Volumen 5 - Nº29

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ARTICULO

Huellas de dinosaurios en Neuquén

Jorge O. Calvo1 y Rodolfo A. Coria2
1Museo de Ciencas Naturales, Un. del Comahue
2Museo "Carmen Funes", Plaza Huincul


 Hace millones de años, en muchas regiones del planeta, organismos extinguidos
también hace millones de años imprimieron sus huell
as en el suelo,que era blando
y plástico y con el correr del tiempo, se endureció; llegó a nuestros días como roca
sedimentaria en la que han
quedado plasmados los rastros de la vida prehistórica.

 

La paleoicnología estudia las huellas o icnitas (de icnoV -icnos-, huella) de animales fósiles; constituye una importante disciplina auxiliar de la paleontología, que se ocupa de los organismos del remoto pasado. Esos rastros fósiles, tanto de animales vertebrados como invertebrados, son la impresión que dejaron en el suelo distintas partes del cuerpo del ser que las originó, como patas, cola, etcétera.

El análisis de tales huellas proporciona un cúmulo de información difícil de obtener de restos óseos, como la anatomía de las partes blandas de las extremidades, la velocidad de desplazamiento, la talla corporal, el comportamiento social y las preferencias ambientales del animal. El estudio del contorno de la marca y sus accidentes internos permite deducir datos sobre almohadillas plantares, membranas interdigitales, etc. A su vez, la investigación sedimentológica del suelo (o sustrato) portador de los rastros aporta luz sobre cómo era el ambiente en el momento en que las huellas quedaron impresas.

Se han realizado muchos intentos de definir el método adecuado de análisis de un rastro fósil. Actualmente la paleoicnología de tetrápodos (o cuadrúpedos, animales con cuatro extremidades) se vale de un sistema convencional de parámetros, que se apoyan, entre otros datos, en diversas medidas de las huellas y de los rastros (Figs. 1 y 2).

FIG1.: PRINCIPALES MEDIDAS DE UNA HUELLA: A, ANCHO; B, LARGO; C,LARGO DE LOS DEDOS: C2 DEDO II; C3, DEDO III;C4,DEDO IV. a, ANGULO DE LOS DIGITOS II Y III. b,ANGULO DE LOS DÍGITOS III y IV. g, ÁNGULO DE LOS DÍGITOS II y IV.

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FIG.2: PRINCIPALES MEDIDAS DE UN RASTRO. A, ANCHO INTERNO. B, ANCHO EXTERNO. C, PASO OBLICUO. D, LONGITUD DEL PASO SIMPLE. E, LONGITUD DEL PASO DOBLE. b , ÁNGULO DEL PASO.

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Cada vez son más frecuentes los análisis de huellas fósiles que se presentan en los congresos y reuniones de paleontología en todo el mundo, y son muchos los trabajos publicados anualmente en los órganos de difusión, tanto técnicos como de divulgación general. No sorprende, entonces, que el estudio de las huellas fósiles ocupe, en los últimos años, un lugar importante entre las investigaciones paleontológicas. La Argentina no escapa a esta aseveración, ya que en su territorio han sido descubiertos importantísimos yacimientos de huellas fósiles atribuidas a gran variedad de faunas, principalmente dinosaurios.

La primera noticia de la existencia de tales huellas en tierra argentina fue difundida en 1931 por el paleontólogo alemán Friedrich von Hüne, quien describió una icnita hallada en Plottier; en Neuquén, y la atribuyó a un dinosaurio carnívoro. En la década de los sesenta, Rodolfo Casamiquela realizó un intento inicial de sistematizar el estudio de las huellas fósiles, en un extenso trabajo en el que dio a conocer faunas icnológicas ("Especies versus icnoespecies") puestas de manifiesto por huellas encontradas en estratos del triásico de Río Negro y del jurásico superior de Santa Cruz (la Fig. presenta un esquema de los períodos geológicos). En la segunda de estas provincias está el más antiguo registro sudamericano de mamíferos, el Ameghinichnus patagonicus, del que casi nada se sabe, pues, hasta el presente, sólo se lo conoce por sus huellas, notablemente bien conservadas en lajas de una formación geológica llamada la Matilde, de aproximadamente 50 millones de años de artigüedad. En publicaciones más recientes se han descripto yacimientos situados en el norte argentino, del cretácico superior de Salta, en los que se descubrieron huellas de dinosaurios asociadas a otras, numerosas, de aves; y también hallazgos del cretácico del Neuquén, del Jurásico medio del Chubut y del jurásico superior de Santa Cruz. Los principales yacimientos argentinos de fósiles se encuentran en el valle del Tonco, en Saita; el área del Chocón-Picún Leufu, en Neuquén: el cerro Cóndor; en Chubut; y la laguna Manantiales, en Santa Cruz