Volumen 5 - Nº30 |
||||||||||
Revista de Divulgación Científica y
Tecnológica de la |
||||||||||
ARTICULO LA SIERRA DE LA VENTANA:UNA ISLA DE BIODIVERSIDAD |
||||||||||
Presentan condiciones extremas que
los diferencian, especialmente en verano y primavera, de cualquier otro: son muy cálidos
y secos, con una fuerte iluminación, dado que las pendientes orientadas al norte reciben
la máxima energía solar. En esos sitios, la capacidad evaporante del aire es elevada, y
las oscilaciones térmicas diarias y anuales, marcadas. Durante el invierno, es más
evidente la ventaja de su orientación para captar la radiación solar, por lo que se
trata, en esa época, de los ambientes más asoleados de toda la sierra. Su flora se
caracteriza por soportar bien el calor y la sequía (es decir, es xertermófila, de xerós
-xhróV -, seco, y termo -qermo -,
calor), y exhibe rasgos morfológicos y fisiológicos vinculados con los mecanismos por
los que las plantas regulan el agua cuando esta es escasa y toleran altas temperaturas
(Fig. 2).
Los roquedales que miran al sur y al sudoeste, tanto los basales como los de mayor altitud, están relacionados en materia de vegetación. Pocas de sus especies se cuentan también entre las de afloramientos rocosos con otras exposiciones: sí bien algunas de las basales son más ubicuas, casi todas poseen adaptaciones a hábítats frescos, húmedos y sombríos (Fig. 3). En esas comunidades dominan una gramínea endémica de las sierras bonaerenses (Poa iridifolia) y una umbelífera conocida por carda (Eryngium stenophyllum), que se puede confundir con bromeliáceas terrestres como los caraguatá (Aechmea sp.) del Chaco. También esta el culandrillo (Adiantum chilense), un helecho que ocupa pequeñas cuevas; en ambos lados de sus delgadas frondes tiene cloroplastos (organelas celulares con clorofila) para capturar la escasa luz. Varias especies poseen frondes u hojas ampilas; por ejemplo, el helecho Polystichum elegans y un pasto o gramínea como Poa irídifolia, de hojas planas, rasgo menos frecuente en especies emparentadas de lugares secos y bien asoleados.
Las diferencias mesoclímátícas que se advierten entre roquedales orientados al sur y sudoeste, ubicados en diferentes altitudes, se ven reflejadas en la composición florística por la presencia de especies estenoicas, esto es, que sólo admiten una variación estrecha en los factores ecológicos para poder vivir. Así, en el roquedal basal es abundante el helecho reviviscente Polypodium argentinum, en tanto que la frecuencia del Polystichum elegans aumenta por encima de los 700m. En los roquedales más altos de la sierra -y sólo allí- se encuentran especies de los fríos bosques andino-patagónicos, como Polystíchum elegans, Blechnum chilense, B. penna marina y Acaena ovalifolia, entre otras, junto con algunas de distribución típícamente andina, como la cola de quirquincho o Lycopodium saururus y L. magellanicum. En latitudes más cercanas a los trópicos, estos helechos viven más alto; en los Andes centrales, por ejemplo, se los encuentra por encima de los 3000m. pero en las sierras de la Ventana ya están presentes a partir de los 700m. En roquedales asoleados que miran al sur, en las altitudes intermedias y con escasísimo suelo, vegeta el mal llamado pino plateado (Plantago bismarcki), bellísimo arbusto sin parentesco con los pinos que, más propiamente, se denomina llantén. Es una especie endémica y un buen ejemplo de la evolución de la flora en esta gran isla rocosa austral. |
||||||||||