o bien grandes escenas con multitudes abigarradas que llenan casi todo el espacio disponible en los lienzos.

En la segunda mitad del siglo XVII, el conocimiento de los complejos ciclos de grabados con figuraciones sacras, alegorías y emblemas, que producían los talleres de Flandes, Francia e Italia y que llegaban a América al calor de la propaganda de la Contrarreforma, permitió a los artistas del Cuzco renovar el estilo de sus obras pictóricas y dar lugar a la re presentación de texturas ricas y variadas en las vestimentas, a la composición de paisajes, vistas urbanas, perspectivas e interiores de arquitectura. La paleta se hizo más compleja y. a los amarillos, azules y rojos intensos, se sumó el uso directo del oro, aplicado sobre los cuadros. Los temas predilectos de quienes encargaban obras (el obispo, las órdenes religiosas) eran las vidas de santos, presentadas en conjuntos de veinte o más cuadros que narraban los episodios detallados de aquellas existencias y caminos ejemplares de la santidad cristiana. Entre 1650 y 1700, descollaron Juan Espinoza de los Monteros, Basilio de Santa Cruz y el mestizo Diego Quispe Tito. Agreguemos que, fuera de la órbita cuzqueña, esta época significó también un momento de brillo particular para la pintura potosina, en la cual se destacó Melchor Pérez Holguín (activo entre 1685 y 1740), uno de los artistas que hubo de alcanzar el mayor grado de originalidad e identidad estilísticas en el panorama de la Hispanoamérica colonial.

En el siglo XVIII, la escuela del Cuzco se asentó en los modelos consagrados del período barroco anterior. Las pinturas se producían en serie, de un modo prácticamente industrial, con artesanos especializados para cada fase de la ejecución de los cuadros y en grandes talleres que dirigían maestros como Basilio Pacheco y Marcos Zapata, y que colocaban su producción en un vasto territorio cuyos límites incluían las principales ciudades de la actual Argentina y de Chile.

HISTORIA DEL SMALTE


El punto de partida de la fabricación del smalte es el safre o safrán, un óxido obtenido por calentamiento de un mineral de cobalto. A mediados del siglo XVI, en su tratado De subtilitate, un libro de maravillas y fantasias mágicas pero plagado de invenciones y de descubrimientos de óptica, mecánica y química, el médico, astrólogo y matemático italiano Gerolamo Cardano se refirió a la zaphera, una tierra que tiñe el vidrio de azul. Algunas décadas más tarde, el naturalista Ulisse Aldravandi también habló de ella y la consideró ora tierra, era piedra. Julio César Escaligero, filólogo, médico y polígrafo italiana que vivió en la primera mitad del siglo XVI, polemizó agriamente con Erasmo y escribió un tratado sobre el vidrio, no parece haber conocido el safre. En De re metallica, 1546, Georgius Agricola, un médico alemán considerado el padre de la mineralogía -había latinizado su nombre de Georg Bauer- no mencionó el pigmento con ese nombre, pero fue el primero que lo llamó cobaltum o cadmia fossilis, aunque sólo a finales del siglo XVII los químicos se percataron de que la base fundamental del safre no era el cobre sino el cobalto, por lo cual nadie reconoció hasta esa época que Agricola/Bauer había tenido noticias precisas acerca del safre.

A pesar de la contribución de Escalígero, el primer tratado del arte del vidrio conocido en toda Europa y traducido a varías lenguas fue la obra del sacerdote florentino Antonio Nen L'arte vetraria, publicada en italiano en 1612 y reeditada en numerosas oportunidades durante el siglo XVII; en su libro VI, Neri pasa revista a los procesos de fabricación de los esmaltes para vidrieros y orfebres y ensalza particularmente el polvo de zaifera al dar las recetas de obtención de los colores turchino y azzurro. En 1669, se publicó en Amsterdam una versión latina del libro de Neri, la cual aumentó seguramente las posibilidades de circulación del texto. En 1662, los ingleses ya habían sacado una edición de L'arte en su lengua, con comentarios eruditos del médico, alquimista y fundador de la Royal Society Christopher Merret (debió de ser uno de los primeros proyectos editoriales de la sociedad científica inglesa, a juzgar por la fecha de su establecimiento oficial en 1660), quien también dio a conocer un herbario de 1400 plantas de la Gran Bretaña, ordenadas alfabéticamente y recogidas con la ayuda del herborista transhumante Thomas Willisel (Pinax rerum naturalium Britannicarum, Continens vegetabilia, animalia et fossilia in hac insula reperta, Londres, 1667). Merret resumió en su nota sobre el safre toda la bibliografía acerca del tema y dio su opinión sobre la composición química del mineral: ...Si se me permite una conjetura, pienso que esta compuesto de cobre, de arena, y de un poco de piedra calamita. Según creo, su color azul debería de ser atribuido al cobre, así como se atribuye al hierro el de la magnesio, porque es una constante que sólo los metales pueden colorear el vidrio, y que este toma el color de aquellas.

