Volumen 6 - Nº33 - 1996 |
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Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
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CIENCIA EN EL MUNDO Láseres de Rayos X |
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Una nueva variedad de láser (¿o habría que
llamarla xraser?) todavía en etapa de
Este pasaje de curiosidad de laboratorio, como podia calificarse al primer láser de rubí de hace más de treinta años, a instrumento de extensa utilizacion para los más variados fines está relacionado con la simplicidad de operación del laser, que se logró tras muchos años de investigación y desarrollo. La rápida evolución de la tecnología ha permitido, por ejemplo, que ahora se pueda obtener, a muy bajo precio, un laser del tamaño de un lápiz, la mayor parte de cuyo volumen esta destinada a la batería que le suministra la energía necesaria para que funcione. Una variedad de láser que se encuentra aún en etapa de desarrollo y que, por ahora, se utiliza sólo en algunos laboratorios de investigación, es el que amplifica radiación electromagnética de longitud de onda muy inferior a la de la luz visible, desde la ultravioleta lejana hasta los rayos X, es decir, radiación que se ubica en el rango de entre los 100nm y los 3nm (la luz visible tiene longitudes de onda que van de 400nm a 750nm). El láser de rayos X comenzó a ensayarse a mediados de la década de los 80 y desde entonces ha evolucionado rápidamente. Los primeros estudios que demostraron la factibilidad de la amplificación de radiación en la mencionada zona del espectro electromagnético fueron publicados, casi simultáneamente y en forma independiente, por dos grupos de investigación de los EE.UU., uno del Lawrence Livermore Laboratory y otro de la universidad de Princeton. Desde entonces, numerosos equipos de científicos, trabajando en distintas regiones del mundo, se han abocado a su estudio. El interés por desarrollar láseres en la región de los rayos X del espectro se debe a las ventajas que tienen para el uso de fotones en el estudio de procesos fundamentales de la biología, la medicina y de muchas otras ramas de la cienda y la tecnología. Una reducción sensible en la longitud de onda de la radiación láser -la correspondiente a los rayos X de mayar longitud de onda (y, por lo tanto, de menor energía), llamados rayos X blandos, es unas cien veces menor que la de la luz visiblepermitiría alcanzar un nivel de detalle aún no logrado con otras herramientas de estudio. Sin embargo, hasta hace poco, no se había conseguido que tales láseres fueran lo suficientemente sencillos como para ser de utilización general. Un experimento reciente abrió la posibilidad de que, en el futuro, cambie radicalmente el espectro de los usuarios de láseres de rayos X y estos se conviertan en herramienta de trabajo de muchos laboratorios. Si bien por extensión se continúa llamando láseres a los sistemas que funcionan en la región de los rayos X, ellos son algo diferentes de los que operan en la negión del espectro visible. Como lo aclara el recuadro, un láser de luz visible está constituído por un medio amplificador de luz, por lo general de forma cilindrica o alargada, ubicado dentro de una cavidad resonante formada por dos o más espejos alineados a lo largo de un eje preferencial. La luz emitida por el medio se refleja en los espejos, que la dirigen nuevamente hacia el primero y producen un aumento de su intensidad con cada pasaje. La salida de luz de la cavidad resonante tiene lugar a través de uno de los espejos, que se construye de manera tal que deje pasar parte de la luz incidente (Fig. 1). |
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Fig 1 Dado a que aún no ha sido posible fabricar espejos con eficiencia suficiente como para poder reflejar rayos X, los láseres de estos carecen de cavidades resonantes y funcionan mediante el proceso llamado de amplificación de emisión espontánea (o ASE, acrónimo del inglés amplified spontaneous emission). Merced a ella, la emisión estimulada tiene lugar en un pequeño volumen del medio activo y es amplificada a lo largo de este a medida que los fotones se propagan siguiendo la dirección preferencial dada por su forma. Dicho medio, por lo general, es un cilindro alargado con un factor de aspecto (cociente entre largo y radio) grande. La colimación del haz, esto es, el proceso que determina que el haz de radiación esté formado por trayectorias aproximadamente paralelas entre sí y que se propague manteniendo su sección transversal aproximadamente constante, depende del factor de aspecto de la zona activa: cuanto mayor sea, es decir, cuanto más alargada sea esta, mayor será la colimación. La coherencia de la radiación del láser de rayos X varía con el equipo que la genera, pero habitualmente es menor que la de los láseres de radiación visible (Fig. 2). |
