Volumen 6 - Nş34 - 1996

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTICULO

Tambopata
Un refugio de Vida Silvestre en las Selvas del Perú

C. DESMARCHELIER, G. CICCIA Y A.M. GIULIETTI
Catedra de Biotecnologia y Microbiología Industrial. Facultad de Farmacia y Bioquimica (UBA)

La reserva biológica de Tambopata-Candamo está en un área de selva del departamento de Madre de Dios, una de las zonas menos pobladas del continente, en el sudeste del Perú junto con el noroeste de Bolivia, constituye quizá la parte más virgen de la cuenca amazónica, a su vez una de las regiones de de mayor diversidad biológica de la Tierra. La reserva tiene una superficie de casi 1,5 millones de hectáreas y Ia surca el Tambopata, que pertenece al sistema del Madeira, importante tributario del Amazonas.

El Rio Tambopata nace en el altiplano peruano-boliviano y atraviesa el bosque de neblina, un ecosistema cubierto permanentemente por nubes.


El río Tambopata nace por encima de los 3500 metros sobre el nivel del mar, en los cerros nevados que dominan el altiplano peruano-boliviano; en su descenso inicial hacia hacia la llanura amazónica y el Atlántico forma rápidos y cascadas al discurrir por profundos valles y cañones, en los que la vegetación se torna cada vez más densa. Por debajo de los 3000m de altitud atraviesa un ecosistema selvático casi permanentemente cubierto por nubes, conocido como el bosque de neblina -en la literatura argentina suele emplearse también la denominación de yungas-, un reino de helechos, bromelias y orquídeas, en el que es común encontrar animales silvestres como el mono araña o coatá negro (Ateles paniscus), el mono barrigudo (Lagothrix lagothrica), el gallito de las rocas (Rupicola peruviana), el oso de anteojos (Tremarctus ornatus), el guacamayo militar (Ara militaris) y una especie de pudu (Pudu mephistopheles), uno los venados más pequeños que existen.

Al llegar a la llanura amazónica, por debajo de los 500m de altitud, la selva de altura se convierte en la selva amazónica baja y el Tambopata en un río tranquilo, ancho y sinuoso; en su latitud (11°S), el clima es relativamente benévolo, con temperaturas diurnas que pueden llegar a los 30°C, noches frescas, humedad relativa alta y precipitación media anual que supera los 2000mm, En tales circunstancias, se produce una verdadera explosión de vida, no sólo en cuanto a.la pluralidad de sus formas sino, también, a su abundancia, que se distribuye en más de cien especies de mamíferos y unas 1400 de aves, incluyendo el mono aullador o cotomono (Alouatta seniculus), primo del carayá del bosque chaqueño; el machín negro (Cebus apella), conocido en la Argentina por mono caí, y el mono ardilla (Saimiri scieureus), así como el caimán (Caiman cocadrilus), el guacamayo (Ara sp.) y otras especies menos frecuentes pero, aun así, presentes en poblaciones estables: el jaguar (Panthera onça), el puma (Felis concolor), el tapir (Tapirus terrestris), el carpincho (Hydrochaerus hydrachaeris), allí llamado capibara, y el águila arpía (Harpia harpyja), que también habita la selva misionera, entre otros.

El centro de investigaciones de Tambopata cumple un cometido activo en el estudio de las poblaciones de aves de la región.

 


Las orquideas son especies faciles de encontrar en el bosque de neblina

La diversidad biológica es una de las características mas salientes de la región amazónica: a pesar de cubrir apenas el 7% de la superficie terrestre, sus selvas tropicales contienen más de la mitad de las especies existentes en el planeta. Ello se debe, sobre todo, a la coexistencia equilibrada de distintas especies de plantas y animales en un área determinada, una de las características que diferencian a las selvas tropicales de los bosques templados. Se ha determinado, además, que la estructura y composición de la flora y fauna en las selvas tropicales se caracterizan por interacciones mucho más complejas que las de los bosques templados, tanto en lo que se refiere a las especies como al ecosistema, el que incluye diferentes formas de vida que habitan y crecen en distintos niveles arbóreos, desde el suelo hasta los doseles selváticos más altos, y que incluyen lianas y epífitas (entre estas, bromelias y orquídeas).

La reserva biológica de Tambopata-Candamo abarca, quizá, el último gran valle de los Andes orientales que se encuentra intacto. Sin embargo, no esta aislada en su región, sino que, en coincidencia con la frontera peruano-boliviana, limita a lo largo de 150km con el proyectado parque nacional Alto Madidi, de dos millones de hectáreas. Tomados en conjunto, ambos santuarios protegerían a más especies animales y vegetales que cualquier otra área de conservación en el mundo.