Volumen 6 - Nº33 - 1996 |
Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
CARTAS DE LECTORES |
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MOZARTS
Y SALIERES A
propósito de la nota de humor del número 31 de
Ciencia Hoy (pp.53-54), Fernando J. Peliche, médico del hospital
regional de Río Gallegos, que escribe como SALIERI DE LA PERIFERIA, dice: La Guía
para Salieris de M. de Asúa, excelente. No creo que jamás me haya reído
tanto leyendo una revista científica. Séanme permitidas unas reflexiones
de Salieri de la periferia (¿o Salieri al cubo?). Coincido con Asúa en
lo estéril de las recetas para combatir el drama: no funcionan. Es peor:
si cayéramos en argumentaciones psicoanalíticas o en locas
especulaciones supuestamente interdisciplinarias, seriamos malos y no
mediocres, y that is the question. Los condicionales falsos y la
argumentación genética tampoco funcionan. Haydn era hijo de un campesino
analfabeto y Mozart lo admiró como a nadie: hoy se lo considera uno de
los cinco más grandes músicos de la historia. Sugiero
otros consuelos. Uno, musical, diría que Salieri, el real, no el de la ópera
de Rimski-Korsakov ni el de la obra de Schaffer que motivó el film Amadeus,
no era tan mediocre. Se mantuvo 36 años como Hofkapellmeister en
la Viena imperial. Tuvo fama de intrigante, pero también éxito musical.
Su ópera Tarare (O Axur en versión italiana) fue más
aclamada por el público que Don Giovanni, lo que habla de la
terrible mediocridad... del público. Pero Salieri también fue maestro de
contrapunto de Beethoven, quien le dedicó después sus sonatas para violín
op. 12. La historia lo absuelve de las acusaciones sugeridas en el film, y
la crítica musical lo considera un continuador de Glück, que mantuvo en
cierta forma la tradición de la ópera italiana en Viena. También dejó
Salieri algunos conciertos importantes, entre ellos uno en do mayor para
flauta, oboe y orquesta (hay versión de los solistas de Zagreb, 1972). Un
consuelo científico seria pensar que la cultura y la ciencia son obra de
un gran equipo universal, integrado por algunos genios y por el resto,
cuya presencia también es importante; que, además de los Mozart y de los
Einstein, la ciencia normal (sin implicancias kuhnianas) nos necesita a
todos y, como dice el editorial de la revista, si estamos en compañía de
los hombres y mujeres educados, y además pensamos claramente, tenemos una
comprensión crítica, profundizamos algún campo del saber y tenemos una
mente abierta, aunque no hayamos escrito La flauta mágica o
descubierto la relatividad, igual valdrá la pena. Ánimo: no todos los biólogos
pueden o deben ser Braun Menéndez, ni todos los músicos primer violín. Habiendo
escrito lo anterior, descubro, a la Dr. Pangloss, que estoy plagiando la fórmula
anti Salieri de M. de Asúa: escribirle a Ciencia Hoy. Lo cual es un
placer y un honor. Un abrazo científico-musical. Sobre
el mismo tema, Nora Font, del Instituto de Artes y Oficios de Buenos
Aires, se refiere a saber llegar EL
MOZARTISMO GESTIONAL,
en los siguientes términos Enjugadas
mis lágrimas tras la lectura de Guía para Salieris al borde
del suicidio, intentaré agregar algo a la reflexión haciendo notar
una categoría de Mozarts ausente del artículo: junto al Mozart
brillante, creativo y auténticamente formado existen los que llamaré Mozarts
gestionales. Hacen gestión no sólo los administradores sino los que
vinculan grupos, convocan gente inquieta, animan jornadas, concretan
convenios y obtienen subsidios. Son los que a la pregunta ¿qué estás
haciendo? no responden con una lista de sustantivos - es decir, de temas
de estudio - sino de verbos: armando un seminario, conversando
sobre un encuentro, organizando un foro, diagramando un plan de
actividades, configurando una estrategia, negociando un paquete de algo,
atando cabos y fortaleciendo nodos. Algo estudian y leen, sin
embargo, entre fax y fax. Hacen ciencia, pero ciencia pertinente: con
la aerodinámica fresca que los caracteriza, navegan entre análisis filosóficos
tentativos, planteos políticos sui generis y enfoques sociológicos
creativos, amén de razonamientos estadísticos silvestres. Y
venden todo. Al ambiente solitario del laboratorio o la biblioteca
prefieren la reunión. Allí impresionan hablando en siglas: la
OCDE dice, el MIT sugiere, el CALTECH propone. Es cierto que estas
constituyen su único vocabulario en inglés, pero eso no les impide -
virtuosismo mediante - aparecer como conectados a algún circuito de
punta. Son,
de todos modos, mediocres, se me dirá. Y no: más allá de su producción
está, imperturbable, la calidad de su gestión. Basta ver la velocidad de
su doctorado, el crecimiento del departamento que integran, la cantidad de
charlas que dan. Si desde cierta moral se me acusa de estar describiendo a
un oportunista, diré que no necesariamente roban, copian o estafan
intelectualmente a nadie. Como el músico que escribía obras sublimes sin
esfuerzo, no tejen planes maquiavélicos para oponérsenos: lo diabólico
surge de nuestra propia ineptitud para la estrategia profesional.