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Fig 2 Recientemente se han diseñado estructuras con aceptable capacidad de reflejar rayos X que incidan perpendicularmente sobre ellas. Pueden, pues, funcionar como espejos adecuados para realimentar tal tipo de radiación en una cavidad. La principal dificultad es lograr que esos espejos no se deterioren rápidamente por el contacto o la cercanía del medio activo, que en el caso de los láseres de rayos X esta constituido por un plasma altamente ionizado (un gas formado por electrones libres e iones con carga positiva), compuesto por abundantes cargas positivas y negativas, con gran energía, las que, al incidir sobre los espejos, los destruyen rápidamente. A pesar de estas dificultades tecnológicas, recientemente se observó el efecto de realimentación en un láser de selenio SeXXV con dos espejos sobre los que los rayos inciden perpendicularmente. (Igual que en los casos que se mencionan más adelante, los número romanos que siguen al símbolo químico indican la cantidad de electrones más uno que el elemento ha perdido, notación que es habitual en espectroscopia; aquí se trata de un átomo de selenio ionizado veinticuatro veces, o sea, al que le faltan veinticuatro electrones.) Como alternativa a los espejos enfrentados se ha propuesto la construcción de cavidades cerradas en forma de anillo, con espejos de ciertos metales que pueden alcanzar reflectividades altas si la radiación incide en forma rasante sobre ellos (es decir, formando un ángulo de no más de 10° con su superficie). En este tipo de cavidades, la radiación sería guiada en sucesivas reflexiones a lo largo del recorrido cerrado, y se amplificaría sucesivamente pasando varias veces por el medio activo. El proceso requiere que dicho medio se mantenga con inversión de población mientras la radiación se va reflejando o, alternativamente, que sea bombeado cuando la radiación alcanza la zona activa luego de recorrer toda la cavidad en anillo. Vale decir; el medio activo amplifica durante todo el tiempo que la radiación tarda en recorrer la cavidad resonante, o es reactivado cada vez que pasa por él. Sí bien es factible construir dispositivos de este tipo, y de hecho se los usa en láseres de luz visible, aún no se ha demostrado experimentalmente que funcionen para los de rayos X y, por el momento, el ASE es el único mecanismo utilizable para generar luz láser en esa zona del espectro. Para describir con mayor precisión un láser de rayos X, habría que decir que su medio activo es el mencionado plasma muy ionizado que, en determinadas condiciones de temperatura y densidad, puede sufrir inversión de población. El procedimiento más utilizado para generar el plasma es irradiar un blanco sólido con un pulso de otro láser de muy alta energía, lo cual produce abundantes iones del elemento que compone dicho blanco. Los láseres de bombeo utilizados para tal propósito son los mismos que se emplean en los grandes equipos usados para la fusión de átomos de deuterio-tritio con el propósito de generar energía; son muy complejos y tienen importante costo operativo. Los valores típicos de energía de los pulsos de bombeo rondan los 1000 julios, con densidades de potencia de irradiación en el blanco de 1014 vatios por centímetro cuadrado. Los láseres de rayos X quedaron limitados a aplicaciones puramente académicas, ya que su utilización estuvo, hasta ahora, restringida exclusivamente a laboratorios con medios para construir y mantener en funcionamiento esos enormes equipos. Con tales sistemas de bombeo por pulsos láser de alta energía se obtuvieron decenas de transiciones láser en diferentes elementos altamente ionizados, como la del selenio SeXXV irradiado con rayos de 20,6nm de longitud de onda; la del germanio GeXXIII, con 23,6nm; la del ytrio YXXX, con 15,5nm; la del carbono CVI, con 18,2nm y varias otras. Las longitudes de onda generadas llegan hasta los 4,5nm, con pulsos de hasta 50 nanosegundos (50 mil millonésimas de segundo) de duración y con energías por pulso de algunos cientos de microjulios. Otra forma de lograr plasmas altamente ionizados consiste en reemplazar el costoso y complicado láser de bombeo por una descarga eléctrica (la que, a veces, es igualmente costosa y complicada). En un medio gaseoso, la energía de la descarga proviene de un capacitor (dispositivo capaz de almacenarla), que la entrega rápidamente al recipiente que contiene el medio activo. Se ha trabajado intensamente en el estudio de diferentes configuraciones de descarga del capacitor, para lograr las condiciones que produzcan inversión de población. Para intentar obtener amplificación de rayos X. se utilizaron grandes máquinas que pueden producir pulsos de tensión de varios millones de voltios y corrientes de millones de amperios. Estos dispositivos generaron plasmas ionizados con temperatura y densidad adecuadas para el propósito buscado, pero la aparición de inestabilidades en la columna de plasma que se forma luego de la descarga produce inhomogeneidades lo suficientemente importantes como para destruir la amplificación, lo que hasta el momento ha determinado el fracaso de la búsqueda de un láser de rayos X mediante este método de bombeo. |