Volumen 6 - Nº34 - 1996 |
Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
CARTAS DE LECTORES |
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Omar
Bernaola, del departamento de Radiología, CNEA, escribió lo siguiente a
propósito de una nota publicada en el número anterior: Sumamente
interesante y necesario el artículo de la doctora Grünfeld, que aborda
en forma muy amena algunos aspectos de la física médica y la bioingeniería,
disciplinas que, durante las últimas décadas, han experimentado un
avance espectacular. Este, sin embargo, sólo parece encontrarse en su
inicios, debido a que gran parte de la nueva tecnología no fue todavía
incorporada a la medicina y, sobre todo, a que los profesionales de
disciplinas no médicas no se han volcado aún en número apreciable a
aquella. Pero palabras como computación, simulación, sistemas expertos,
montecarlo, inteligencia artificial, ultrasonido, fotones, radioisótopos,
iones pesados, aceleradores, resonancia magnética, láser, biomagnetismo,
biomateriales, etc. son de utilización corriente en ciertos ambientes médicos,
por lo que se debe concluir que, paulatinamente, la medicina actual ha
llegado a ser ámbito muitidisciplinario. No aceptarlo significa
dificultar el acceso a las nuevas tecnologías y obstaculizar la mejora
que pueden aportar a la calidad de la vida humana. Por otro lado, es
evidente que el profesional del área médica no puede ser, simultáneamente,
médico, físico, ingeniero, experto en ·
que se
realice mayor inversión que la necesaria en equipos; · que estos resulten subutilizados, a pesar de que los de alta
tecnología son, generalmente, muy versátiles, y, lo principal, · que se aplique mal la nueva tecnología (por lo que,
eventualmente, se llegue a la
conclusión de que no es efectiva). A la
luz de lo anterior, es importante revisar el argumento de que incorporar
profesionales no médicos al sistema hospitalario encarece su
funcionamiento, así como tomar conciencia de la necesidad de usar un
enfoque multidisciplinario en muchas de las áreas más avanzadas de la
medicina. De aquí se deduce, al mismo tiempo, que el camino a recorrer
debe orientarse, fundamentalmente, a la formación de recursos humanos
adecuados. Si bien en Sudamérica estos parecen objetivos lejanos, ejercer
bien nuestra responsabilidad como ciudadanos nos lleva, necesariamente, a
tratar de alcanzarlos. David
Ellis, presidente y director del Museum of Science, de Boston, envió
a uno de los editores una carta cuyos párrafos más relevantes,
traducidos, rezan: Gracias
por enviarme CIENCIA HOY (número 32).
Encontré dos artículos que me resultaron de considerable interés. Uno
fue la entrevista a Victor Penchaszadeh sobre Las consecuencias éticos del
proyecto del genoma humano. Integro el consejo asesor del Whitehead
Institute, uno de los más importantes centros norteamericanos de
bioinvestigación, que participa intensamente en el proyecto del genoma.
Durante una sesión que tuvo lugar hace aproximadamente dos meses, se
trataron algunos de los temas éticos que se estaban enfrentando entonces.
Fue una experiencia fascinante y constituye un desafío advertir que tales
temas se nos vinieron encima. Luego leí con curiosidad la nota acerca de
los priones, un tema sobre el que quisiera seguir aprendiendo: había oído
hablar de ellos, pero no sabía demasiado sobre el asunto, por lo que el
artículo me resultó particularmente encantador. El espectro de
enfermedades en las cuales pueden intervenir es ciertamente extenso, por
lo que hay, al parecer, mucho que aprender. Gracias
nuevamente por la revista. El nivel de la redacción es también perfecto,
con un léxico científico y, sin embargo, comprensible por un adulto
razonablemente bien educado. Daniel
Gazzotti escribió desde Mercedes (Buenos Aires): Aproposito
taquiones (CIENCIA HOY, 3O:50-62), de
acuerdo con la teoría de la relatividad y según experiencias realizadas
por diverso: científicos, si en tubos en los que se ha hecho intenso vacío
se aceleran electrones, estos experimentan un incremento de su masa, que
alcanza un 40% a una velocidad de 210.000km/s. ¿Seria
posible que esta circunstancia impidiera a toda partícula sobrepasar la
velocidad de la luz, como lo predijera Einstein? Es decir, el aumento de
la masa, ¿no seria el impedimento que desaceleraría la partícula e
imposibilitaría que alcanzase una velocidad superlumínica? Un pasaje del
artículo afirma: con
los taquiones la paradoja es aún más notable: cuanto más rápido se mueva el perseguidor,
mayor será la velocidad con la que el perseguido se alejará. No me
resulta comprensible esta afirmación; agradecería que me la aclararan. CIENCIA
HOY contesta: La
paradoja que señala el lector sólo es tal si se excluye la posibilidad
de un dominio de la naturaleza en el que la menor velocidad posible fuese
la de la luz en el vacío. En principio, no hay postulado alguno en la
teoría de la relatividad que fundamente esa exclusión. En el mundo
sublumínico -el nuestro-, acelerar una partícula con masa a velocidades
que crecientemente se aproximen a la de la luz requiere cada vez más
energía, en un proceso de acercamiento asintótico ( o que puede
aproximarse todo lo que se desee pero nunca llegar). Por ello, ¡a
olvidarse de una velocidad warp mayor que uno, en Viaje a las estrellas!.
En el mundo Bemardo
Sardou escribió desde San Femando (Buenos Aires): La
lectura del artículo de E. Zablotsky titulado La escuela de economía política
de Chicago (CIENCIA HOY, 32:57-64)
me resultó interesante y esclarecedora; al mismo tiempo, me planteó
dos preguntas, que quisiera transmitir al autor: Una:
en el trabajo se discute la importancia de los grupos de interés internos
en el desarrollo económico de un país. ¿Cuál sería la influencia de
los grupos de interés externos en una economía pequeña? Por ejemplo, la
de la banca internacional sobre mercados financieros subdesarrollados,
como el de nuestro país. La otra: los datos presentados en la tabla 3 de
la página 61 indican que, contrariamente a lo sucedido en otros países,
en la Argentina parece no haberse cumplido la hipótesis de Bentley. ¿Cómo
se explica este hecho? ¿Se debe simplemente al período que se eligió
para contrastar empíricamente la hipótesis? Contesta
el autor Zablotsky: Agradezco el comentario del señor Bernardo Sardou y
le aclaro sus inquietudes. Acerca de la influencia de grupos externos de
interés (por ejemplo, la banca intemacional) sobre mercados financieros
subdesarrollados, como el argentino, señalo que el marco conceptual
propuesto apunta a explicar el papel desempeñado por grupos de interés
en el comportamiento del gobierno. Sin duda, una diversidad de esos grupos
influye en los mercados financieros, independientemente del grado de
desarrollo de estos; resulta claro que, cuanto más pequeños sean tales
mercados, menos eficientes serán y, por ende, mayor la influencia de
dichos grupos. En cuanto a que los datos presentados en la tabla 3
muestren que en la Argentina parece no haberse cumplido la hipótesis de
Bentley, dicha tabla no intenta demostrar que esa hipótesis se cumple en
cada uno de los países considerados y en cada momento del tiempo. Los
treinta hechos señalados son tan solo una pequeña muestra de una población
mucho mayor no deben ser interoretados en forma determinística, sino
estadísticamente. |