Volumen 5 - Nº30 |
Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
ARTICULO ARGENTINA : THE BRAIN OF MERCOSUR |
| Enseñaba Platón que los sentidos
engañan y que no debemos dejarnos llevar por las apariencias si pretendemos acceder al
conocimiento de la realidad. El viejo filósofo tenía razón. Nuestros inquietos ojitos y
oídos (¡sentidos mentirosos!) insistían en indicarnos que el sistema científico
argentino anda pidiendo pista con vistas a un aterrizaje forzoso. Pero parece que la
realidad es otra. La descubrimos hojeando el número de abril de este año del
"Científicamérican" (cuya subscripción anual, dicho sea de paso, nos cuesta
tener que renunciar al mate mañanero, para no desequilibrar el presupuesto doméstico).
Leyendo dicha publicación, aprendemos que la Universidad de Buenos Aires no es la
mescolanza de laburantes y chantapufis que todos creemos que es, sino un sinónimo de
excellence in Science and an Opportunity in Research and Development, y nos enteramos de
que la Argentina no es un país con productividad científica casi estancada sino a
research nation, cuyo secretario de Ciencia y Tecnología afirma que l am often in Japan
and I have met Japanese scientists who ask me about opportunities to emigrate to
Argentina: si el lector encuentra algún oriental vagando por su laboratorio con cara de
buscar trabajo, no se asombre y más bien pásele la dirección de la SECyT. Las afirmaciones glosadas pertenecen -¿hace falta decirlo?- a una advertising section, como lo señalan en el margen superior todas y cada una de sus veintisiete páginas. Este insignificante detalle no parece haber sido advertido por la secretaria de Ciencia y Tecnología de la UBA, Alicia Fernández Cirelli (cuya sonriente imagen en color, luciendo indumentaria y accesorios de reconocible cuño artesanal, aparece en la página A 18, al lado de la del vicerrector Boveris). En efecto, en el número de abril del boletín Ciencia y Técnico, de la secretaria mencionada, se afirma que la revista estadounidense Scientific American publicó una extensa nota [sic] sobre la Universidad de Buenos Aires. En la misma se presenta una radiografía de la UBA, subrayando el nivel de excelencia en materia de investigación científica. Por cierto que la palabreja "excelencia" aparece en el título y en el texto de la sección del aviso correspondiente al rectorado de la UBA. Lo que llama la atención, sin embargo, es el acelerado proceso de transmutación alquímica gracias al cual una costosa propaganda pasó a ser una generosa nota periodística (1). Pero ya se sabe que los magos nunca revelan sus secretos. Hay que conceder que la agencia publicitaria del Scientific American hizo un trabajo prolijo (con lo que habrá cobrado, ¡bueno fuera!). Pero ni el mejor genio publicitario podrá jamás eliminar del todo esa atmósfera tan reconocible que siempre campeó y campeará en nuestra publicidad oficial, nunca del todo ajena al estilo de Sucesos Argentinos. Entre las curiosidades de la publicación nos encontramos con una página en la que, al lado de la fotografía de Leloir con el rey de Suecia, aparece un recuadro denominado Argentina:The Brain of Mercosur, titulo del cual parecería inferirse que nuestros socios latinoamericanos deberán conformarse con sentirse simbolizados por las regiones anatómicas menos nobles del tratado (p.A9). Según el texto de este box, las peculiaridades de la Argentina parecerían ser -citamos sólo dos- su brainpower, the wealth of basic science generated and maintained by CONICET and its sister institutions in applied science y su European cultural atmosphere (probablemente lo último se refiera a ese no sé qué de sobria administración, de moderna eficiencia moderada por la tradición, que se respira en las reparticiones oficiales de Ciencia y Tecnología). La misma página, pródiga en sorpresas, nos brinda otro recuadro titulado Addressing the Brain Drain, One Argentine Hypothesis, en el cual Alberto C. Taquini (foto de frente, 4x4) afirma que The globalized society, with almost perfect transportation and communications, makes the old style idea of 'brain drain' a silly piece of outdated nationalism. Esta "hipótesis" quizás no esté del todo de acuerdo con lo afirmado por el subsecretario Liotta una página atrás (We must have positions available, and assure returning Argentine scientists and technologists that we have opportunities for rewarding work), contradicción que quizás explique que se presente al doctor Taquini como former cabinet chief of the Secretariat of Science and Technology (el destacado es nuestro) - hay otras hipótesis que también podrían explicar el former, pero de ellas ya hablaron los diarios-. La página A I I incluye un cuadrito con las inversiones argentinas en ciencia y tecnología entre 1995 y 1999, según el cual el presupuesto del sector ascenderá de 245 millones de pesos (1995) a 407 millones (1999). Más que este alarde de optimista futurología, nos gustaría ver el cuadro correspondiente al período 1990-1995; pero nos resignamos a conformarnos con las predicciones astrológicas, pues entendemos que esta es una propaganda para el exterior y ya se sabe que, cuando se habla con extranjeros, más vale atenerse al si hoy pobreza que no se note y macanear a lo grande. La sección del reclame dedicada a la UBA abre con una foto del rector cabe la enseña argentina (saco cruzado, cuatro botones, tela brillante, camisa rosa pálido, corbata con vivos rojos). Llama la atención que en el recuadro The University of Buenos Aires in numbers se mencione el número de estudiantes (172.000) y los metros cuadrados edificados (918.000) -como si ser uno de los galpones para adolescentes desocupados más grande del continente tuviera algún mérito-. El articulo afirma que it is quite common, in international scientific centers and forums, to find a strong presence of 'those brilliant Argentines' formed by this university. Suponemos que esto forma parte de esa curiosa mitología nativa de la excelencia del alambre y el piolín (en el caso de los médicos, de la tela adhesiva) tan cara a ciertos sectores, pero, como no estamos demasiado seguros de ello, no efectuaremos comentarios. Eso si, en el próximo meeting internacional al que vayamos, a tratar de pasar inadvertidos, no sea cosa que, reconociéndonos como brilliant Argentines, se nos venga encima el malón de europeos del este que anda por el mundo buscando trabajo y tengamos que decirles la verdad. 1.Para quienes deseen solicitar información adicional, en una página dedicada al efecto, el Scientific American ofrece una lista de advertisers. Son: (1) Investing in Argentina, (2) Sciencie and Technology in Argentina, (3) Magnificient Food of Argentina, (4) Mining and Mineral Opportunities in Argentina, (5) University of Buenos Aires, (6) UBATEC, (7) The Province of Cordoba, (8) The Province of Neuquen, (9) MicroMath SCIENTIST for Windows, (10) Tourism in Thailand. Sugerimos a los que deseen conocer las virtudes de nuestras carnes rojas, ingresar al CBC o pasar sus vacaciones de invierno en Bankok, que se comuniquen con Ms.May Jung, Scientific American, April 1995 International, 415 Madison Ave. New York, N.Y. 1007, USA |