Merret afirmó también que el nombre de safre venía de zafiro, cuyo color azul imitaba. Pocos años después, en 1679, el químico alemán Johann Kunckel editó en Frankfurt y en Leipzig una traducción a su lengua del texto de Neri y de las notas de Merret, con nuevos comentarios. Identificó el cobalto, un metal diferente del cobre, como elemento básico del safre y explicó, paso a paso, el procedimiento para obtener la pasta o polvo de safre a partir del mineral en bruto, mediante calcinación y evaporación del arsénica que se encuentra en la mezcla natural extraída del yacimiento. Kunckel recalcaba ya que Sajonia era el país europeo donde se obtenía y se fabricaba el mejor safre y señalaba que el príncipe elector de aquella región iba en vías de controlar la producción y el comercio del safre en todo el mundo. En efecto, durante el siglo XVIII Sajonia ejerció el monopolio del pigmento y es muy probable que de sus minas y fábricas procediese el smalte que usaron los pintores españoles y americanos desde finales del siglo XVII.

Una nueva edición del libro de Neri-Merret-Kunckel, traducido al francés por el barón de D'Holbach y publicado en Paris en 1752, contenía una Memoria sobre la manero en que el safre o el color azul extraído del cobalto se hace en Sajonia. Entretanto, un periódico científico y técnico español, publicado entre 1765 y 1767 en Madrid, el Semanario económico, incluyó el modo de hacer el safre, o color esmalte azul como en Sajonia entre sus noticias practicas, curiosas y eruditas de agricultura, pintura, alfarería, vidriería, platería, latonería, panadería, confitería, esmaltado, grabado, azogado, fabricación de lozas de China, etc.

PEQUEÑO GLOSARIO


Análisis estratigráfico:
estudio de las capas o estratos que componen una muestra. De las sacadas de un cuadro, esas capas, en orden sucesivo, podrían ser el soporte, la base de preparación, una o varías capas de pigmentos y sus respectivos ligantes, una o varías capas de barniz, e impurezas diversas depositadas sobre la última se estas.

Cromatografia: técnica que permite separar y analizar los componentes orgánicos de una muestra sobre la base de la diferente adsorción de los compuestos por otras substancias y su disolución por solventes. La cromatogrofia gaseosa permite el análisis de muestras termoestables, de las que indica el número y proporción de los componentes. La cromatografía líquida de alta resolución brinda igual información que la anterior para muestras polares y termolábiles.

Espectroscopia: nombre genérico de un conjunto de técnicas que permiten determinar la estructura molecular de los compuestos orgánicos de muestras. La espectrametría de masa proporciona información sobre el peso y la estructura de las moléculas; la espectroscopia infrarroja con transformadas de Fourier permite conocer los grupos funcionales característicos de la substancia en estudio; la espectroscopia ultravioleta brinda información estructural de moléculas con grupos que absorban luz en esa zona del espectro, y la espectroscopia de resonancia magnética nuclear (de hidrógeno y carbono 13) se basa, para los mismos propósitos, en los hidrógenos y carbonos de la molécula orgánica.

Microscopía electrónico: técnica de microanálisis que trabaja con haces de electrones y permite reconocer y determinar las cantidades de los elementos que componen los pigmentos inorgánicos de una muestra sacada de un cuadro.

Pintura a la acuarela: la que se efectúa, sobre papel o cartón, con colores transparentes diluidos en agua, aprovechando como blanco el del papel.

Pintura al fresca: la realizada con colores minerales disueltos en agua de cal, aplicados sobre un muro previamente preparado con un revoque de cal y arena. No toda pintura mural ha sido hecha mediante la técnica al fresco.

Pintura al óleo: la que se hace mediante la mezcla de aceites vegetales (de linaza, de nueces, de adormidera, etc.) con resinas y sales de plomo y cinc que le confieren poder secante.

Pintura al temple: técnica usada ya en la antigüedad; se vale de diversas substancias (yema de huevo, cola, leche. cera, etc.) como aglutinante de los colores.