Volumen 5 - Nº28

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

MEMORIA DE LA CIENCIA

Mr. Ward en Buenos Aires:
Los museos y el proyecto de Nación a fines del siglo XIX

 

EL MUSEO DE LA PLATA VISTO POR HENRY A. WARD

Inmediatamente, al entrar, la visita se encuentra en una gran rotonda, que se abre en elevada cúpula por medio de una galería sostenida por estriadas columnas de hierro. La ornamentación de esta rotonda es sumamente artística. Entre cada una de las muchas puertas que desde aquí conducen a las diversas partes del edificio, están cubiertos los espacios de las paredes por grandes pinturas al fresco, que representan escenas de los pasados períodos geológicos de la actual República Argentina. En estas pinturas se halla el hombre primitivo, el argentino prehistórico, en presencia de los animales del período cuaternaria, formando cuadras realistas que suelen parecer audaces en su concepción, pero que no son, en realidad, sino una exposición de los hechos adquiridos por la ciencia. Otras de estas pinturas representan escenas características de la geología y la geografía física argentinas, de naturaleza gráfico, y perfectamente calculada para entusiasmar a la visita e inspirarle interés en las colecciones que debe estudiar. Estas son de mineralogía, geología, osteología comparativo, zoología, paleontología y arqueología. Pero más que todo, este es estrictamente un museo argentino; y es este distintivo característico lo que hace que esta colección tenga especial interés para el extranjero que visita el país, como que también constituye su principal importancia para este pueblo. Todo cuanto contiene el museo, con pocos excepciones, pertenece a la gran República Argentina, cuya historia natural, desde los tiempos más remotos hasta el día de hoy expresa e ilustra. Es de sentirse que en nuestro museo nacional de Washington, no se haya adoptado este plan, que nos habría dado un museo verdadero y distintivamente nacional. En la disposición de los salones, como en lo clasificación de las diversas colecciones, el señor don Francisco P. Moreno, fundador y director del museo, ha adoptado la teoría de la evolución, como la que mejor ilustra el desarrollo gradual de las faunas que han vivido en la extremidad sud del continente americano. Por este método puede empezar el que visite el museo con el estudio de las formas de vida que pertenecían a las primeras épocas geológicas, y, pasando de fauna en fauna, llegar hasta la época actual.
 
FIG.3
FIG.4

 
FIG.3 Y 4 : PLANTAS DEL MUSEO DE LA PLATA 1890
ESTAS  ILUSTRACION SON DEL TOMO 1, 1890-1 DE LA REVISTA DEL MUSEO 

  
El departamento paleontológico del Museo de La Plata constituye su principal gloria. A mí me causó este departamento inmensa sorpresa -fue todo una revelación- tan poco preparado me hallaba para encontrarme en esta parte del mundo con colecciones semejantes. Aquí hallé ocho anchos salones, de una longitud total de 155 metros, completamente llenos de series de fósiles que ilustran las sucesivas formas de vida en las épocas geológicos pasadas, empezando con los moluscos y trilobites de la formación siluriano, y siguiendo por cada período sucesivo hasta los grandes mamíferos de los períodos terciarios y cuaternarios. Aquí se exhiben a los que estudian la ciencia y que quieren ser los biógrafos del mundo, millares de formas extintos, y con esta procesión de la vida animal a través de los siglos, quedan llenados muchos de los claros de la ciencia. Bien puede afirmarse que, con el Museo de La Plata, ha contribuido América del Sud con un valioso contingente a la historia geológica del hemisferio austral demostrando una riqueza infinitamente superior a la de las contribuciones de Australia y Africa del Sud.

(Ward, 1890-1891.)