Descartemos el flaco consuelo de que tienen suerte: poco científico es.
Salieri al fin, mi análisis tiene un punto débil. La poca seriedad de la
comunidad local hace que lo que en un ambiente de excelencia sería un
estigma aquí deviene un talento. Allí, si, vale el otro talento, el
demostrado en los papeles (me refiero a los papers publicados y no
a los anteproyectos de proyectos sobre análisis interdisciplinario de los
proyectos sobre los programas). Cuando estos personajes enfrentan
objeciones, dicen sonrientes: Esta variabie no está dentro de mi marco
teórico. Su know
how se hace patente cuando los gestionadores, al crecer, se tornan
gestionólogos. Es así como, en deslumbrante pirueta, se dedican a
estudiar la gestión en sí misma. La de los demás, al principio. La
propia, ya consagrados. El investigador, reflexionando sobre su propia
praxis -gestional-, se pregunta: ¿cómo he caído en mi propia red ?.
Y lo peor para nosotros, pobres Salieris, es que se responde, y lo hace en
un ensayo que se pelean por financiar varias instituciones, el cual,
resumido, será un articulo; remozado, constituirá una tesis doctoral;
con algún ítem, la fundamentación teórica de un nuevo programa
interdisciplinario, y sumado a una módica lista bibliográfica, un libro. ¿Se
tratará de un Mozart gestional recubriendo a un Salieri intelectual? Yo,
dice el Salieri, soy en realidad un Mozart intelectual, pero mi torpeza
para las relaciones públicas me convierte en un Salieri gestional. Este
es un argumento claramente salierístico y, como tal, impráctico:
mientras los Salieris elucubramos planteos tranquilizadores, los gestionólogos
preparan su próximo viaje. EFECTO
INVERNADERO Y POBLACIÓN MUNDIAL Jorge
Zavatti, de la univensidad nacional San Juan Bosco, en Puerto Madryn,
escribió: En
la última década, la sociedad ha incorporado a su bagaje de
conocimientos el concepto de que el ecosistema global (aire, suelo, mares,
lagos, ríos, bosques, etc.) es limitado. Ello se debe a la
constante difusión que reciben, en todos los medios masivos, las
consecuencias de la emisión a la atmósfera de gases como el bióxido de
carbono (C02), el metano (CH4), los
clorofluorcarbonos (CLnFnCn), el bióxido
de azufre (S02) y los óxidos de nitrógeno (NOx),
los que provocan los fenómenos conocidos como efecto invernadero,
deterioro de la capa de ozono y lluvia ácida, que afectan al
ecosistema mundial y son motivo de análisis en diferentes foros
internacionales, en especial en la conferencia de las Naciones Unidas
sobre ambiente y desarrollo, celebrada en Brasil, en junio de 1992. El
efecto invernadero, causado mayoritariamente por el incremento de la
concentración de C02 en la atmósfera, que limita la pérdida
por radiación del calor de la Tierra, en los próximos sesenta años
provocará un ascenso de 1,6ºC en la temperatura media de la superficie
del planeta, sin considerar la contribución indirecta a ese incremento
realizada por el deterioro de la capa de ozono (cuyo origen son las
emisiones de ClnFnCn) y por la lluvia ácida
(debida a los S02 y NOx que se descargan en la atmósfera),
pues afectan la capacidad de los vegetales para fijar el C02
atmosférico (véase Ciencia Hoy, 9:28-23, 1990). FIG
1 El
uso indiscriminado de energía, en particular la que proviene de
combustibles fósiles (que ocasiona la emisión de C02, S02
y NOx), así como el desarrollo industrial basado en
aquella, están hoy bajo la Ambas
figuras muestran dos aspectos del mismo problema: que la concentración de
C02 en la atmósfera se duplicará entre los años 1850 y 2060.
Con una mirada parcial, el incremento de la concentración de los gases
que provocan el efecto invernadero se debe a las emisiones provenientes de
los combustibles fósiles empleados en el fabuloso y caótico desarrollo
industrial de este siglo. Pero, con una mirada más amplia, es el
(descontrolado, ¿por qué
no?) crecimiento de la población mundial - que impulsa la Luego,
¿es el En
una economía de mercado se produce lo que tiene demanda; la industria del
mundo se mueve en el marco de tales reglas de juego. ¿Cómo será posible
responder a las demandas de la creciente población mundial (que se duplicó
entre los años 1930 y 1980, y aumenta a un ritmo de tres individuos por
segundo> sin recurrir a algún subsidio energético? Y en tal caso,
provenga este subsidio de energía fósil, atómica o alguna otra, ¿cómo
evitar postergar los inconvenientes causados al medio, asociados a la
utilización de esa energía? Es
necesario minimizar las emisiones gaseosas a la atmósfera, para lo que la
tecnología tiene respuestas. Pero también urge estabilizar el número de
habitantes de este planeta, con el fin de alcanzar un desarrollo que esté
en equilibrio con el medio. ¿Será posible lograrlo? Las metas que se
acuerden en las próximas conferencias cumbre de las Naciones Unidas,
sobre ambiente, desarrollo social o población mundial, ¿contendrán
alguna pauta concreta en este sentido? iERRATAS
INDESTRUCTIBLES! Pedro
E. Aramendia, Roberto Femández Prini y Gabriel Gordillo, autores de un
reciente artículo sobre contaminación atmosférica, (CIENCIA Hoy,
31:55-64) hicieron
llegar a la redacción una nota que el comité editorial toma como una
prueba más de su inevitable fracaso en la lucha contra las erratas, y se
apresura a publicar con la debida disculpa a los mencionados, que nada
tienen que ver con ellas, ya que la corrección de pruebas no fue
realizada por estos. Quizá algún lector sagaz haya deducido de los datos
emóneos publicados que contradiciendo su expenencia cotidiana ya debe ser
gravemente peligroso caminar por la ciudad, pues, Si hay en el aire hasta
1 5Qmg/m3 de partículas en suspensión de un tamaño de
lOrere, resultará imposible esquivar el impacto constante de esos objetos
voladores. A continuación, los nombrados autores resuelven el enigma: Se
filtraron algunos errores en la versión impresa de ¿Buenos aires en
Buenos Aires?: en algunas unidades se puso mm en lugar de pm y mg en
lugar de ug. En
la figura 6, el S02 está representado por las columnas negras
y los NOx por las verdes. SOBRE
LA ANTÁRTIDA Los
artículos que publica CIENCIA HOY son revisados y, casi Siempre,
reescritos, para comegir y unmcar su estilo y hacerios accesibles al
lector no especializado. [sta tarea es la que más tiempo de trabajo
voluntario insume a los editores. Las modificaciones sólo se incorporan a
la versión final si cuentan con la aprobación de los autores, cosa que,
en sucesivas versiones, ocurrió con Biodiversidod en lo Antúrtido
(CIENCiA Hoy, 31:37-43). Rubén]. Quintana y Luis C. Borgo, dos de sus
autores, escribieron para manifestar que no les llegaron las últimas
pruebas, cosa que les impidió detectar los enrores conceptuales que, según
ellos, se habriían deslizado en el texto que se publicó. Sirva esta nota
de pública disculpa por la involuntaria omisión de la consufta final. Se
reproducen, a modo de reparación, los pasajes del texto de marras que
causaron el malestar de los autores. Para
los nombrados, el antepenúltimo párrafo de la versión publicada ...es sumamente
confuso ... Los cambios ocurridos, que en modo aparente son de
forma, terminan afectando el contenido. La versión del texto escrita
por ellos rezaba literalmente: Es cientomente oconsejoble definir nuevos
Sitios de especiol interés científico, similores o punto Ciervo, porque
sólo un conjunto de Sitios protegidos podró osegurorse lo preservocidn
de los En
el glosario, también señalan, el término biodiversidad debería
haber sido definido como riqueza y abundancia de especies
animales y vegetales y no como heterogeneidad biótica. Sostienen
que, en lo conceptual, es un emor sumamente grasero, puesto que carece
de significado ecológico. Indican que lo escrito a partir de la
segunda oración del quinto párrafo del texto central contiene,
aparentemente, sólo cambios de forma, pero consideramos que terminan
afectando el contenido original del texto. Como ejemplo dicen: Agregan
que, en la versión que vieron, habían quedado eliminados los términos continente
blanco y fiorecimiento de la vida, a pesar de lo cual aparecen
en el texto publicado. Por último, lamentan que las fotograflas que
acompañan al texto fueran publicadas únicamente con los rótulos
indentificatorios, sin haber tenido la oportunidad de colocar las
correspondientes leyendas. |